septiembre 13, 2026

Carlos Cruz: Un belemita en lo más alto de la investigación científica en Europa

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Carlos Cruz junto al banner de su investigación en el Conferencia Europea de Biología Computacional en Ginebra, Suiza.

Carlos Cruz junto al banner de su investigación en el Conferencia Europea de Biología Computacional en Ginebra, Suiza.

  • Carlos Cruz se encuentra ubicado en Inglaterra trabajando en proyectos de programación de herramientas informáticas.

 

Michelangelo Grieco Agüero

redaccion@periodicoelguacho.com

 

De Belén para el mundo. La historia de Carlos Cruz es un ejemplo de cómo la curiosidad, la disciplina y el trabajo constante pueden abrir caminos inesperados hasta uno de los principales centros europeos de investigación en bioinformática del mundo. 

Belemitas son sus raíces y también un importante referente de su identidad, pero hoy su labor profesional lo lleva a dirigir un equipo en el Instituto Europeo de Bioinformática (EMBL-EBI), donde desarrolla herramientas digitales que ayudan a científicos de todo el mundo a acelerar la investigación y el descubrimiento de nuevos medicamentos. Sin una carrera universitaria tradicional, Carlos construyó su trayectoria a partir de su pasión por la programación y el software libre, hasta llegar a participar en proyectos de alcance internacional. 

En esta conversación con El Guacho, nos cuenta sobre sus raíces belemitas, los retos de trabajar en un entorno científico altamente competitivo, el impacto de su trabajo y su reciente participación en una importante conferencia europea de bioinformática. También comparte un mensaje para las nuevas generaciones del cantón y reflexiona sobre un posible regreso a Costa Rica, con la intención de poner su experiencia al servicio de su comunidad. Dejamos la entrevista para su lectura: 

 

Bueno, buenos días, Carlos. Buenas tardes allá en Inglaterra, me imagino. Yo soy Michelangelo Grieco, soy periodista del periódico El Guacho, y bueno, queríamos hacerte unas preguntas relacionadas con tu trabajo, a lo que vos estás haciendo allá en Inglaterra, trabajando en estos espacios científicos, bastante competitivos y de alta gama. Entonces queríamos hacerte una entrevista para que la gente de Belén pueda enterarse de qué es lo que estás haciendo vos allá. Entonces, bueno, si quieres presentarte, decir de dónde venís, qué familia sos en Belén, etcétera. Adelante.

 

Carlos: Muchas gracias. Bueno, me llamo Carlos Cruz. Yo soy, diría, vecino de todo Belén, porque he vivido en todo Belén: viví en La Asunción, viví en La Labor, viví en San Isidro, viví en La Ribera. Y bueno, me crié por el Polideportivo. No tengo una carrera universitaria per se, pero me he dedicado, más o menos, los últimos 14 años de carrera profesional a la programación. Me he enfocado en un tipo de programación que es programación de código libre, que aprendí en mi juventud, básicamente. Así fue como aprendí a programar. Y pues he sentido curiosidad por ese tipo de esfuerzos, de crear herramientas que ayuden a la comunidad, que sean aportes gratis y que existan. Y pues creo que eso me trajo adonde estoy. Actualmente dirijo un pequeño equipo, somos, yo y otras tres personas, en el Instituto de Bioinformática de Europa, en el equipo de Open Targets. Mi equipo se encarga del desarrollo y mantenimiento de una plataforma web, después voy a entrar más en detalles, pero básicamente esta plataforma colabora al descubrimiento de nuevos fármacos.

 

Perfecto. Y bueno, hablando un poco más de vos y tus inicios, ¿a qué escuela fuiste y a qué colegio? Recuerdo que éramos compañeros en el liceo de Belén, bueno, en secciones distintas, pero de la misma generación. Entonces me gustaría que me contaras un poco del cole y qué es lo que más extrañas de la vida cotidiana del cantón, ahora que estás en Inglaterra. 

 

Carlos: Yo creo que bueno, para empezar, fui a la Escuela de España. Todos mis años de escuela los pasé ahí; incluso antes estuve en el kínder en San Antonio. En la secundaria, los primeros tres años los hice hasta noveno en el liceo de Belén y los siguientes tres años en el Colegio Técnico Profesional de Flores. Creo que el liceo fue muy importante para mí; marcó mi adolescencia. Tener amigos: yo creo que yo, como persona, ahí descubrí lo que me gustaba. Suena un poco mal, pero me gustaba la calle, me gustaba caminar, me gustaba tardear con mis amigos, jugar bola, fútbol cinco. Me siento como una persona muy activa, digamos, en amistad y en temas como estar como en el pueblo, salir del cole al mediodía a almorzar, ahí sentarse en la Musmani, en la tarde.

