Amparo González Venegas: “Ojalá que a los que actuaron mal, Dios los haya perdonado”
Amparo González falleció el 12 de julio de 2020. Foto: Familia González Venegas.
Equipo Proyecto Memorias de Belén en el 48
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Amparo González Venegas fue durante mucho tiempo una de las belemitas más longevas de la comunidad. Vecina de La Asunción, nació en 1917 y fue una de las primeras mujeres en poder ejercer el sufragio.
Recordaba con dolor el Belén de 1948, decía que le daba mucha tristeza esa época, porque era un desorden, se dieron muchas tragedias, enemistades. La gente de Calderón se llevaba odio con Liberación.
En la noche, para salir a la calle se ocupaba un permiso que se llamaba salvoconducto. “Después de las 9 de la noche, la gente no podía salir”, recordaba Amparo González. Antonio “Toño” Hernández era uno de los que daba estos permisos.
Consideraba que fue un periodo de mucha injusticia, “parecía que mataban a la gente por nada”. Lamentablemente, no se tenía mucho acceso a radio o a periódicos, entonces, las informaciones las daba la misma gente y muchas personas lo que hacían era que alteraban la información, recordaba.
La familia de Amparo González era calderonista y recuerda que les decían “comunistas”, porque a todos los que eran seguidores de Calderón les decían así. En algunas oportunidades, el Doctor Calderón Guardia venía a visitar a la gente en San Antonio, principalmente.
Sobre la Iglesia
Comentaba sorprendida que una vez el sacerdote Feliciano Álvarez “Chanito” llegó hasta los golpes con la policía por temas de política. “Yo recuerdo verlo vestido de militar. Dios lo haya perdonado, metido en una revolución de esas. Fue tremendo. Era el odio de él”, mencionaba Amparo.
Amparo contaba que el sacerdote “Chanito” solía vestirse de militar. En esa época se decía que la iglesia católica estaba muy vinculada a Liberación, pero las actitudes del padre Álvarez eran calificadas de fanáticas, ya que otros sacerdotes no hacían lo que él hacía, “Uno ni podía ir a misa. Él señalaba a los calderonistas con el dedo, muchos no pudieron volver a la iglesia”, mencionaba.
Al padre “Chanito” le tocó irse a la guerra a Nicaragua. Y en ese momento, se ordenaba como sacerdote Román Arrieta Villalobos. Él se ordenó sacerdote un 17 de diciembre y de una vez, le tocó quedarse como padre de la comunidad. Años más tarde, llegó a convertirse en Monseñor.
Además, Amparo recordaba que muchos sacerdotes participaron del conflicto, por ejemplo un padre de apellido Quesada, que era de Heredia, lo mataron un 21 de diciembre de 1948.
Atentado y escondites de la gente
Contaba que un domingo en la madrugada colocaron dinamita en la línea del ferrocarril y lo que se escuchó en su casa en La Asunción fue un “bombazo”. Iniciaron los rumores de un posible atentado en el ferrocarril.
“Ese día, fue un domingo a las 4:00 de la mañana. Hasta a Enrique Zumbado, que era un hombre que no se movía de la pulpería los encerraron”, relataba.
Para Amparo González, aquellos días eran muy amargos, no había gusto para nada, decían que ponían bombas en varios lugares, entonces la gente no salía. Mucha gente se tenía que esconder.
Por ejemplo, recuerda que Arturo Barrantes, el papá de Juan Barrantes y afín al liberacionismo, lo persiguieron. Las personas se escondían porque llegaban los policías a buscarlos. “Había policías aquí, policías allá y de frente, y apuntando. Yo no sabía si era que él estaba ahí”, mencionaba.
