María Elvira Morera Rodríguez: una vida al servicio de la comunidad


María Elvira Morera Rodríguez se considera a sí misma como una persona que le gusta más “hacer”, que “decir” y de esa forma servir a la comunidad.
María Elvira Morera Rodríguez se considera a sí misma como una persona que le gusta más “hacer”, que “decir” y de esa forma servir a la comunidad.

Roberto Rodríguez Sánchez

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Con entusiasmo, responsabilidad, conocimiento, experiencia y dedicación es como Elvira Morera, ribereña de nacimiento, describe el camino que escogió para servir a sus semejantes desde la enfermería.

Esto lo definió en 1982, cuando decidió estudiar enfermería en la Universidad de Costa Rica (UCR) con el apoyo de sus padres que siempre estuvieron de su lado, a pesar de los escasos recursos de la época.

Dicha decisión contrarió la visión de sus tíos, a quienes atendió mucho tiempo después. Ellos consideraban que las mujeres debían casarse y dedicarse al hogar, y que no era necesario que la mujer estudiara, además que el rol de la enfermera estaba asociado a la prostitución.

Incluso, hubo un sacerdote que llegó a hablar con su papá diciéndole que cómo se le ocurrió dejarla ir a la universidad, ya que podría volverse atea y comunista; aunque, el papá no le hizo caso; rompiendo esquemas, ella logró terminar sus estudios universitarios.

Hoy, Elvira está casada, tiene una hija y dos hijos. De ellos ha recibido una gran colaboración, lo que le ha ayudado para continuar los estudios de enfermería y así obtener los grados de licenciatura y maestría. 

Una vida de trabajo con dedicación

Elvira tiene 34 años de laborar como enfermera, sus primeras experiencias fueron en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), específicamente, en el Hospital de Heredia y el CENDEISSS.

“Trabajar con la CCSS me gustaba, pero era complicado por la cantidad de pacientes. A veces, el paciente no recibía lo que necesitaba. Después de 3 años, decidí casarme y salirme un poco de la vida de hospital. Empecé la enfermería en comunidad. Lo que he hecho durante al menos 30 años”, comentó Morera.

A partir de esa decisión, poco a poco se involucró con la Fundación de Cuidados Paliativos Belén (conocida como Clínica del Dolor), donde empezó hace 20 años inicialmente ah honorem cuando Olga Solano y Rita Quesada, quienes iniciaron con la iniciativa, deciden que quieren ayudar a las personas con cáncer. En el 2005 la fundación contrató un equipo básico de profesionales para la atención de pacientes paliativos.

“Además del trabajo en la clínica, atiendo pacientes a nivel privado. Empecé a trabajar con pacientes paliativos, que eran personas que se iban a morir, dándoles soporte y acompañamiento a las familias”, agregó.

“He tenido la oportunidad de atender a distintas generaciones dentro de muchas familias. Esto permite que las personas sientan confianza en mi trabajo y me permita ayudarles en los procesos de enfermedad y muerte”, mencionó.

Asimismo, Morera ha ejercido la enfermería preventiva en centros educativos y ha asesorado a ministros de la comunión para que en sus visitas ayuden a los enfermos y a sus familiares.

La enfermería en comunidad

La labor que ha realizado Elvira este tiempo, ejerciendo la enfermería en comunidad, dista de la idea que usualmente se tiene de una enfermera en un hospital donde cuentan con las condiciones para realizar los tratamientos y procedimientos.

“Se trabaja dependiendo de los recursos económicos y personales que existen para mejorar la calidad de vida del paciente. Por ejemplo, si usted está en el hospital tiene materiales, campos estériles o zonas donde hacer los procedimientos. Mientras que cuando usted va a la comunidad, va a trabajar a los hogares haciendo uso de lo que tienen a mano”, mencionó. 

“Es importante enseñar a las personas cómo cuidar al enfermo y cómo suministrar los medicamentos necesarios. Se tiene que contemplar si la persona sabe leer. Si no, se emplean dibujos o alguna técnica que facilite el aprendizaje, o bien se hace un llamado a familiares y/o vecinos que nos puedan colaborar en la atención del paciente”, explicó. 

Morera agregó que los pacientes le han enseñado la importancia de aprovechar el tiempo y dedicar cada día a compartir y disfrutar en familia las actividades que nos hagan felices sin postergarlas para después.

“Debemos darle importancia a la alimentación, el ejercicio y bajar los niveles de estrés; porque ayudan a prevenir enfermedades”, aseveró.

“Esta ha sido mi vida de trabajo, donde me he sentido completamente realizada como mujer, como profesional y como madre”, agregó Morera.

Con relación al 25 aniversario de la Fundación de Cuidados Paliativos Belén, Elvira finalizó recordándole a la comunidad que “la Fundación trabaja duro por salir adelante y seguir existiendo en el difícil contexto de la pandemia. Necesitamos siempre el apoyo de la comunidad para continuar sirviendo y apoyando a los pacientes y sus familias”.

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