Patricia Sánchez Lurueña: a Billo Sánchez, “lo echaron del pueblo los mismos belemitas a quienes tanto había ayudado en sus luchas”
Patricia Sánchez, es hija de Edwin Sánchez, de los primeros médicos belemitas y vecina de La Asunción. Foto: Patricia Sánchez.
Equipo Proyecto Memorias del 48 en Belén
redaccion@periodicoelguacho.com
Patricia Sánchez Lurueña es belemita, vecina de La Asunción, nieta de Wilfredo Sánchez Mondragón, conocido como “Billo Sánchez”.
Es en honor a “Billo Sánchez” que la Municipalidad realizó una distinción que se otorga a belemitas que han brindado al cantón un trabajo “comunal, gratuito y desinteresado” y que lleva el nombre de Orden Billo Sánchez.
“El perfil ideal del ser humano que nuestra comunidad necesita para seguir avanzando por los senderos del progreso material, donde el hombre sea el centro único y exclusivo de la razón de ser de ese progreso”, así indica el preámbulo de dicha orden.
Sin embargo, la labor que «Billo» realizó de forma desinteresada y que aún es recordada por muchos belemitas, no bastó para que cuando sucedió la guerra del 48, fuera traicionado por las propias personas a quienes ayudó de diversas formas, mencionó su nieta.
“Cuando vino el 48, precisamente, como los Sánchez Borbón eran muy respetados y muy líderes, se convirtieron en una familia a la que había que tenerle temor, si se trataba del bando contrario”, mencionó Patricia Sánchez.
“Mi abuelo, aunque no era militante del calderonismo, seguramente, habrá comentado entre sus amigos, vecinos y compañeros del pueblo, que simpatizaba con las políticas del calderonismo. Entonces, empezó la persecución. Lo echaron los mismos belemitas a quienes mi abuelo tanto había ayudado en sus luchas”, explicó Patricia.
Patricia no recuerda los nombres de las personas que persiguieron a la familia, pero mencionó que eran liberacionistas. “Esas personas a quienes mi abuelo había ayudado tanto toda su vida, en todos los campos. En lo económico, en la salud, en su calidad de vida, en todo. De repente, que lleguen un día y te digan: Mire, necesitamos que se largue de aquí”, destacó.
“Para mi abuelo tuvo que ser espantoso, humillante, salir de Belén de ese modo. El pueblo que él amaba, el pueblo por el que él había luchado, y personas que se benefician de una excelente condición de vida gracias a su trabajo. Eso se siente tremendo, es como si te traicionara un hermano”, relató
Hijos perseguidos
La persecución no se limitó a Billo, sus hijos también sufrieron las consecuencias: Hugo, uno de los hijos fue encarcelado y Edith, su hija, fue incluida en una lista negra por las propias compañeras y enviada a dar clases a San Rafael de Heredia, lejos de la Escuela España, en Belén, donde trabajaba.
“Fue muy duro para mí. Fue una época de muchísimo estrés. Hasta en carreta tenía que ir a dar clases a San Rafael”, son las frases que recuerda Patricia de una conversación que un día tuvo con su tía Edith.
Patricia mencionó que Edith siempre tuvo la decencia de “no hablar mal de la gente” y continuó su participación comunal: destacó la lucha contra la fábrica de agroquímicos la Ortho, e incidió en la educación formal y religiosa de muchas generaciones belemitas, por lo que fue condecorada por la orden que lleva el nombre de su padre.
Por su parte, el papá de Patricia, Edwin Sánchez, quien era uno de los menores de la familia, se libró porque estudiaba medicina en el extranjero, convirtiéndose en el primer médico belemita, mencionó.

La casa del exilio
La familia, posteriormente, se instaló en el Barrio Don Bosco de San José, en una casa de alquiler que tenía el mayor de los hijos, Hermes, quien había logrado recaudar un cierto capital. Era una casa sencilla, que fue derribada para darle paso a un parqueo.
“Los Sánchez Borbón no eran gente adinerada. Mi abuelo era hijo de un campesino alajuelense y tuvo 11 hijos. La primera murió siendo muy pequeñita, entonces, ¿dónde se iban a ir a vivir mis dos abuelos?”, relató.

