Ante lo inesperado… ¿Qué hacer?


Foto con fines ilustrativos.

Yendry  Delgado Aguilar*

Generalmente vivimos nuestra cotidianidad de manera muy estructurada, tenemos horarios, rutinas y planificamos nuestro día.  Pero siempre hay un grado de incertidumbre, todos estamos expuestos a que algo inesperado pase, pero no es común que pensemos en eso, o al menos es lo deseado, vivir tranquilos el momento presente, se dice fácil pero en la práctica es otra cosa, la mente anda deambulando entre el pasado y el futuro, casi siempre.

Se ha puesto a analizar, ¿qué pasa cuando las cosas no salen como usted las tenía planeadas?  Cuando la vida maravillosamente nos saca de nuestra zona de confort de golpe, generalmente se tiende al enojo o la frustración y decepción, esto por las expectativas que teníamos de los acontecimientos  ¿Qué tal cuando nos dan una “mala noticia”? Lo mismo, decepción, desesperación… Mucha frustración.  

Ante estas eventualidades, toca respirar profundo y verle el lado amable a lo que acontece en ese momento. Así aprovechamos la enseñanza que se nos quiere entregar.  Siempre todo tiene que ver con el punto de vista, el lugar desde donde nos ubicamos para analizar lo que estamos presenciando y tomar las decisiones adecuadas y sobrellevar nuestras vivencias.

Respire profundo, cierre los ojos por un minuto, ubíquese, aduéñese de sí mismo y piense en cómo resolver, a veces toca pedir ayuda, contactar a personas que tienen conocimientos o han pasado por situaciones similares, el apoyo del otro siempre es importante, sentir que no estamos solos, que hay personas que nos pueden colaborar y algo muy importante, que tienen otro punto de vista, que pueden ver desde otra perspectiva, que tal vez nosotros por lo invadidos de emociones que estamos no logramos divisar.

Escuche atentamente los aportes externos, páselos por su filtro personal y recapitule qué le conviene más a usted y sus circunstancias.

Tome acción, muévase, vaya, llame, averigüe, negocie… y finalmente concluya qué soluciones hay para lo que está pasando, si la hay.  Y si no, a veces la solución que aporta más paz al espíritu es la aceptación y dejar que las cosas sigan su curso y fluyan naturalmente, obviamente, esto después de hacer un esfuerzo personal consciente.

Si toca “perder”, no perdamos la lección.  Todo es aprendizaje.

*Vecina de San Antonio. Consultora en Flores de Bach, código CST-2018-0709Y.

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