¿Debemos seguir hablando sobre el tema del Teatro el Nacimiento?


Foto del Teatro El Nacimiento, tomada durante una visita realizada por la Comisión de Cultura en octubre anterior.

José Chaves Campos*

Pienso que sí, es importante seguir con ese tema, claro que sí, ya que forma parte de nuestro entorno cultural, muchas personas, en este tiempo, se preguntan ¿Dónde queda el teatro en Belén? ¿Será que lo conozco? 

Para los belemitas fue nuestro inicio como artistas, lugar donde nos sensibilizamos en muchos campos del arte, ya fuera teatro, danza, música, entre otros . Ese lugar vio nacer a una increíble cantidad de talentos artísticos y por eso aun es algo que todavía añoramos. Ahora bien, quisiera preguntarles ¿Cuántas veces han entrado al Teatro el Nacimiento? ¿Cuántas obras pudieron disfrutar en esas instalaciones? 

En lo personal, he entrado a ese lugar una gran cantidad de veces. En muchas ocasiones, de las cuales no podría llevar la cuenta, entrando lleno de ilusiones, o lleno de incertidumbres, muy contento, varias con la cabeza llena de proyectos y otras con la cabeza vacía, pero las visitas a ese lugar, que nunca olvidaré, serán la primera y la última. En medio de esas dos entradas hay mucha historia escrita en las páginas de nuestra cultura artística, paginas doradas que se atesoran en el libro escrito y producido por Josseline Villegas y José Chaves, su servidor, titulado «Los caminos del Teatro en Belén» gracias a los Fondos concursables de la Unidad de Cultura de la Municipalidad de Belén.

La primera vez fue cuando el lugar aún no era teatro, era un inmueble “Abandonado”, la antigua Arrocera, lleno de escombros y construcciones viejas, varios fosos en el suelo, una gran tolva de concreto y un altísimo lugar donde supuestamente se venteaba el arroz. Allí, mi gran compañero Sigifredo Villegas y yo descubrimos el lugar adecuado para edificar el gran sueño: un teatro. Esa primera entrada fue en 1996 antes de estrenar la obra conmemorativa del 90 aniversario de la fundación de nuestro cantón «Potrerillos 1907… por los caminos de mi abuelo.»

Que quijotada nos jalamos entre todos y todas y, de ahí en adelante, nace toda una tradición teatral que distinguió a Belén como un lugar de gran cultura artística escénica, fama que aún nos precede. Pero desdichadamente el Teatro El Nacimiento con toda su historia y fama fue cerrado. Eso pasó en el tiempo de la gran inundación que causó mucho daño en nuestro cantón, uno de esos daños fue el puente de acceso al lugar donde estaba el Teatro, la corriente lo falseó y era muy inseguro cruzarlo. Esperamos a que lo reparen y luego reanudaríamos nuestro quehacer teatral, los años pasaron y luego el teatro fue clausurado por estar en una zona de riesgo.

En ese mismo lugar coexisten, aún las instalaciones de nuestro teatro y las bodegas municipales, extrañamente la bodega reabrió y continúa aún funcionando, con varias remodelaciones, rampas nuevas de cemento, pintura, techo y todo lo necesario para su correcta actividad, a pesar de que el río amenaza más esa parte por la proximidad que tiene a la orilla del mismo. 

 El teatro fue cerrado por las mismas razones a pesar de que está mucho más alejado del cauce del Quebrada seca y tampoco se le hizo ninguna remodelación ni nada parecido, fue condenado a ser destruido por el tiempo. Llenándose de una gran capa de polvo que cubría y sofocaba nuestros éxitos logrados sobre su suelo. Butacas llenas de tierra y telas de araña eran los espectadores del abandono del escenario que muchas veces se llenó de gloria, luz y alegría.

Lo anterior lo digo porque antes de entrar por última vez, que fue hace poco tal vez hará una semana, varias veces lo vi ahí tirado, echado sin movimiento ni respiro, llenando de dolor y de nostalgia mi alma, mi mente, mi corazón y mi cuerpo. Lo vi agonizar y se puede decir que lo vi morir ¡Qué inmensa soledad permeada de lástima!

La última vez que entré, tuve sentimientos encontrados, entre sorpresa y cólera, entre alegría y un gran resentimiento, que lo primero que salió de mis labios fue una palabrota, con perdón de todos y todas. Esto sucedió gracias a una visita que se había programado por la Comisión de Cultura, visita que fue postergada varias veces. No quiero pensar que se había pospuesto para que no nos diéramos cuenta de lo que estaba pasando en el lugar. No lo quiero pensar, no pienso ser tan negativo.

Pues fíjense ustedes que el lugar, que fue nuestro teatro, estaba completamente limpio, sin un rastro de polvo, sin un rastro de nuestros antiguos telones pintados que el fondo colorido de nuestras puestas en escena, sin una sola butaca en la platea, todas fueron removidas y acomodadas en el área del escenario. Toda la inmensidad del espacio estaba siendo dispuesta para convertirse en la ampliación de la bodega municipal ¿Lo pueden creer? 

Todo estaba dispuesto en perfecto orden, en la que fue nuestra antigua boletería, cabina de luces y sonido guardan ahora muchas sillas de ruedas, en sus cajas, del club de Rotarios. El área que fue el set de grabación para varias escenas de la película “Potrerillos 1907 algo más que 100 años de historia” sostiene en su piso varias cubetas de productos y adornos navideños y, al fondo, bien ordenaditas tres antiguas patrullas en desuso y el antiguo carro de nuestro alcalde. Los camerinos, desarmados totalmente, sirven de bodega para otros artículos y así muchas cosas más.

A modo de cierre de este escrito solo quisiera decir unas frases que se pronunciaron allí, si esto sirve para extender la bodega municipal. ¿Por qué no sirve para ser teatro? Como dice el dicho popular «Lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa» o no, se los dejo de meditación.

*Actor y Director del grupo de Teatro Argamasa 

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