Mariposas engalanarán el jardín del templo parroquial de San Antonio


Los jardines de la iglesia están siendo intervenidos para que sean hogar de flora y fauna local.
  • Mejoras pretenden aumentar la seguridad de los usuarios del templo y sus alrededores.

Roberto Rodríguez Sánchez y Ulises Araya Chaves

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Si usted se preocupó por la corta de árboles en el jardín del templo parroquial de San Antonio, le tenemos una buena noticia.

Las mejoras que se realizan tienen el propósito de convertir este espacio en un jardín ecológico que sirva de hogar para mariposas y otros insectos polinizadores, que son indispensables en la fertilización de plantas útiles para el humano.

Además, los árboles remanentes se mantendrán en donde los plantaron hace más de 50 años y se les realizará un mantenimiento a través de poda. Aquellos que se encuentran en la esquina sureste se les reducirá la altura, con tal de evitar algún accidente, debido a su cercanía con cables eléctrico de alta tensión.

La decisión se tomó a lo interno del Consejo Económico Parroquial luego de realizar consultas a diferentes instancias. Esta era una discusión que se venía dando desde que estaba el anterior cura párroco.

El trabajo actual es ejecutado por tres empresas que realizan acciones acordadas por dicho ente. De esta manera, Orca Soluciones de Jardinería brinda mantenimiento a las zonas verdes desde el año pasado, Mister Jardineros realiza la poda de árboles, y Raíces Diseño Regenerativo está a cargo del rediseño del jardín.

“Todo esto se hace con el objetivo de mejorar la seguridad de toda la población que visita o pasa por las aceras del templo parroquial. Además, debemos ofrecer unas zonas verdes que se integren con la belleza estructural del templo”, mencionó Enrique Gerardo Cortés Bolaños, cura de la parroquia de San Antonio de Padua.

“Es necesario dar mantenimiento no solo a la infraestructura, sino también a las zonas verdes para que se integren ambos aspectos y sean íconos de nuestra comunidad parroquial y del cantón”, agregó.

Los árboles cortados fueron sustituidos por especies nativas con floración vistosa.

Además, enfatizó en que la idea de que se iban a cortar los árboles porque el templo casi no se veía es incorrecta. “Si eso fuera así no hubiera ningún árbol en el jardín y no estaríamos sembrando”, añadió.

Hasta ahora, se plantaron quince árboles nativos en las áreas que quedaron con espacios libres.

Estos árboles nuevos son de cenízaro, dama, flor blanca, capulín y guachipelín; los cuales se caracterizan por brindar refugio y alimento a la fauna autóctona de la zona.

De acuerdo a Bernardo Rodríguez, de la empresa Raíces Diseño Regenerativo, entre los criterios de escogencia de los nuevos árboles se encuentran que tengan una floración vistosa para atraer polinizadores, beneficien la parte paisajística y provean sombra.

Anteriormente, estos espacios eran ocupados por cipréses, gravileas, malinches y palmas cola de pez; especies introducidas en Costa Rica desde otras latitudes.

Por otro lado, se están aprovechando zonas verdes que estaban subutilizadas. “Ahora estamos introduciendo plantas que tengan flores atractivas para polinizadores”, comentó Rodríguez.

“El concepto de jardín ecológico es un espacio que beneficia la flora y fauna local, y se liga con lo que plantea el Papa Francisco en la encíclina Laudato Sí, en la que comparte un mensaje a todas las personas que habitan el planeta a hacer un mayor esfuerzo por vivir una ecología integral”, agregó.

Nuevos cambios

Además de las mejoras en las área verdes, la parroquia está invirtiendo en otras acciones tanto en el templo de San Antonio como en los de las diaconías.

En el caso de San Antonio, durante el 2018, se realizó una nueva instalación eléctrica, se cambió el techo y el cielorraso, se canalizaron las aguas pluviales y se instalaron nuevas baterías de los servicios sanitarios.

“Para el 2019, se pretende pintar la fachada externa del templo y la verja perimetral, cambiar el sonido del templo y trabajar en el diseño de las zonas verdes”, agregó Cortés.

El parqueo, campanas nuevas, la restauración de los vitrales y el mantenimiento normal del inmueble y mueble son proyectos que van a quedar pendientes.

“En los otros templos, hay que dar el mantenimiento necesario a las infraestructuras y a las zonas verdes, no con tanta radicalidad como en el centro parroquial. Es una labor permanente para que estén siempre presentables para todos”, señaló Cortés.

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