María Lidia Sanabria González: “Todavía me acuerdo de versos que decían en la radio en aquella época”
María Lidia Sanabria González mantiene en su memoria muy presente recuerdos de la época de 1948.
Equipo Proyecto Memorias del 48 en Belén
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María Lidia Sanabria González es vecina de San Antonio de Belén y tiene 96 años. Sobre el 48, mencionó que se hablaba mucho de lo que ocurría en La Lucha y en las zonas bananeras, pero también recordaba cosas que sucedieron en Belén.
“De esa época de 1948, me acuerdo cuando andaban buscando a un hermano mío que se llamaba Juan Rafael Sanabria y a un cuñado mío Gonzalo Portugués, para detenerlos. Todas las noches, un amigo de mi papá le avisaba a él para que se escondieran. Tenía que ser antes de las 6:00 p.m. Durante mucho tiempo hicieron eso y no los localizaron”, recordó María Lidia.
Lamentablemente, un día llegaron de imprevisto a la casa y los encontraron. “Llegaron sin que nos diéramos cuenta y mi papá les dijo: ¡Por favor! Dígame con franqueza si a mi hijo lo van a matar, porque si es así, para que por lo menos me dejen darle mi bendición. Cuando mi papá les dijo eso, le dijeron que no, que era que ocupaban hombres para hacer ciertos trabajos en el ferrocarril y que por eso se los llevaban. Por dicha la promesa se cumplió y a ellos no les pasó nada. Mucha gente pasaba la noche en los cafetales para que no los agarraran”, mencionó.
“Yo tenía unas amigas y recuerdo que un día íbamos para misa y cuando llegamos a la esquina, vimos un carro ganadero lleno de hombres. Yo me preguntaba en qué momento recogieron a tanta gente. Recuerdo que uno de ellos era el finado Misael Venegas y cuando la gente pasaba cerca les pedían que por favor les dieran café. Yo sentía un dolor muy grande porque uno tenía miedo de que los fueran a matar”, relató.
También, María Lidia Sanabria González tuvo un amigo de barrio San Isidro que lo balearon y le dispararon en una pierna. “Se llamaba Enrique Soto, apodado Cumiche, y yo le decía: Pero por qué te fuiste a meter ahí, y él me decía que era por el veneno político”.
Con respecto a Juan Durán, destacó: “Yo le tenía mucho miedo a Juan Durán porque era muy bravo, pero era muy amigo de mi papá. Cuando lo mataron, yo estaba en la gruta de San Antonio con un muchacho de Heredia con quien jalaba, de repente, vi pasar a Guillermo Flores y al hijo. Yo le dije al muchacho que estaba acompañándome: Creo que hoy va a ver un muerto aquí, porque uno sabía que se llevaban mal. Apenas llegó Guillermo Flores, se escuchó un balazo y yo sentía que el corazón se me salía”.
Inmediatamente, Lidia Sanabria se fue para la casa a contarle a su padre. “Para nosotros Juan Durán era un gran hombre por como se había portado con nosotros. Imagínense, cómo se pudo haber sentido mi papá, le dio mucha tristeza”.
Recuerda que el cine era un buen lugar para encontrar a la gente que andaban buscando. Un día en el cine Belén, en media función unos oficiales prendieron la luz y los liberacionistas que habían en la sala se tiraron a un cañal que quedaba a la par. No me acuerdo si la película siguió o la pararon.
Versos
Sanabria González recuerda que la forma de informarse era por la radio pero en la casa de ellos no tenían. Entonces, el papá la llevaba a la peluquería de Hernán Villegas y ahí escuchaban la radio y mencionaban algunos versos.
Lidia aún atesora en su memoria algunos de esos versos. “Decían más o menos así: Don Otilio Ulate es un hombre muy decente y dice que morirá pero nunca se vende. Otro verso que recuerdo es: A don Otilio lo persiguen ya tal vez para matarlo, porque le dieron el triunfo los valientes de Cartago. También: Don Otilio tuvo un sueño como cosa que no vuelva que en la ciudad de Cartago tenía que estallar la huelga”.
Otros versos que aún recuerda son: “De Cartago y Alajuela también los heredianos, ellos también ayudaron y al cabo somos hermanos. Admiró su valentía, porque a pesar de soñar por fin conseguiría la libertad electoral”. Proclamó los siguientes: “Ay virgencita morena da valor a tus soldados, que ellos aunque son valientes temen que tiemblen sus manos. El general tijerino mandó nicas en partida, a ellos que no debían nada, ahí perdieron la vida”, y finalizó proclamando: “Arriba el cielo estrellado y la luna que se asoma rompiendo la negra noche como muchacha furiosa”.
Explicó Lidia Sanabria que esos versos: “Yo los escuchaba en la radio y se me grabaron. Eran muchos más, pero de esos son los que me acuerdo”.
Papel de la iglesia
Sobre el papel de la iglesia para la época del 48, Lidia mencionó no recordar al Padre Chanito hablar de política en la iglesia. “Él era liberacionista pero no recuerdo que hablara en misa de política. Se decía que era muy amigo del padre Benjamín Nuñez y recuerdo haberlos visto en Belén. Nuñez fue uno de los fundadores de la Escuela Normal y la Universidad Nacional UNA”,explicó Sanabria.
Sin embargo, recuerda que se contaba la anécdota de que Antonio “Toño” Murillo, un vecino del pueblo, llevaba una foto de un candidato político para sacarla en misa cuando el padre Chanito hablaba de política.
Triunfo de Figueres
Cuando triunfó Figueres, para Sanabria González fue una gran alegría. “Nosotros estábamos felices porque éramos liberacionistas, me imagino que para los contrarios fue una desgracia. Había que darle las gracias a Figueres porque todo se había acabado”.
Pese a todo el conflicto político que se daba: “En nuestro barrio nunca hubo enemistades por temas políticos, había diferencias, pero, lo normal. En ocasiones decían algo que quizás a uno no le gustaba, pero uno lo que hacía era apartarse para evitar conflictos”.
Lidia era vecina de Los Guzmán, de Lupe Rodriguez, Matías Gonzalez, Eusebia Solano y Modesto Arroyo, entre otros.
“En esa época aún no dábamos el voto a las mujeres. Entonces, uno se mantenía un poco más al margen. Al menos en mi casa éramos liberacionistas, pero nunca se abrió el espacio para debatir por política. Era una época complicada porque papá casi no nos dejaba salir, solo íbamos a misa y si acaso al rosario. Íbamos al rosario y no nos dejaban andar dos personas juntas, nos quitaban. A mí me quitaron de una amiga, que una vez estábamos conversando por el Palacio Municipal, llegó uno de los contrarios y nos dijo: sepárense porque es prohibido que anden juntas dos persona”, finalizó.
Agradecemos a Luis Sanabria Gonzalez y Andrea Sanabria Alfaro por las facilidades brindadas para la realización de esta entrevista.
El Proyecto “Memorias de Belén en el 48” es apoyado por el fondo Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura.
