Wilson Arroyo. ¿Una canción para tiempos agónicos?


  • Cantautor alajuelense nos habla sobre su nueva composición

Redacción El Guacho

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Acompañado de una guitarra y una armónica, Wilson Arroyo presenta su single llamado Consolation Bight, la que él mismo cataloga como ‘’una canción para estos tiempos’’, mientras la humanidad cruza por una pandemia sin precedentes.

En el periódico El Guacho aprovechamos para conversar con el reconocido cantautor alajuelense sobre su nueva composición y a su vez para escuchar su opinión sobre los tiempos turbios que la humanidad está atravesando.

Pregunta. ¿Cuál es el sentido de la repetición melódica a lo largo de la canción, tiene algún propósito simbólico?

Respuesta. De alguna forma fue inconsciente, me enfoqué mucho en la letra, en lo que deseaba dejar escrito ahí. Creo que al final la repetición sirve de atmósfera para la noción del eterno retorno, no creo que la historia se repita, pero creo que el siglo XX quienes han tenido el poder han repetido una y otra vez una receta que fracasó.

P. ¿Con la sucesión de imágenes te referís a un periodo histórico específico?

R. A mí me parece que el tiempo es sincrónico, en este momento la humanidad no solo está viviendo el siglo XXI, cargamos con las decisiones del siglo pasado. Yo hablo del presente, mi canción habla del presente que está encadenado a muchos de los eventos a los que hago alusión en cada estrofa, hablo de la era capitalista de la humanidad. La que nos tiene en esta situación.

P. ¿Crees que las imágenes pueden ser comprendidas por todas/os o por sectores específicos de la población?

R. Consolation Bight es una crónica, una descripción, que me parece clara. No subestimo la inteligencia de la gente, no es algo que pienso cuando escribo, me ocupa más que sientan algo cuando escuchan una canción como esta. Creo que fuí demasiado explícito, lo que hay son referencias a momentos de la historia global muy puntuales.

P. ¿Sentís que la pieza es un discurso sintético del pesimismo acumulado y generalizado?

R. Creo que ahorita lo que hay es un miedo generalizado que es anestesiante, la gente está en su casa esperando volver a la normalidad. Posiblemente el pesimismo sería más constructivo en este momento de la humanidad, porque nos haría cuestionarnos cómo seguimos respaldando un sistema económico que está llevando a la humanidad a su extinción. El pesimismo es rechazado sistemáticamente por el modelo neoliberal, por eso nos entretienen con las pantallas mientras nuestra generación se suicida.

P. ¿Querías traducir impotencia ante los cambios radicales que podrían avecinarse?

R. Quería descifrar el camino que nos condujo a la impotencia. Parece que no podemos hacer nada. Estamos aislados, solos, no podemos reunirnos, manifestarnos, nos volvimos espectadores de nuestra realidad, esperando el último reporte del noticiero al mediodía. Vivimos través de una pantalla tal vez mucho antes de que la pandemia llegara. Es cambio ya empezó, crecimos creyendo que el mundo no se podía detener, y se detuvo, eso es el primer paso para cambiar una mentalidad. Lo que nadie sabe cuáles son los cambios que siguen, si estos serán para salvar a la gente o para salvar a las corporaciones.

P. ¿Esta canción necesita un comentario, o se vale por sí misma?

R. La canción no lo necesita, pero la situación que está viviendo la humanidad sí. Lo que vivimos puede ser interpretado de mil maneras. Es una crisis inédita y estamos a tiempo para reaccionar, esperemos que sea un punto de partida y no un ensayo del fin del mundo, porque el calentamiento global va a ser menos piadoso que el Covid-19.

P. ¿Cuál fue el método que utilizaste para entrelazar las diversas imágenes y más aún para crear un hilo conductor?

R. El hilo conductor es la crónica, estoy contando nuestra historia, la que nos heredaron, la que hemos vivido, la que vimos en las películas. Es un relato desde nuestro presente. Lo que amarra toda la canción es el diálogo que intento establecer con las personas que escuchan.

P. ¿Te costó no decir la palabra «pandemia»?

R. Sinceramente no. La pandemia es un síntoma de una crisis mayor que estábamos guardando debajo de la alfombra. En este momento queda en evidencia toda esa basura que no queríamos ver, no es casual la manifestación que está teniendo el virus en Estados Unidos, que deja desnuda la mentalidad con la que ha gobernado Trump. Tampoco es casual que en Costa Rica quienes nos sostienen a flote en esta crisis sean las personas trabajadoras del sector público que hacen funcionar las instituciones que hemos defendido y que han querido privatizar algunos políticos desde hace años.

 

 

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