El renacer de la Asociación de Desarrollo Integral de San Antonio de Belén
La ADI organizó su primera actividad formativa tras la reapertura: el Curso Teórico de Educación Vial, realizado en el Centro Evangelístico Efrata entre 4 y 8 de agosto, la. Foto: ADI San Antonio de Belén.
La comunidad de San Antonio de Belén celebra un hecho histórico: la reapertura de su Asociación de Desarrollo Integral (ADI). Un proceso que marca el inicio de una nueva etapa de gestión comunal, participación ciudadana y acceso a recursos para el desarrollo local.
El camino comenzó el 19 de octubre del 2024, fecha en la que se eligió una nueva Junta Directiva en Asamblea General de Reorganización, autorizada por DINADECO. Ese día se registró la afiliación de 164 vecinos y vecinas del distrito, consta en el Acta #49, devolviendo a la comunidad una herramienta clave para impulsar proyectos y defender intereses locales.
Posteriormente, el 30 de abril del 2025, consta en el Acta #51, se eligió a la nueva secretaria y al vocal 4, se aprobó el Plan de Trabajo y, en un acto de transparencia y modernización, se reformó el Artículo 17 del estatuto. La reforma estableció que la Junta Directiva estará compuesta por siete miembros (presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y tres vocales), electos en votación secreta individual y por mayoría de votos, o en forma pública cuando haya un solo candidato. Los cargos tendrán una duración de dos años, con posibilidad de reelección consecutiva una vez, y alterna indefinidamente. Además, se creó la figura de tres suplentes, quienes sustituirán a miembros propietarios o de fiscalía en caso de renuncia, siguiendo el orden de designación acordado por la Asamblea General.
El 17 de junio de 2025, la Junta Directiva quedó en firme, y al día siguiente se cumplió con el requisito de solicitar la calificación de idoneidad ante DINADECO, paso indispensable para recibir recursos del 2% de la renta nacional y acceder a fondos de proyectos. Ese mismo mes se publicó el edicto con la reforma estatutaria aprobada, y el 25 de junio se adquirieron los libros legales.
El 8 de julio se concretó la apertura de cuentas en el Banco Nacional, un paso fundamental para la administración transparente de recursos. Pocas semanas después, del 4 al 8 de agosto, la ADI organizó su primera actividad formativa tras la reapertura: el Curso Teórico de Educación Vial, realizado en el Centro Evangelístico Efrata, beneficiando a vecinos que buscan obtener su licencia de conducir.
En medio de este proceso, la ADI enfrentó una acción de nulidad presentada contra la Asamblea de Reorganización del 19 de octubre del 2024. La Resolución DINADECO DLR-RE-130-2024, emitida el 19 de noviembre de 2024, resolvió acoger parcialmente la solicitud, únicamente en cuanto a la falta de elección del puesto de Vocal 4, recomendando convocar una asamblea para completarlo. El resto de los alegatos fueron rechazados, confirmando que la convocatoria, el registro de asociados, la elección del presidente y el desarrollo de la asamblea cumplieron con la Ley 3859 y su Reglamento. La resolución fue contundente al declarar la validez de la asamblea y todos sus acuerdos, y ordenó la inscripción oficial de la Junta Directiva y Fiscalía electas.
Sin embargo, esta nueva etapa comenzó en circunstancias muy difíciles. No tenemos aún un lugar propio para reuniones y gracias al Centro Evangelístico Efrata, que nos abrió sus puertas, hoy contamos con un espacio temporal para organizarnos. No tenemos dinero: muchos gastos se han cubierto con aportes personales de los miembros de la Junta Directiva y lo recaudado en dos rifas.
Además, la ADI ha tenido que asumir deudas heredadas de administraciones pasadas, incluyendo el pago de ₡165.950 por antiguas liquidaciones y una obligación pendiente con la Municipalidad de Belén por ₡989.502,21. En el ámbito patrimonial, una auditoría de propiedades determinó que dos terrenos que anteriormente figuraban como propios ahora son de uso comunal, por lo que se deberá gestionar su entrega formal a la Municipalidad de Belén.
A pesar de estos retos, la ADI San Antonio de Belén es hoy un espacio vivo, con una Junta Directiva reconocida oficialmente, voluntad de trabajo y el respaldo de vecinos comprometidos. Nuestro objetivo inmediato es ordenar la casa: sanear las finanzas, completar los requisitos legales y administrativos, y preparar el terreno para que los proyectos de desarrollo empiecen a materializarse.
El camino no ha sido fácil, pero la unión, la transparencia y el esfuerzo conjunto han demostrado que cuando una comunidad se organiza, puede superar cualquier obstáculo. Este renacer de la ADI San Antonio de Belén es un ejemplo de perseverancia, compromiso, y abre la puerta a un nuevo capítulo de crecimiento para todos sus habitantes.