Luego de la Guerra
Pasado el conflicto del 48, Patricia trajo a colación una pregunta que, según dice, muchos se la hacen: “¿Por qué los belemitas no fueron a buscar a mi abuelo, a una persona con la que estaban tan agradecidos, traérselo de vuelta a su hogar, a su pueblo querido, por el que había dado hasta la vida? ¿Por qué?”.
“¿Por qué Billo Sánchez no está enterrado en el cementerio de La Ribera? Porque le metieron un montón de puñales por una revolución que ni siquiera es del pueblo, que ni siquiera es revolución. Era como un golpe de Estado que ni siquiera a ellos les iba a beneficiar en nada, pero así, desgraciadamente, hay muchos ticos”, aseveró.
Actualmente, los restos de Billo Sánchez yacen en el cementerio obrero de San José, mencionó.
Esperanza Borbón
Esperanza Borbón, era la esposa de Billo Sánchez. Patricia la recuerda como una gran mujer, “una persona muy querida, con un gran corazón, hacia los belemitas”.
Mencionó que siempre estuvo al lado del abuelo en todas las luchas, y que el pueblo la quería mucho. En Navidad, como podía, hacía una actividad donde regalaba juguetes y la gente de Belén hacía fila en la puerta.
“Para mi abuela, tener que irse, dejar su casita de toda la vida, y volver a empezar en una casa, en San José, donde nunca habían estado. Me imagino que tiene que haber sido durísimo”, relató.

Vida de mariachis
Producto de la historia familiar, Patricia comentó que, al menos su papá, siguió siendo mariachi durante mucho tiempo, hasta las últimas elecciones.
“Yo tuve mucha cercanía con mi padre, y él sí que era anti liberacionista, pero 100%”, destacó.
Además, mencionó que los Sánchez Borbón se dispersaron entre San José y Alajuela. Solo el hijo Willy se fue a Pérez Zeledón por otras razones, y Javier y los hijos de Edith se mantuvieron en Belén.
Liderazgo
Para Patricia, su abuelo fue un gran líder. “Él era el boticario del pueblo. Aprendió del doctor Berrocal sobre medicina, porque al doctor Berrocal, cada vez que había un enfermo, se le hacía cada vez más difícil llegar a Belén desde Alajuela entre los aguaceros, los lodazales, a caballo. Fue una época donde había mucha pobreza en el Cantón”.
“Belén era un pueblo descalzo. Había mucha gente pobre y muchas enfermedades. Entonces mi abuelo fue una figura muy importante en todo sentido. Fue presidente de la Municipalidad en las épocas en que no se cobraba un cinco. Era un trabajo voluntario. Fue diputado afín al General Volio, y la primera persona en el país en proponer una reforma agraria en Costa Rica”, destacó.
Iglesia colonial
Según Patricia, Billo Sánchez trató de evitar que se destruyera la iglesia colonial de Belén. “Se formaron dos bandos, unos que apoyaban al cura, quien quería tirar la iglesia para construir otra. Entonces, mi abuelo trató por todos los medios, consiguió queunos donantes ofrecieran unos terrenos para que se construyera un nuevo templo y dejaran en paz el otro. Fue imposible”, mencionó.
“Mi padre me contaba (Edwin Sánchez), que mi abuelo se paseaba de arriba para abajo en un nerviosismo exacerbado, viendo cómo se destruía una obra de arte, una obra histórica, y con la complacencia de mucha gente de Belén”, explicó.
El Proyecto “Memorias de Belén en el 48” es apoyado por el fondo Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura.



Me encantan estas historias reales de la vida del cantón y que los jóvenes las lleguen a conocer y emular todo lo bueno de ellas.