Estudio alerta sobre posible pérdida de especies de abejas orquídea en Belén
Abeja posando sobre una orquídea. Foto: Joshua Ramsés Rodríguez Rodríguez.
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Una especie concentra el 95% de los individuos, según el estudio
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Un estudio reciente encendió la alerta sobre la posible pérdida de especies de abejas orquídea (Euglossini) y las funciones que tienen en el ecosistema de Belén.
De acuerdo con Joshua Ramsés Rodríguez Rodríguez, biólogo con énfasis en ecología, del total de individuos registrados, el 95% de los individuos pertenecieron a una sola especie, Euglossa viridissima, conocida por su alta capacidad de adaptación a ambientes urbanos.
El resto de las 5 especies documentadas solo se registraron en muy pocos sitios, lo que según Rodríguez “indica que las condiciones del cantón no favorecen su supervivencia generalizada”.
Entre las principales causas que perjudican a las abejas destacaron la pérdida y fragmentación de los ecosistemas, la contaminación del aire y agua, el uso de agroquímicos, la tala de árboles, la reducción de áreas verdes y la la baja conectividad ecológica.
Futuro incierto
Rodríguez destacó que “muchas de estas especies no lograran sobrevivir a futuros cambios del cantón, quedando como simples relatos del pasado”.
“Las condiciones urbanas no brindan los recursos necesarios para la supervivencia de la mayoría de especies, se reducirán poblaciones y empezarán a desaparecer una a una, sin darnos cuenta hasta que solo vemos especies comunes y oportunistas que se logran adaptar a la escasez de recursos”, argumentó.
“Esta investigación lo demuestra: cuando una sola especie domina de forma tan marcada, no es una señal positiva, sino un reflejo del desequilibrio ecológico que afecta a sus congéneres. Muchos de los recursos presentes en las ciudades están contaminados por residuos vehiculares, y gran parte de las plantas disponibles son ornamentales, exóticas o de bajo valor ecológico, lo que dificulta aún más la supervivencia de estas abejas”, explicó.
Añadió que las condiciones favorecen especies generalistas, exóticas o invasoras que desplazan a aquellas que son más sensibles. Entre ellas describió: zanates, palomas, abejas europeas de la miel, ratas y mapaches.
A tiempo
Rodríguez recalcó que como comunidad aún se está a tiempo de actuar para la conservación de estas poblaciones.
“Aún podemos proteger lo que nos queda antes de que sea demasiado tarde. No son simples animales: son parte de nuestro legado natural y cultural y cumplen funciones esenciales que sostienen la vida misma”, mencionó.
El investigador recomendó colaborar conjuntamente entre el gobierno local y la ciudadanía para disminuir la pérdida de zonas verdes y la tala de árboles.
“Es fundamental trabajar unidos en la restauración y mejora de los espacios verdes urbanos, priorizando la siembra de plantas nativas variadas y diferentes entre parques, con el fin de ofrecer recursos diversos a la fauna”, destacó.
Asimismo, destacó la importancia de mantener espacios heterogéneos, tanto en la ciudad como dentro de los propios jardines con especies de plantas nativas que se conviertan en refugio de biodiversidad; así como, la creación de corredores biológicos.
Los resultados del estudio fueron parte del proyecto “Evaluación de la diversidad taxonómica y funcional de las abejas Euglossini (Hymenoptera: Apidae) en zonas verdes urbanas del cantón de Belén, Costa Rica”, el cual fue presentado en el Congreso Mesoamericano de Abejas Nativas.

