mayo 29, 2026

Elizabeth Rojas Murillo: “Muchos hablan de una guerra civil y de un golpe de Estado, pero ni tan siquiera se imaginan lo feo que es vivir eso”

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Elizabeth Rojas Murillo tiene 95 años. Para 1948 tenía 17 años, 2 hijos pequeños y su esposo Guillermo Villalobos era trabajador del ferrocarril.

Elizabeth Rojas Murillo tiene 95 años. Para 1948 tenía 17 años, 2 hijos pequeños y su esposo Guillermo Villalobos era trabajador del ferrocarril.

Equipo Proyecto Memorias del 48 en Belén 

redaccion@periodicoelguacho.com 

Elizabeth Rojas Murillo es vecina de San Antonio de Belén, tiene 95 años. Se le conoce también como Isabel o “Nene”. Para la época de 1948, ella tenía 17 años y  2 niños pequeños. Su esposo, Guillermo Villalobos era trabajador del ferrocarril. 

“Era una época donde había muy poca comunicación. Uno se daba cuenta porque alguien le contaba las cosas. Abundaba la pobreza y todo era muy difícil. La gente se informaba por la radio o por los periódicos de la época, me acuerdo del diario La Tribuna que era del mismo gobierno y el Diario de Costa Rica que se decía era de Otilio Ulate”, detalló.

Mencionó que en Belén hubo manifestaciones políticas con los partidarios de Calderón y también estuvo Otilio Ulate y que esas concentraciones eran libres.Recuerda, que el doctor Calderón hizo una visita al suegro a Belén cuando el señor estaba enfermo, lo cual se dio otra época y no en periodo de guerra. 

Además, comentó que: “Hubo mucho terrorismo, por ejemplo, en el puente del río Bermúdez colocaron una bomba casera donde pasaba el tren local de carga. Por suerte,  no hizo daño al ferrocarril pero sí al maquinista Cholo Artavia, que no era de Belén pero que era conocido”. 

Luego de ese atentado, como su esposo trabajaba en el ferrocarril, le tocó cuidar la línea junto con sus compañeros: Rosario Villalobos y Rubén Murillo. Para esta labor les daban un arma de tipo “mauser “.

Sobre líderes políticos, recordó que Manuel Zumbado “Pichón” era uno de los jefes políticos liberacionistas. 

Además, en otras comunidades también era común que se dieran atentados como el del llamado “Codo del Diablo” en Limón y cuando mataron al Doctor Valverde, partidario de Calderón Guardia, a quién llamaron a la puerta de su casa y le dispararon. 

“En Belén se dio la muerte de Juan Durán por temas políticos. A Durán todo el mundo lo conocía. Recuerdo que habían unas fiestas y fui con mi esposo a dar una vuelta al centro y ahí vimos el cuerpo tendido sobre la calle”, mencionó. 

“En ese tiempo, era común que revisaran las casas, se paraban en la puerta y gritaban que si no abrían botaban la puerta. Revisaban muebles, sobre todo los armarios. Un día llegaron a revisar mi casa y los dejamos pasar, la casa era pequeña, entonces, la recorrieron rápido. Pero cuando abrieron el armario donde teníamos la ropa, en la puerta del ropero teníamos la foto del Doctor Calderón, eso los enojó. Nosotros no teníamos armas, ellos pensaban que sí”, comentó. 

Un hecho que Isabel considera muy lamentable fue el papel del Padre Chanito. “La gente dejó de ir a misa por culpa de ese sacerdote, porque él insultaba y señalaba a la gente. Muchos de los calderonistas no volvieron a ir a misa. La iglesia no tenía que meterse en eso”, explicó.  

Elizabeth Rojas detalló que era muy común que detuvieran a la gente. “Mi esposo estuvo detenido entre 8 a 15 días y nosotros les llevábamos comida a él, a mi suegro y a un vecino que también estaban presos. En esos momentos, mi suegra me ayudaba a mantenerme porque mi esposo estaba detenido y yo tenía dos niños pequeños”. 

Las secuelas del proceso 

Considera que en 1948 se dió mucho distanciamiento familiar. “En mi caso mi papá era liberacionista pero él era tranquilo y reservado. Sin embargo, yo no podía ir a visitarles porque mi esposo no me dejaba ir. Mi papá no era bochinchero ni peleonero pero era mejor evitar. Ellos vivían en Orotina, ya cuando pasó un poco el problema ya los pude volver a ver. Yo tenía una tía allá que me encantaba visitar, porque me regalaba de todo para comer. La forma de llegar a Orotina en aquellos tiempos era en tren y se duraba 1 hora y media aproximadamente”, detalló Elizabeth. 

“A mi esposo le tocó luchar, él fue de los que estuvo en el Cuartel Bellavista, lo que hoy se conoce como el Museo Nacional. Ahí reunían a todos los trabajadores del ferrocarril y los mandaban a combatir. Lo peor fue que cuando terminó la guerra los despidieron a todos y no les pagaron ni un cinco ”, relató. 

Luego, cuando ganó Figueres la persecución a los calderonistas seguía. “A muchos de los calderonistas les tocó seguir escondiéndose en el cielo raso. Los calderonistas tenían que andar con la cabeza agachada. Eran tiempos difíciles, no se podía hablar de política  Saqueaban almacenes y se robaban sacos de arroz y frijoles y se llevaban la comida. Usaban el dicho de: No los salude, no les compre y no les venda. A los Figueristas les teníamos miedo porque amenazaban y ofendían, nos tocaba andar con la cabeza agachada”, describió Elizabeth Rojas Murillo. 

Recordó que en 1955 hubo un intento de contra pero ni se compara a lo vivido en 1948. “Muchos hablan de una guerra civil y de un golpe de Estado, pero ni tan siquiera se imaginan lo feo que es vivir eso”. 

“Figueres venía con un ejército de gente preparada en el extranjero a luchar contra los pobres trabajadores de acá. Mi esposo tuvo que luchar y arriesgar la vida. Mucha gente habla de golpes de estado y de revolución. El veneno de muchas personas no los deja entender las cosas y el montón de sinverguenzadas que han hecho algunos”, mencionó. 

Elizabeth Rojas Murillo finalizó mencionando que a su esposo le quedó pensión otorgada a los combatientes de la Guerra de 1948. 

Agradecemos a Eduardo Villalobos Rojas y a María Álvarez Villalobos por las facilidades brindadas para la realización de esta reseña. 

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