Historia de la educación en Belén según Edith Sánchez Borbón
Edith Sánchez Borbón, primera maestra con bachillerato en Belén. Foto: Edith Sánchez Borbón.
Por: Edith Sánchez Borbón
Lo que me contaron algunas personas mayores de este pueblo: No había escuela, venían algunos maestros, se establecían en casas particulares y allí daban sus lecciones, pero los padres de familia tenían que pagar. Algunos padres traían educadores de Heredia o Alajuela especialmente para sus hijos, pero la educación les salía muy cara.
Algunos muchachos viajaron a pie porque no había la facilidad que hoy tienen para movilizarse de un lado a otro, pero el cansancio los agotaba. Hasta los curas párrocos intentaron ayudar enseñando al menos a leer y escribir, pero fracasaron. Había pues mucho analfabeta, pero eran excelentes agricultores y buenos artesanos.
El pueblo crecía y progresaba, pero necesitaba un centro de educación. Donde se levanta el Palacio Municipal había una vieja casa de adobe, puertas y ventanas de cajón (como se le llamaba antes), techo de teja. Con el esfuerzo de algunas personas se arregló un poco y se estableció la escuela con alumnos hasta 4º grado.
El director fue un herediano llamado Ernesto Rodríguez que residió luego aquí con su familia. Las pocas maestras venían de Heredia a pie o se albergaban en algunas casas particulares.
Don Fernando Murillo, padre de Trinidad, Guillermo y Gilberto, famosos por sus orquestas y actuaciones musicales, era el maestro de música en esa casa. Recuerdo que yo me escabullía de mi casa para oír a este señor, me sentaba en el cajón de la ventana y así me aprendí muchas canciones: Los pollitos, el árbol, mi gatito.
Me enredaba con los chiquillos y hasta jugaba en el recreo. Tenía esa escuela un patio grande con un árbol de limón al centro. Dicen que allí amarraban a los niños cuando se portaban muy mal, y mandaban a llamar a sus padres que también le castigaban en su casa. (Yo no vi nunca un castigo).
Llegó por ese tiempo a este lugar un español llamado Francisco Vidaorreta y Lerdo de Tejada con su esposa Petronila, un hijo adoptivo, Jaime, y su cuñada Ángela. Les gustó mucho el pueblo y aquí se establecieron. Vivieron en la finca donde hoy es el asiento de recreo de la Asociación de Educadores “ANDE”.

Tenía para vivir un aposento, un pequeño grupo de ovejas, árboles frutales y un cafetalito. Su casa de habitación era grande con amplios corredores y un salón para sus amigos, los españoles y los belemitas. Fue esta casa el primer centro social de Belén. Tenía una valiosa biblioteca, servicios sanitarios y un espacio de potrero para que los niños jugaran al recreo.
La directora de ese centro era Enilda Quesada, una alajuelense muy ordenada en sus labores. Conocí algunas maestras como Zulema Alvarado, Delia Sáenz, heredianas; Sarita y María Antonieta Quesada, Caridad Ugalde de Alajuela, y de Belén Ernestina Campos.
El nombre de Don Francisco Vidaorreta y Lerdo de Tejada era el que llevaría la escuela, pero él declinó este honor y pidió que mejor pusieran el nombre de su patria, y así se bautizó “Escuela España”. Las aulas también se bautizaron con nombres de personas del pueblo o asuntos históricos.
Sólo recuerdo que la mía de primer grado llevó el nombre siguiente: “Fernando de Aragón e Isabel de Castilla”, recordando a los Reyes Católicos de España en tiempos de Cristóbal Colón.
El día de la inauguración fue muy alegre: se izaron las banderas de Costa Rica y España. Se estrenó un bello estandarte, donado por la colonia española.
Don Chico, como le llamábamos, era un enamorado de su patria. Tenía su pianola llena de música, razón por la cual yo fui la amiguita a quien él le enseñó montones de música de España en canciones y en bailes, que me sirvieron para las veladas de mi escuela y luego para ayudar al colegio donde estudié: “Instituto de Alajuela”.
Y continuando con ese día de celebraciones, la colonia española llegó en el tren del Ferrocarril al Pacífico a las 8 a.m. Don Francisco me llevó de la mano, hizo mi presentación, y en una tarima especial en la calle me hizo cantar una canción que él compusiera especialmente para tal efecto. Y una chiquilla de 9 años, con su largo vestido, su mantilla, peineta y abanico entonó este canto:
A España
1. No hay nada mejor que España.
España de mis amores
la tierra de los toreros
las mujeres y las flores.
2. No hay cielo como su cielo
con su alegría y su sol
¡Qué lástima le tengo
al que no nace español!
3. España de mis sueños,
manojito claveles
tu eres mi sola ilusión.
4. Si por el mundo me pierdo
que me busquen en España,
tierra de mi corazón, tierra de mi corazón.

Tres años después, con Porfirio Alvarado, director del plantel, Wilfrido Sánchez, presidente municipal y el mismo Don Chico, se organizaron y se construyeron cuatro aulas más. En total tuvo 10 aulas.
Cuatro años después se efectuó la primera graduación de sexto grado y fue también una celebración en grande, porque aquí no se había visto nunca un acontecimiento como este.
Guillermo Villegas, autor de la letra del Himno de la Escuela España.
Alumnos del primer sexto:
- Hermes Sánchez
- Roberto Torres
- Rubén León
- Luzmilda Chaves
- Georgina León
- Claudia Arce
- Felicia Rodríguez
- Guillermo Delgado
- Estela Zumbado
- Marta Alfaro
- Arabela Torres
- Luz Murillo
- Guillermina Arce
- Julia González
- Edith Sánchez
Maestra: Ernestina Campos

* Este texto se escribió aproximadamente a mediados de la década de 1990. La autora fue Edith Sánchez Borbón (24 de mayo 1914 -10 de agosto 2012), quien fungió como maestra y directora de la Escuela España por muchos años. En 2001, fue galardona con la Orden Billo Sánchez por sus aportes a la educación y cultura del cantón de Belén. Las fotos que lo acompañan, también pertenecientes a Edith, fueron recuperadas por el profesor Alfredo Villegas Ramírez. Su transcripción y curaduría fue realizada por el historiador German Daniel Alvarado Luna.
