septiembre 10, 2026

Libro “La ‘Sunción de San Joaquín” rescata la memoria viva, historia y genealogía de una comunidad

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Foto 2: Hacia San Antonio y entrada a La Rusia. Foto recopilada por José Antonio González Ugalde.

Foto 2: Hacia San Antonio y entrada a La Rusia. Foto recopilada por José Antonio González Ugalde.

  • Obra reúne la memoria histórica de más de 30 personas de la comunidad de Barrio Cristo Rey

  • Publicación está prevista para marzo de 2027

 

Roberto Rodríguez Sánchez

redaccion@periodicoelguacho.com

 

El libro “La ‘Sunción de San Joaquín: Genealogías, historias, arte y deporte (y algunos apelativos por ahí)” rescatará la memoria viva, historia y genealogía de la comunidad que hoy se denomina Barrio Cristo Rey o La Rusia.

La obra es desarrollada por el lexicógrafo e investigador costarricense José Antonio González Ugalde, en la cual reúne información sobre la identidad cultural del barrio en 7 capítulos.

«La Asunción no le llamo La Asunción, sino La Asunción con apóstrofe. Porque así era como le decíamos… siempre decíamos La ‘Sunción», comentó González sobre la explicación del nombre del libro.

Dentro de los capítulos, las personas lectoras podrán encontrar información sobre: la genealogía, la historia sobre el accidente aéreo que ocurrió en Calle El Avión, las procesiones en Barrio Cristo Rey, y el desarrollo deportivo de la comunidad contado a partir de quienes son parte de ella.

Además de un catálogo alfabético de hipocorísticos y apodos, una sección de anexos con cerca de 30 páginas de fotografías históricas y un glosario lexicográfico sobre variantes fonéticas del habla popular. 

Específicamente, el apartado cultural abarca muestras poéticas, canciones, la obra de teatro “Vivencias en el cafetal” y testimonios de músicos de diversos géneros, desde el rock hasta el thrash metal.

La publicación de la obra está prevista tentativamente para marzo de 2027.

Un territorio 

Enfocada en Barrio Cristo Rey, la obra aborda la particularidad geográfica de la comunidad, llamada popularmente alrededor de 1880 como La Asunción, y que actualmente se divide entre los cantones de Belén (sector oeste) y San Joaquín de Flores (sector este).

Asimismo, González explicó que, a mediados del siglo XX, alrededor de 1950 y en el marco de la Guerra Fría, surgió en el dialecto local el sobrenombre de La Rusia por las frecuentes disputas vecinales. 

Agregó que, décadas después, entre 1975 y 1977, la Asociación de Desarrollo Integral local gestionó ante DINADECO la oficialización del nombre barrio Cristo Rey de Flores para adoptar una denominación religiosa con mayor aceptación social y comunitaria.

Patrimonio histórico

Por otro lado, el libro rescata el valor histórico de esta calle como ruta secundaria utilizada durante el siglo XIX por las carretas con bueyes que transportaban café hacia Puntarenas, sirviendo de desvío para acortar camino frente al tránsito masivo de carretas en la vía principal.

Asimismo, la investigación realizada por González registró que hacia 1850 existía en el lugar una casona de adobe y una finca cafetalera propiedad del hacendado herediano Manuel Herrera, infraestructura que sirvió como posada para transeúntes, carreteros e incluso veteranos de la Campaña Nacional de 1856. 

Genealogías, arte y tradición oral

Un punto medular del libro es la investigación genealógica y relatos orales de cerca de 30 vecinos nativos y adultos mayores de la localidad registrados. 

El trabajo, comentó González, se alimentó mediante registros del Registro Civil, FamilySearch y Geneanet. 

Con esto, el autor identificó que las primeras familias asentadas generaron una amplia red de parentesco en la zona, y destacó los apellidos Ramírez, Alcázar, Montoya, Segura, Solano y Vargas.

“Con estas genealogías que hice me di cuenta de que hay infinidad de parentesco entre todos. Casi que el 85%, si no más, somos familia”, comentó González.

Legado

La obra está dedicada a la memoria del tío de González, Saturnino Antonio Ugalde Vargas, conocido como “Don Nino”, por su “legado como educador, pensador y benefactor de la comunidad”.

“Me alegra mucho haber podido conocerlo y saber que algo dentro de mí me impulsa a seguir ese legado de investigación, entrega y curiosidad que siempre caracterizó a mi tío Saturnino”, destacó González dentro de su obra.

«Yo pienso que un pueblo sin identidad está perdido, no sabe ni de dónde viene ni por dónde va. Entonces, conociendo nuestras raíces, por lo menos tenemos un fundamento y sabemos: de aquí vengo yo», argumentó el autor.

 

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