Además, comentaba que había gente que se escondía en los cafetales y en matas de chayote. Una de estas personas era un hombre a quien llamaba Damián. “Yo recuerdo que a ese pobre hombre, nosotros teníamos que irle a dejar café y almuerzo en el cafetal que estaba muy grande. Había unas matas de chayote, ahí pasaba él todo el día. En la noche, pasaba por dentro de los cercos, a esconderse en el cielo raso”, mencionaba Amparo
Relataba que en aquellos días pusieron una bomba en El Rodeo, cerca de la Universidad para La Paz. En una casa de los Cruz Rojas donde vivía una hermana de ella, Berta González Venegas.
El inicio del conflicto entre Juan Durán y Guillermo Flores
Recuerda que Guillermo Flores era un hacendado que vivía en Potrerillos y almacenaba muchos productos, entre ellos frijoles. Mientras que Juan Durán, era un hombre muy valiente, de personalidad inquieta, que a veces tomaba mucho y tuvo un hijo con una señora llamada Teresa Campos, de La Ribera. Querido por muchos, pero también odiado por otros. “Nunca he visto un hombre más valiente que él, nunca le importaba nada”, recordaba Amparo.
Amparo fue muy cercana a Juan Durán, ya que vivió en la misma casa de ella, porque él iba a visitar a una novia que tenía en La Asunción, que era vecina de doña Amparo.
“Como no tenía donde estar, aquí vivió, por mucho tiempo. Le gustaba molestar a los chiquillos. Yo recuerdo que a Joaquín, el hermano mío chiquitillo, lo dejaba en el armario que era alto. Se iba y lo dejaba. Joaquín pegaba gritos porque se iba a caer, no podía apearse solo”, mencionaba Amparo.
Además, comentaba que “Guillermo Flores ni vendía ni regalaba nada”, entonces, Juan Durán se metió, sacaba los sacos de frijoles y los repartía a la gente. Esto fue lo que generó el odio entre estos dos personajes. Aquel odio quedó hasta que lo mató.
Recordaba Amparo que el día del suceso, Juan Durán le preguntó por el estado de salud de una vecina que estaba muy enferma, “y en la tarde fue que lo mataron”, mencionaba.
Para ese entonces, había un turno en la plaza de San Antonio con carretas de leña para cocinar, llegó Guillermo Flores con su hijo y se pararon en la esquina de la plaza. “Nosotros estábamos como a las 100 varas y vimos el carro del muchacho de ‘Memo Flores’, y sonó el bombazo. Oímos los dos balazos”, mencionaba Amparo.
Juan Durán cayó abatido justo en la puerta de la que se conocía como la Casa de las Monjas, hoy Casa Cural, comentaba.
Además, mencionaba que el padre Feliciano Álvarez “Chanito”, que se decía no quería a Juan Durán, recibió a Flores y su hijo luego del atentado y se encerraron en la Casa Cural. Nunca se supo si alguien descontó penas de cárcel por aquel hecho.
Amparo mencionaba que se decía que Manuel Zumbado “Pichón”, jefe político en ese momento, fue el que le avisó a Guillermo Flores que Juan Durán estaba en la plaza. “Ese día, subieron a avisarle a ‘Memo’ Flores, porque decían que en la mañana había bajado y no lo había encontrado”, mencionaba.
“Juan tuvo la desgracia de que el padre nunca lo quiso”, recordaba.
El final
Comentaba Amparo González que Calderón tuvo que irse para Nicaragua porque lo desterraron y mucha gente en Belén tuvo que irse del pueblo como Tobías Murillo, Ricardito González, las maestras Torres y las Campos, hermanas de Toño y Joaquín Campos, el sacerdote. Se fueron del pueblo y era gente muy honorable, que nunca más volvió.
También, se asustó mucho cuando Figueres tomó la radio y dijo que iba a hacer la revolución. “La gente tenía mucho miedo”, mencionaba.
Decía Amparo González que en aquella época se crearon enemistades profundas en las familias y en las vecindades, heridas que nunca sanaron. Para ella había que saber ganar y saber perder y pedía que ojalá a los que actuaron mal que Dios los haya perdonado.
El Proyecto “Memorias de Belén en el 48” es apoyado por el fondo Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura.

de 1947 p. Material recopilado por Daniel Alvarado Luna.
