Vecinos autogestionan huerta comunitaria en San Vicente


Don Jaime nos muestra la milpa.  

 

  • Culantro, maíz, guayabas, ayotes, chile dulce, tomates y mostaza son parte de los productos cosechados 

 

 

Redacción El Guacho 

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“No hay mal que por bien no venga” reza un refrán de nuestra sabiduría popular. La pandemia ha introducido de golpe cambios en nuestras vidas, uno de ellos, el resurgimiento de las huertas urbanas. 

Belén es hoy ejemplo de ello, salta a la vista el hecho de que muchos belemitas han vuelto a cultivar no solo en sus patios, sino en terrenos que se encontraban en desuso o “encharralados”.

Tal es el caso de la huerta que desde hace unos meses atrás han creado algunos vecinos del barrio San Vicente, en las cercanías de Rumba. 

Ahí, en un terreno que se encontraba descuidado, propiedad de un mexicano, vecinos del sector se organizaron bajo el liderazgo de Jaime Rodríguez y José Chaves para limpiarlo, sembrarlo y disfrutar equitativamente de las primeras cosechas que ya han sacado. 

Para Don Jaime Rodríguez, la huerta es un pasatiempo al que le ha sacado un gran provecho. Él fue el líder comunal que inició con el proyecto y quien además le tocó la faena de dialogar con el propietario que al principio no estaba muy contento con la idea, pero que finalmente les permitió continuar con el proyecto. 

La negociación con el dueño del terreno 

Según nos relató Don Jaime Rodríguez, el terreno donde se encuentra la huerta, es propiedad de un mexicano desde hace aproximadamente veinte años. En todo ese tiempo nunca se había visto al dueño por los alrededores, únicamente a trabajadores que cada cierto tiempo venían a cortar el charral del lote.

“Fue parte de los argumentos que le dimos al señor, en vez de pagar cada mes cincuenta mil colones para cortar el zacate, mejor nosotros los vecinos se lo cuidamos y se lo mantenemos bonito’’, relató Rodríguez. 

Don Jaime mencionó que una vez arrancado el proyecto, era muy probable que el dueño se apersonara y efectivamente así ocurrió. Cuenta que una tarde el propietario llegó molesto al barrio preguntando –¿Quiénes eran los que se le estaban metiendo en su terreno?

Fue en ese momento que Don Jaime salió de su casa para conversar con él y hacerle entender los beneficios de que pudiera prestar su lote a la comunidad. 

“Yo le dije: -mire, si usted quiere que salgamos de ahí, no volvemos a poner un pie en el terreno, pero vea que ahora está beneficiando a los vecinos del barrio y también se beneficia usted al no tener que pagar para que le mantengan controlado el zacate’’.

Cuenta don Jaime que poco a poco, mediante el diálogo, el propietario fue ganando empatía para con él y la huerta y finalmente les dio luz verde para que continuaran con la siembra. 

Mostaza y culantro, otra vista de la huerta.

 

La huerta ha logrado unir al barrio 

José Chaves, vecino del lugar y reconocido trabajador del arte belemita ha estado desde el principio apoyando el proyecto. Según nos comentó, los trabajos voluntarios de los vecinos han permitido no solo la unión de las familias de la zona, sino del barrio mismo. 

“Es una linda escena ver a las familias realizando las labores en la huerta, nietas con abuelos, madres y padres de familia”, mencionó Chaves. 

En un rápido recorrido por el lugar fue posible ver como distintos productos se encontraban cerca ya de la cosecha. Se constató la presencia de culantro, maíz, guayabas, ayotes, chile dulce, tomates, mostaza, entre otros. 

Chaves sugirió que, desde la Municipalidad, se deberían promover iniciativas fiscales que permitan replicar experiencias como la que ellos han tenido. 

“Si los propietarios de lotes ociosos tuvieran la posibilidad de ver reducidos sus impuestos, a cambio de prestar sus terrenos para hacer huertas comunales con fines de autoconsumo, podríamos convertirnos en todo un ejemplo en nuestro país”, reflexionó Chaves. 

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