Auditoría Interna advirtió sobre irregularidades en recargo de funciones del Acueducto Municipal
El Acueducto Municipal cuenta con una serie de pozos y zonas de captación de nacientes para suplir de agua potable a Belén. Foto de Francisco Rodríguez Oviedo.
-
Órgano fiscalizador destacó que acción representa un riesgo legal y de seguridad jurídica
redaccion@periodicoelguacho.com
La Auditoría Interna de la Municipalidad emitió una advertencia formal, bajo el oficio AAI-003-2026, dirigida a la alcaldesa, Zeneida Chaves Fernández, en relación con el proceso de otorgamiento de funciones para la plaza de encargado del acueducto municipal.
El órgano fiscalizador determinó la existencia de una situación que representa un “riesgo para la legalidad, la seguridad jurídica y el adecuado ejercicio de las competencias administrativas”.
Según el informe, la situación se originó tras la emisión del oficio AMB-M-765-2024, mediante el cual la Alcaldía dispuso una “asignación temporal de funciones de coordinación sin que conste un nombramiento interino o ad interim formalmente tramitado”. Esta disposición instruía a un funcionario a colaborar en tareas críticas como la contratación de cloro gas, la adquisición de fincas y la compra de maquinaria urgente para el funcionamiento del acueducto.
La Auditoría señaló que este movimiento administrativo se configuró como un “recargo de funciones” y no como un nombramiento formal. Esto debido a que no se emitió una “acción de personal por parte de la unidad de Gestión de Talento Humano”; no hubo una “verificación de requisitos del puesto superior” conforme al régimen de Servicio Civil y no se identificó un respaldo de contenido presupuestario para cubrir diferencias salariales.
El análisis técnico resaltó que la plaza de Coordinador de Acueducto permaneció vacante por aproximadamente un año tras la renuncia del titular previo en agosto de 2024. Durante ese periodo, el funcionario designado por oficio ejerció las tareas sin una “investidura válida”, lo que, según la Auditoría, pudo haber derivado en la «nulidad de actos administrativos” y un “debilitamiento del sistema de control interno”.
El informe concluyó que la práctica identificada constituye una debilidad administrativa, ya que “el ejercicio de funciones asignadas mediante el oficio emitido por la Alcaldía (…) carece de los elementos formales necesarios para configurar una investidura válida”.
Ante estos hallazgos, la Auditoría recomendó a la Administración Municipal “formalizar, mediante los mecanismos establecidos en el ordenamiento jurídico, cualquier asignación de funciones que implique el ejercicio de competencias propias de un puesto distinto al que ostenta el funcionario”. Asimismo, se instó a la elaboración o actualización de un procedimiento institucional que defina con claridad los requisitos y controles previos para evitar la recurrencia de estas prácticas.
Se consultó a la Administración Municipal para que se refiriera al tema; no obstante, al cierre de edición no se recibió respuesta.