 

Eso es lo que más extraña, digamos, poder tener esos espacios con tus amigos de acá.

 

Carlos: Creo que sí, la verdad es que sí. Siento que uno, al ser un emigrante, termina viviendo poco dos vidas porque la parte laboral-profesional del estar aquí, tener libertades desde el punto de vista de las oportunidades que brinda, un trabajo que es aquí, en Inglaterra, como las facilidades y enfoques en la investigación. Que en Latinoamérica cada vez cuesta más que existan fondos e iniciativas. Entonces se ve mucho como ese valor, pero luego, claro, lo que más me hace falta de Costa Rica es esa camaradería que existe entre la gente y creo que a mí personalmente lo que más me hace falta es compartir con mis amigos, mi familia también, toda mi familia es de Belén, no he entrado en esos detalles, pero bueno, mi familia paterna es de la Asunción, mi familia materna es de Belén centro (San Antonio) y mi abuelo tuvo nueve hermanos, y todos crecieron en Belén.

 

Y hablando de tu familia, ¿cómo reaccionó tu familia y tus amigos belemitas cuando les diste la noticia de que ibas a trabajar estos proyectos de informática con grandes universidades inglesas y tenías que mudarte al extranjero?

 

Carlos: Creo que esto es un poco abstracto la verdad para la gente inicialmente, creo que la gente se enfoca más emocionalmente al no tenerlo a uno cerca, tomándolo por la parte cultural de Costa Rica que es tan normal de que los hijos crezcan cerca de los padres o hagan su vida cerca. Por la parte laboral pues sí, siento que era un poco más abstracta, sin embargo, creo que con el tiempo le han tomado mucho valor y lo han comprendido mucho de realmente que estar aquí es un sacrificio importante, pero también es un salto importante a nivel profesional.

 

Excelente. Bueno, hablando un poco del impacto de tu trabajo allá, estás colaborando con universidades de gran prestigio mundial, ¿verdad? ¿Cómo le explicarías a un vecino de Belén de forma sencilla en qué consisten estos proyectos de ingeniería informática que trabajás?

 

Carlos: Ok, bueno, yo creo que la forma más fácil que me sale para poder explicar lo que yo hago es que a mí me gusta crear herramientas. Creo que mi fin en la vida —o no sé si en la vida—, pero en general, en el ámbito profesional, es eso: intentar que las personas tengan más comodidad al realizar su trabajo. Entonces, lo que hago, en palabras sencillas, es sentarme con un científico que tiene un análisis y una hipótesis sobre cómo ese análisis podría generar nuevo conocimiento y evidencia; eso es solo una hipótesis. Y mi trabajo es convertir esa hipótesis en una aplicación que genere una vista. Esto se puede hacer de forma más sistemática: no funciona como un análisis individual, sino que es una herramienta que se parametriza. Y bueno, el fin de estas herramientas es que sea más fácil encontrar nuevos fármacos y que este proceso pueda hacerse de forma más rápida y eficiente haciendo uso de estas herramientas informáticas.

 

Entonces vos te dedicás a crear herramientas digitales para entornos de investigación.

 

Carlos: Básicamente, herramientas para científicos.

 

Y bueno, ¿cuál es el impacto real de lo que estás programando o diseñando? ¿Cómo puedes cambiar el futuro o la tecnología gracias a lo que estás haciendo allá?

 

Carlos: Es un buen punto. Pues es difícil medirlo y puntualizarlo en mi trabajo porque es un equipo de más de 30 personas las que trabajamos en el laboratorio. Lo que nosotros buscamos es acelerar el desarrollo de nuevos fármacos. Hacer una droga toma entre 5 y 15 años más o menos. Y todo esto se debe a que hay una parte inicial de múltiples etapas, y en las primeras se trata de investigación, de encontrar datos y recopilar información. Que, si estuviese más sistematizada y normalizada en torno a diferentes ámbitos o a cómo funciona, se podría apurar ese proceso. Que no pasen a ser diez años y pasen a ser cinco. O esa es la idea. El impacto real es eso. Es buscar cómo acelerar este desarrollo. Que las farmacéuticas puedan generar estos nuevos medicamentos y estas respuestas, por ejemplo, a algo como la pandemia, que es algo un poco extraordinario, digamos, a gran escala, pero que en realidad pasa a pequeña escala, y que puedan desarrollar nuevos fármacos más rápido y más ágilmente.

