Basurero amarillo


Sofía diseñó su propio recipiente amarillo.

Por María Fernanda Segura Beltrán

Estudiante del taller Palabra Creativa

Sofía es una niña de 13 que siempre amó la naturaleza y a los animales. Fue hasta que cumplió los 5 años que fue consciente del daño que los humanos le estamos causando al planeta.

Un día, iba caminando de regreso de la escuela cuando vio una pajilla tirada en el piso a unos cuantos metros de su casa y sin dudarlo la recogió. Entró a su casa y le preguntó a su mamá que hacía con eso que estaba sosteniendo, a lo que su madre respondió: ¿por qué recoges basura?  Ve a botar eso. Sofía fue a botarlo, pero recordó que la semana pasada en su escuela, le enseñaron sobre el medio ambiente y algo que le llamó mucho la atención fue los colores de los basureros según la clasificación de la basura. 

Le preguntó a su mamá de qué estaba hecha la pajilla, y su madre con poco interés respondió: “de plástico”. Fue ahí cuando Sofía recordó que el basurero amarillo es el del plástico y decidió buscar el basurero, sin ningún resultado. Después de una larga búsqueda del basurero, fue entonces cuando le preguntó a su madre si tenían un basurero amarillo, a lo que su madre respondió con un “no”. 

Decepcionada, no se rindió. Al saber que no encontraría el basurero, decidió crear sus propios basureros de colores. Sin embargo, no fue tan fácil, debido a que Sofía no tenía ni idea de cómo hacer esos basureros.

Un día que su madre y ella fueron de compras, Sofía notó unos basureros medianos que en su totalidad eran blancos y quería comprarlos, pero su madre no tenía el dinero suficiente para comprar los cuatro basureros.

Sofía no se rendiría hasta el punto que, con ayuda de su madre, se puso un puesto de limonada para así poder conseguir un poco de dinero. También hubo algunos sacrificios que asumió Sofía, como no comprar cosas innecesarias cada vez que iban al supermercado o comprar refrescos gaseosos, debido a que al igual que los refrescos dañan la salud, y los empaques de los mismos contaminan mucho al ambiente.

Después de un largo tiempo, Sofía logró recolectar el dinero suficiente para los basureros y de paso compró unas pinturas para poder darles los colores correctos. Su madre le ayudó a escribir lo que se debería echar en cada uno de los botes de basura. Sofía estaba muy contenta por su trabajo, fue entonces cuando se le ocurrió colocar los basureros en el parquecito que no quedaba muy lejos de su casa, para así lograr que muchas personas más pudieran reciclar.

Por supuesto, su deseo ardiente de ayudar al planeta creció más y más y en la escuela realiza carteles, pizarras informativas e incluso campañas con sus compañeros para que el mensaje de cuidar al medio ambiente logre llegar a más personas. 

Moraleja:

Cualquier cosa que desees, lo puedes lograr si te lo propones.

 

If you can dream, you can do it.

                                     Walt Disney.

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