Estudio identificó 116 especies de abejas nativas en Belén
Abejas nativas encontradas durante el estudio. Foto: Daniela Azofeifa y Manuel Zumbado.
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La investigación reveló que el cantón es un refugio para la biodiversidad de abejas y destacó el papel de los jardines urbanos como hábitats clave.
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Autores catalogaron el estudio como pionero
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El estudio “Biodiversidad de Abejas Nativas del Cantón de Belén” identificó 116 especies de abejas nativas en el cantón, lo cual, según los autores, representa un salto significativo, ya que la lista conocida de especies para la zona era de apenas 17.
La investigación detalló que “el 90% de las especies de abejas registradas constituyen un registro nuevo para el cantón”. No obstante, especies identificadas por estudios anteriores todavía no se registraron.
Además, encontró que la familia más numerosa fue la de las abejas Apidae, con 59 especies, lo que representa más del 50% del total registrado; seguida de las familias Halictidae y Megachilidae, con 34 y 13 especies, respectivamente.
Los ecotipos de jardines y parques albergaron la mayor cantidad de especies, con 81 y 56, respectivamente.
Asimismo, el reporte determinó 122 especies de plantas con flores que sirven como recursos para las abejas. De estas, 33 atrajeron a más de cuatro grupos de abejas nativas.
Entre las plantas más atractivas para las abejas destacaron el rabo de gato (Stachytarpheta frantzii), la nicaraguita (Cuphea cartaginensis), el pringo de oro (Duranta erecta), la mañanita (Turnera subalata), la damiana (Turnera ulmifolia), las pentas (Pentas lanceolata), el cosmo (Cosmos sulphureus) y la petunia mexicana (Ruellia simplex); además de las enredaderas churritate (Ipomoea cairica e Ipomoea carnea) y chorrete (Petrea volubilis).
Entre los árboles que se encontraron en jardines y bordes de calles destacaron el guachipelín (Diphysa americana), el vainillo (Tecoma stans), el roble de sabana (Tabebuia rosea), el tuete (Vernonanthura patens), la acerola (Malpighia glabra) y el güitite (Acnistus arborescens).
Análisis
Como parte del análisis de las especies encontradas, los autores destacaron que el ecosistema urbano “no siempre es pobre” y que dependerá de la variedad y abundancia de los recursos.
“Aún así, la respuesta de la comunidad de abejas ante un determinado ecosistema urbano dependerá de cada taxón, de su grado de asociatividad, especialización y capacidad de dispersión, así como de la abundancia y diversidad de los recursos disponibles”, se desprende del estudio.
El muestreo
La investigación, elaborada por la M.Sc. Daniela Azofeifa Jiménez y el experto en biodiversidad Manuel A. Zumbado Arrieta, y financiada por la Municipalidad, se realizó entre febrero y junio de 2025, y empleó métodos de muestreo tanto científicos como participativos.
Para el muestreo científico se realizaron visitas a 8 sitios en el distrito de San Antonio, 6 en La Ribera y 9 en La Asunción, para un total de 22 sitios de muestreo. Además, incluyó trampas cromáticas, atrayentes florales, colecta libre en flores, red de golpe y observación de visitación floral.
Posteriormente, las abejas se identificaron en un laboratorio de entomología según familia, especie o morfoespecie.
En el caso del muestreo participativo, se realizó una actividad tipo «Bioblitz», la cual involucró a personas interesadas que recibieron una charla introductoria previa a la recolección de datos.
Además, los autores destacaron que, si se aumentan los esfuerzos de muestreo, es posible que también aumente la lista de abejas, en especial aquellas que pertenecen a los grupos sin aguijón, de orquídeas o de grupos raros.

Fomento de abejas
Los autores identificaron tres alternativas en el cantón para el fomento de abejas: el uso de hoteles de abejas, las colmenas de abejas sin aguijón y los jardines polinizadores.
Para los autores, las tres alternativas ofrecen ventajas para el fomento de abejas; sin embargo, han presentado prácticas que disminuyen su efectividad.
En este sentido, destacaron que “el uso de hoteles y colmenas de abejas sin aguijón se implementan sin la siembra de jardines para polinizadores”, en sitios donde se usan agroquímicos, con condiciones adversas y sin el mantenimiento adecuado para evitar la presencia de depredadores.
Además, subrayaron que, en algunos casos, se ha detectado que personas buscan colmenas en ambientes naturales, impactando las poblaciones silvestres propias de cada región.
Sobre los jardines polinizadores, en el informe se enfatizó la importancia de enriquecerlos con más familias y especies arvenses.
Amigo de las abejas
Los autores destacaron que Belén es pionero en este tipo de estudios, lo cual brinda información “para la toma de decisiones que mejoren los procesos de conservación impulsados en el cantón como Cantón Amigo de las Abejas”.
Para ello, propusieron implementar un plan de restauración ecológica enfocado en abejas nativas, jardines modelo en zonas estratégicas y un programa de monitoreo participativo.
Además, plantearon la elaboración de una guía de jardines para polinizadores, un diagnóstico de insectos herbívoros que afectan los jardines, el involucramiento de viveros y la creación de un reconocimiento a personas y empresas que implementen el programa “Belén Amigo de las Abejas”.
