julio 10, 2026

Entre la desinformación y el cinismo: la campaña en contra de la lucha de la comunidad de San Vicente por la definición de los límites

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German Daniel Alvarado Luna

Historiador.

Declarado sanvicenteño de corazón en el 2025

 

El historiador israelí Yuval Harari, en su libro Nexus, habla sobre el peligro que representan la desinformación y el cinismo para la discusión democrática, fenómenos que generalmente operan en sinergia. La desinformación consiste en la difusión de información falsa, engañosa o manipulada, mientras que el cinismo implica una desconfianza absoluta hacia cualquier acto político, bajo la creencia de que casi todo está amañado y responde a intenciones oscuras. Ambos fenómenos se alimentan mutuamente: la desinformación conduce al cinismo, y el cinismo, a su vez, legitima la desinformación.

El peligro de esta dinámica radica en que genera un vacío de confianza que lleva a las personas a evitar los mecanismos de negociación, diálogo y corrección propios de la democracia. En el mejor de los casos, se encierran en posiciones marcadas por la confusión y la contradicción, construidas a partir de la saturación de información característica de las redes sociales; en el peor, terminan otorgando su confianza a una figura que se presenta como salvadora y redentora, como la única persona íntegra, transparente y capaz de tomar las decisiones. Lo único que puede salir de esto es conflicto y autoritarismo. La democracia no será perfecta, pero es el único sistema que permite que las decisiones sean sometidas al escrutinio público y puedan ser cuestionadas, debatidas y corregidas de manera constante.

Lamentablemente, ciertos líderes de la oposición sanrafaeleña al proyecto que define los límites entre Alajuela y Heredia, a favor de la pertenencia de San Vicente a Belén, han utilizado estas estrategias, pese a presentarse como críticos de los sectores políticos nacionales que suelen recurrir a ellas. El problema no se limita a la discusión de marras. Al reproducir estas prácticas, también contribuyen a normalizarlas, pues toda acción política tiene un efecto pedagógico y termina trasladando estas formas de hacer política a la discusión política nacional.

Estos líderes sanrafaeleños, sin presentar ninguna prueba y basándose únicamente en especulaciones, señalan que el proyecto que establece definitivamente la pertenencia de San Vicente a Belén es producto de una supuesta trama oscura en la que participaría el empresario Calixto Chaves, con el respaldo del expresidente Rodrigo Chaves, con el fin de favorecer proyectos empresariales que, según afirman, este primero tendría en la zona. Pero, incluso si ese fuera el caso, cabe preguntarse: ¿qué diferencia existiría en que dichos proyectos fueran negociados con el gobierno local de Alajuela, Belén o, eventualmente, ¿Ojo de Agua?

Luego, a partir de esta cápsula desinformativa, presentan la lucha de los vecinos de San Vicente como una ingenuidad o incluso como una canallada, al sostener que actúan bajo la influencia o el amparo de Calixto y sus allegados. Es precisamente en este punto donde aparece el cinismo: en la incapacidad de reconocer que una lucha comunal puede ser realmente autónoma y responder, sin intereses ocultos, a la defensa de las necesidades y demandas de la comunidad, algo que, en este caso, se demuestra en la trayectoria, participación y organización de los propios vecinos.

Primeramente, en 1988, el líder comunal sanvicenteño Carlos Gonzáles presentó una carta a la Municipalidad de Belén, donde manifestaba su contrariedad contra el acuerdo de La Catalinas, decía don Carlos en esa carta:

Sin embargo, vemos que al final de la batalla y asedios por las presiones de la Municipalidad de Alajuela cambia todo el panorama en la cuál, cobardemente e irresponsablemente, se hace la proposición de desesperación al cambiar toda una comunidad por unos metros de tierra en otro lado, olvidándose del derecho y la libertad que tiene un pueblo para decidir dónde quiere vivir y a quién quiere pertenecer. Es esta la Comunidad de San Vicente de Belén y que radican en ella un número de habitantes representada por una Asociación de desarrollo y que tampoco se le ha tomado en cuenta para tomar decisiones de tanta trascendencia, pero como dice el refrán. Al que da le cuesta, nada le importa.

El acuerdo de Las Catalinas, como ya es sabido, establece un límite de facto de carácter temporal que no cuenta con un arraigo legal sólido. Sin embargo, esta situación ha perjudicado enormemente a la comunidad de San Vicente, generando problemas como el cobro doble del impuesto sobre bienes inmuebles, obstáculos en la recolección de basura y dificultades para acceder a servicios públicos como becas, construcción de parques, mantenimiento de calles, entre otros. Debido a eso, los vecinos de San Vicente, junto con los de Escobal y Potrerillos se organizaron a inicios de la década del 2000 ante el reclamo del alcalde de Alajuela de aquel entonces, Fabio Molina, que esos territorios eran jurisdicción alajuelense. En aquel entonces, estos vecinos expresaron que era de “Belén por nuestra voluntad”, y le daban un No Rotundo a Alajuela. El 28 de setiempre del 2003 apareció una entrevista en el periódico La Nación donde el regidor municipal belemita Erick Villegas, quien vivía en San Vicente expresaba:

….yo no tengo incertidumbre en eso, yo estoy muy claro». Estuve en el Kinder y Escuela España, en el Liceo de Belén, representé a Belén en Juegos Nacionales «toda mi vida la he desarrollado en Belén, desde que tengo cédula mi lugar de votación ha sido La Escuela España he sido belemita desde que tengo uso de razón.

Finalmente, con el proyecto “Historia de Barrio San Vicente con jóvenes y colores”, desarrollado gracias al fondo concursable de la Municipalidad de Belén, la discusión se volvió a abrir, y la comunidad, comandada por la Asociación de Vecinos de Barrio San Vicente, comenzó a buscar apoyo, y presionar políticos, para que los límites se definieran de una buena vez a favor de Belén, sobre todo en el marco de la intención del cantonato de Ojo de Agua. No son los políticos los que ha tenido la iniciativa, ha sido la comunidad organizada a través de cartas, audiencias municipales, protestas, y reuniones, la que ha logrado que aquellos se movieran en favor de San Vicente, y terminaran por hacer las debidas gestiones técnicas y plantear el proyecto de ley.

De ese modo, los líderes sanrafaeleños, no solo contribuyen al deterioro de la democracia con su desinformación y cinismo, sino también le faltan el respeto a toda una comunidad, a toda una lucha que ha costado sudor y lágrimas, y que va en función del mejoramiento de la calidad de vida de todo un pueblo. Así que, apelando a su racionalidad, por favor déjense de esa estrategia, y hagan la discusión a través de las formas y canales debidos.

En San Vicente nadie les señala sus intereses oscuros, se les comprende el orgullo, se les comprende las necesidades fiscales de una eventual municipalidad, pero no se comparte y se apela a otro régimen de legalidad. Déjense de faltas de respeto, y estén a la altura de los tiempos.

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