 

Y en el día a día de tu trabajo en Inglaterra, ¿cuál ha sido el mayor reto técnico o cultural que has tenido que superar como profesional costarricense?

 

Carlos: Bueno, yo creo que, para mi carrera profesional, el hecho de liderar personas. En Costa Rica tenemos un trato muy diferente, más cálido o amistoso, por así decirlo. Pues aquí todo es un poco más rígido. Es un poco más estructurado. Creo que también hay una burocracia diferente. Entonces sí, en Costa Rica uno tiende a ver ese tipo de cosas y hablar muy poco de ellas, darlas por sentadas, la parte del trato humano. Y la verdad es que en una cultura diferente se siente bastante la diferencia. Y yo creo que a mí me ha ayudado a tener otra perspectiva, pero sí es cierto que me hace sentir muy seguro de que puedo trabajar aquí una etapa de mi vida, y que quisiera vivir en Costa Rica porque la verdad es que sí extraño mucho esa parte.

 

Entendible. Bueno, tal vez metiéndonos un poco al tema de ese sabor tico en universidades británicas. Como decías, Inglaterra tiene una cultura muy diferente a la nuestra. ¿Qué cualidades o valores de los belemitas, o bueno, el costarricense en general, sentís que te han ayudado a destacar en ese ambiente científico tan competitivo?

 

Carlos: Es una buena pregunta. Yo diría que, en general, tengo una ética de trabajo muy marcada por mi familia, porque me crié en una casa muy trabajadora. No diría que éramos de bajos recursos, pero sí trabajadores. Y creo que es un factor costarricense que está incluido en nuestro himno nacional. “Viva el trabajo y la paz”. Nosotros nos caracterizamos mucho por eso, y yo creo que es algo que a mí me ha hecho destacar. Aquí y en cualquier parte, tener disciplina, una ética profesional, sentarse y trabajar es importante. Hay que bretear y hay que sacar las cosas. Yo creo que eso sí es muy valioso. Creo que también es muy único del ser costarricense el hecho de poder trabajar de esa forma. Estar enfocado, levantarse temprano. Tenemos esa herencia de nuestros abuelos de recoger café y de trabajar en el campo. Y yo creo que es importante que la gente note esa dedicación y esa entrega y que creo que es importante también mantenerla desde el punto de vista cultural.

 

Y por ejemplo, ¿ya lograste que algún colega inglés pruebe el gallo pinto o explicarle el significado del pura vida? ¿Cómo ven a Costa Rica por allá?

 

Carlos: Muy interesante, sí. Nos conocen mucho por el sector turístico. Me lo decía justo una compañera de trabajo, que le parecía un destino de moda, a nivel mundial o al menos aquí en Europa. Yo creo que sí nos tienen como una pinta de un país muy turístico. Sí, es muy normal que nos acerquen mucho, por ejemplo, a Estados Unidos como si usáramos el dólar o ese tipo de comentarios, digamos. Pero fuera de eso, creo que nos ven como gente cálida. Le he tratado de explicar a la gente el pura vida bastantes veces. Ahí más o menos lo van tomando. Igual no renuncio a él; lo sigo usando ahí cuando me despido, cuando llego, lo digo aunque no lo entienden. Y con la comida, pues, se me da un poco cocinar, así que he hecho un par de cosas. He hecho gallo pinto, también, arroz con leche, cosas de ese tipo. Y algunos de mis compañeros aquí han probado, de mis conocidos, y la verdad es que les gusta. Sí, siento que la gente tiene mucha curiosidad por la parte cultural, como por cuáles son las diferencias entre aquí y allá.

 

Carlos, contános algo más reciente — ¿en qué has estado últimamente que quieras compartir con la gente de Belén?

 

Carlos: Sí, con gusto. Hace unas semanas estuve en Ginebra, en una conferencia científica bastante grande que se llama ECCB —son las siglas en inglés de European Conference on Computational Biology, uno de los encuentros más importantes de bioinformática a nivel europeo— donde presenté un póster sobre la plataforma en la que trabajo, Open Targets. Fui el autor principal de ese póster, que básicamente resume todo el trabajo de mi equipo de los últimos años.

 

¿Y en qué consistió ese trabajo, explicado de forma fácil para los que no somos científicos?

