Guillermo Delgado Arias: un portador del arte belemita


Guillermo actualmente está trabajando en un encargo para un taller.
Guillermo actualmente está trabajando en un encargo para un taller.

Ana Isabel Hernández González 

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Guillermo Delgado Arias es un belemita que ha sentido el amor por el arte de pintar y de sembrar desde que era niño. Ha sido partícipe en distintas organizaciones y luchas sociales para el bienestar del cantón, maestro de pintura y, por todos estos motivos, es nuestro personaje del mes. 

Guillermo Delgado recuerda con gratitud como su maestra de Dibujo, Carlota Argüello, le  inculcó el amor por el arte a los estudiantes de quinto y sexto año. Él considera que, si bien era una excelente pintora, también dominaba a la perfección el arte de enseñar.  

Un día, ella entró a la clase de la profesora de Ciencias y le preguntó si podía apoyar la materia que estaba dando con dibujos; entonces, ambas los pusieron a dibujar el sistema digestivo. Guillermo estaba sumamente concentrado y, de pronto, sintió como ambas profesoras contemplaban su trabajo: “Dibuja muy bien Guillermo, excelente”. Esas palabras lo motivaron a seguir practicando esta disciplina. 

Otra tarea que disfrutaba mucho, era acompañar a su papá a realizar las tareas del campo, le fascinaba el contacto con la tierra y no le importaba quedarse más tiempo ayudándole a su papá. Cuando volvía a casa, de la mano de su padre, recuerda también cómo se sentía orgulloso, cuando alguna vecina le decía “¡Qué chiquito más valiente!¡Cómo le ayuda al papá!”. 

Eventualmente, en la adolescencia, su papá le pidió que lo siguiera acompañando en las tareas de campo, pero su amor por la pintura seguía presente en su corazón. Entonces, un día, cuando tenía 19 años, encontró en La República, un anuncio con un cupón para llevar un curso técnico de Dibujo Paisajístico. 

El curso costaba $27 y él lo pagaba con su salario de agricultor. Fueron 87 lecciones, algunas más difíciles que otras, pero todas tremendamente valiosas para Guillermo. Entre los consejos que más atesora está el practicar todos los días, al menos dos horas. Una vez que empezó a hacerlo, le empezaron a salir encargos de compañeros de colegio y amigas, para hacer retratos y, más adelante, rótulos. 

Su fama como artista trascendió y cada vez era más frecuente que le solicitaran alguna obra.  

Su familia 

Guillermo tiene 41 años de casado, con Ivette Vargas Aguilar, una barveña que conoció en las famosas fiestas de La Ribera. Cuenta que la vio junto con otras dos amigas y le gustó mucho. Entonces, comenzó a “cuerdear” y conversar con ella, después, quedaron de verse en la misa de 4, del siguiente domingo. Ese día, ella le dijo que, para volverse a ver, él debía hablar con el papá, y así lo hizo. Luego de ese momento, 5 años después, se casaron y tuvieron 4 hijos. 

Dos de sus hijos se fueron por el lado artístico y sacaron un título en Diseño Publicitario. El tercero heredó su amor por las plantas y vende orquídeas. Por su parte, la menor, actualmente es profesora en la Universidad Nacional. 

La Horto 

Guillermo también nos contó la lucha que tuvieron con la empresa de químicos Horto, que se ubicaba a pocos metros de su casa. Los olores eran terribles y algunos vecinos habían muerto. Los productos que se generaban en esa empresa ya habían sido prohibidos en Estados Unidos. Entonces, varios vecinos se organizaron para luchar por mejores condiciones.  

Después de muchos años, él junto con Telémaco Salas, fueron a hacer todos los trámites necesarios al Ministerio de Salud y, finalmente les ordenaron irse del cantón; pero la empresa le daba largas a la orden, argumentando que estaban construyendo en Cartago. No obstante, Guillermo fue y vio, con sus propios ojos, como no había nada en el lote donde supuestamente estaban levantando la nueva fábrica. 

Entonces, acudieron al mismo Ministro de Salud, quien dio la orden que en ese momento sí tuvieron que cumplir. 

Este no fue su único aporte a la comunidad, Guillermo nos contó cómo, por medio de las Asociaciones de Desarrollo, fue propulsor de la construcción de la Urbanización Billo Sánchez, entre otros aportes.  

Un mensaje para la comunidad 

Al preguntarle a Guillermo por un mensaje para las personas jóvenes que les gusta el arte, indica que “No desperdicien el tiempo, aprovechen los años de la juventud, en cosas útiles. Estudien. Ahora existen muchas opciones en el cantón para cultivar el talento.”

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