“De cuento en cuento”
Presentación del libro “De cuento en cuento”. Foto: Danilo Pérez Zumbado.
El pasado 27 de marzo, se presentó el libro “De cuento en cuento”, 24 relatos de nueve autores belemitas, resultado del taller de escritura impartido por la escritora y periodista Aurelia Dobles Trejos.
Este es un valioso aporte narrativo local. Hemos respaldado, hace rato, estas iniciativas en procura de una producción sostenida y diferenciada de las letras en esta área del Valle Central.
Puede sonar pretencioso, pero no imposible, pues hacerlo posible pasa, en buena medida, por la determinación, constancia y seriedad de quien se lo propone. Tenemos antecedentes: el Concurso de Cuento Infantil impulsado por el Grupo Guapinol en los años ochenta y la creación, en el 2001, del Taller de poesía, tardíamente nombrado “La parrilla”, como arranque en Belén del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. De ahí nuestro regocijo por este trabajo. A continuación, una breve referencia de los relatos incluidos.
Loreana Araya F. con “El café de mi madre” y “Quien va a tambor se enamora” nos lleva a un mundo íntimo y familiar mediante recursos que sobresalen: una fina estela de ternura y la intermediación inusual de un colibrí y un perro. Este último recurso es de una creatividad sobresaliente.
Rafael Arroyo V. con “El guapinol”, “Galletas” y “La llena” resalta con entrañable cariño la figura de don Gabelo, el abuelo ocurrente que llenó de anécdotas sabias y gustosas la vida de la nietada. Están escritos con un dejo de curiosidad y nostalgia.
Elizabeth Chango T. aporta “Las chicharras”, “El chino Miguel”, “El carro del príncipe de Prusia” y “Año nuevo chino en Puntarenas”. Estos relatos nos introducen al mundo de la cultura china costarricense a través de los ojos de una niña, los dos primeros alusivos a fuertes dramas humanos y los segundos a la cotidianidad cultural. En ellos juegan las dificultades, sentimientos y tradiciones de esa importante comunidad nacional.
Mauren Fernández B. presenta “El que la fuma, la paga” y “El corte”. Ambos relatan de distinta manera, con un fondo psicológico entramado, crudas vivencias humanas. El primero una leyenda donde un grupo de mujeres, a partir de conocimientos ancestrales, hace justicia ante la violación de una joven por parte de un hacendado y, el segundo, es un recorrido de hechos familiares en el que el corte de pelo de una niña constituye una metáfora para representar un conflicto conyugal.
Roberto Murillo A. aporta: “Pero yo lo vi”, “La bruja”, “¿Tan mal va la cosa?” y “Una larga mano blanca”. Los textos tienen un elemento común: la apelación a lo fantástico. Es una inventiva notable que inicia con el contexto familiar, traspasa el mundo propio de los aparecidos y desciende a la dimensión psicológica de quien ve fantasmas. Además de la fricción entre lo real y fantasmagórico añade dosis de ironía y humor.
Jaime Florindo Naranjo B. contribuye con “Panza de perro” y “El tilichero” con los que abre el rico mundo cultural campesino. El primero refleja la dureza de la vida y los desaciertos asumidos como escapes y el segundo la ingeniosidad de quienes intentan sobrevivir en el mundo de los pobres del campo. Son textos de un realismo conmovedor.
Andrea Oryza participa con “Peregrina” y “La hendija y el espejo”. Textos de tono urbano escritos con una prosa fina y precisa en que se suscitan conflictos existenciales de fondo. En el primero se deshace una amistad/hermandad que cruje ante la explosión de una verdad familiar escondida por años y en el segundo un rayo de luz a través de una hendija sirve para reflexionar sobre la soledad y la muerte.
Guillermo Rodríguez R. contribuye con “La milpa de los mil colores” y “Ocho pesos”. Ambos nos sitúan también en el mundo del campesinado. El primero es una alegoría en la que la dureza y relevancia de la faena comprometida con el saber ancestral se exhibe mediante la ingeniosa intervención de los espantapájaros y el segundo es un viaje hacia el pasado familiar donde el abuelo resalta su laboriosidad y sabiduría frente al despojo del gamonal, toda una enseñanza para sus descendientes.
José Eugenio Zumbado G. finaliza con “Víctor”, “Una visita inesperada” y “La avería”, los cuales apuntan a temas muy distintos. “Víctor” es una semblanza que condensa la soledad, pobreza y extrañeza de un personaje de la infancia. En el segundo, la muerte, un visitante inesperado, ausculta la vida de un personaje a quien finalmente concede otra oportunidad a pesar de estar en la lista de los escogidos y, el último, es el viaje futurista de un terrícola a un planeta en el que predomina la paz y sirve de motivo para exponer las debilidades de la humanidad. Textos en los que se muestra cierta versatilidad y buen manejo de la palabra.
El libro tuvo una primera edición financiada con recursos municipales que, apenas, alcanzó para los propios autores, personas administrativas e instituciones vinculadas a la cultura. Se realizó con recursos propios una segunda edición para personas interesadas; de esta remesa quedan todavía ejemplares para la venta que pueden ser adquiridos en las oficinas de la Asociación Cultural El Guapinol.
Cerramos este resumen para resaltar de nuevo este relevante aporte a la literatura cantonal e invitar a los lectores a su adquisición.