 

Carlos: Como les contaba antes, nosotros construimos herramientas para que los científicos encuentren más rápido qué genes están relacionados con qué enfermedades, y así se puedan desarrollar medicamentos nuevos con más certeza. El póster mostraba justamente eso: cómo juntamos información genética de más de 20 fuentes distintas — hablamos de casi 8 millones de variantes genéticas analizadas — para ayudar a conectar genes con enfermedades de forma más confiable. Un ejemplo bien concreto que usamos ahí es el de un gen llamado PCSK9: hay evidencia genética de dos tipos distintos que apuntan al mismo gen y explican por qué existen ciertos medicamentos para bajar el colesterol que muchísima gente usa hoy. Esa convergencia de evidencia es exactamente lo que nuestra plataforma ayuda a encontrar.

 

¿Qué significó para vos llevar ese trabajo a un escenario internacional así?

 

Carlos: La verdad mucho orgullo, sobre todo porque no es un trabajo únicamente mío, es de un equipo de más de 30 personas. Poder pararme ahí y representar eso, y de paso representar también a Costa Rica y a Belén en un ambiente tan competitivo, es algo que no doy por sentado. Va muy de la mano con lo que les decía antes: uno no sabe bien a dónde lo va a llevar el camino, pero si uno se esfuerza y le mete disciplina, esas oportunidades van llegando.

 

Y bueno, tal vez hablando un poco más dirigido a las personas de Belén que están en escuelas, en colegios, que quieren dirigirse en este tipo de carreras, verdad, trabajando con tecnología. Bueno, Belén es un cantón con un gran desarrollo tecnológico y empresarial. Basado en tu experiencia internacional, ¿qué consejo le darías a esos jóvenes belemitas que hoy están en escuelas y colegios del cantón y que sueñan con seguir esos pasos en ciencia y tecnología?

 

Carlos: Yo creo que lo primero que les podría decir es que las cosas no pasan por casualidad. Nada pasa por casualidad. Yo no fui a la universidad, pero estar aquí no pasó por casualidad. Hay que trabajar y hay que tener metas, hay que buscar esas metas y planteárselas. Y lo segundo es que uno tiene que ir viendo qué le gusta, encontrándolo, dándole forma. Cuando uno es joven, es muy cambiante. Yo jamás me imaginé trabajando en algo cercano a las ciencias. Y tal vez ahora lo veo muy claro, digo, esto siempre me gustó, pero no lo entendía así hace diez años. Entonces, lo que les diría es: que se esfuercen, que trabajen, que tengan paciencia, pero que no paren. Que parar es lo peor que puede pasar. Y ahí es donde uno encuentra otro tipo de cosas que no son las que dan. Entonces, mi mensaje sería este: que sean curiosos y que intenten probar cosas, pero hay que esforzarse, porque también creo que es importante que la juventud entienda el momento en el que está. Creo que es un momento muy convulso, tanto a nivel nacional como mundial, igual, digamos, con demasiada información, inteligencia artificial y temas de desempleo. Siento como que hay que ser muy pacientes, hay que trabajar mucho la mente y hay que enfocarse en eso, en tener metas, en estar ocupado y ocupado bien. Es importante.

 

Buenísimo. Pero ya para finalizar, Carlos, ¿están tus planes a futuro regresar aquí a Costa Rica, aplicar todo este conocimiento o lo ves todavía lejano?

 

Carlos: No, no, lo siento como algo cercano. De hecho, parte de por qué me acerqué a tener esta charla es que, bueno, eventualmente mi tiempo aquí va a terminar. Así que también quiero irme acercando un poco más al cantón. Y también creo que como persona y por las experiencias que he vivido, puedo aportar algo desde el punto de vista de hablarles a jóvenes o mostrar mi trabajo. También tratar de buscar colaboración. Yo creo que algo muy importante que vos mencionaste es que Belén es cuna de talento. Aparte de ser un cantón social y económicamente destacado en Costa Rica, entre los dos o tres más destacados. Entonces yo creo que Belén tiene que, y resalto, tiene que ser un ejemplo de innovación, de nuevas formas, ni siquiera de tecnologías, sino de nuevas formas de hacer cosas, y creo que eso es importante.

 

Excelente, Carlos. Bueno, muchas gracias por este tiempo que nos dedicaste al periódico El Guacho y al cantón de Belén también. Me imagino que tanto tu familia y amigos están esperando tu visita o tu regreso definitivo. Muchas gracias. Te deseamos lo mejor y ahí esperamos verte por acá en unos próximos años tal vez.

 

Carlos: Muchas gracias a ustedes por el espacio y también por la labor que hacen cultural y social en el cantón, que creo que es muy importante que se resalte y que se comparta, digamos, que se haga más ruido. Creo que también es importante que nosotros los belemitas, inclusive los que no vivimos ahí, pero nos sentimos como belemitas, seamos conscientes de eso: que nadie les paga por esta labor, así que es importante que lo reconozcamos.

 

 

 

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