mayo 21, 2024
Imagen con fines ilustrativos.

Imagen con fines ilustrativos.

Muchas veces la Vida no nos da lo que queremos sino lo que necesitamos; afortunadamente, es así, aunque en principio pueda resultar muy frustrante, ya que generalmente tenemos ilusiones, sueños, metas, proyectos… y esto, obviamente, genera en nosotros muchas expectativas sobre los resultados esperados.  Sin embargo, en alguna medida, todos hemos experimentado cómo esas ilusiones y sueños se ven frustrados en algunas ocasiones dándonos mucha decepción.  Y por el contrario, muchísima alegría cuando se cumplen las cosas tal cual lo esperado.  

¿Se ha puesto a razonar usted, por qué hay situaciones o circunstancias donde todo fluye y vamos viento en popa hacia nuestros objetivos, y otras veces nada sale según lo planeado o se van dando las cosas de la manera que menos esperábamos?

Creo que la Vida en su infinita generosidad, permite que pase de esta manera porque hay un escenario de infinitas posibilidades y dependiendo de las decisiones que tomemos se van abriendo o cerrando los caminos posibles.  Esto conversaba con un amigo muy querido días atrás, sobre experiencias que van marcando nuestro destino y sobre todo de las decisiones que tomemos y los cambios que conscientemente queramos realizar en nuestras vida. Hace falta mucho valor para no dejarse arrastrar por los sistemas hoy en día y decidir con coraje cómo realmente vivir la vida, fuera de prejuicios o modas pasajeras.  O de lo que me dijeron que tenía que ser la vida…

Si comprendiéramos que todo, absolutamente todo lo que acontece es parte de un aprendizaje mayor, que cada alegría y cada tristeza que experimentamos, es para nuestro propio bien y que los destinos están entrelazados y ahí se van tejiendo las historias… Tantas historias que tendrá cada quién para contar, unas dentro de la cotidianidad, otras tienen un tinte más extraordinario, pero todas valiosas al fin.

Hace unos días, me reuní con unos amigos de la infancia. Fue hermoso poder compartir con ellos porque, aunque no nos vemos muy seguido por las obligaciones que conlleva la vida adulta, la cercanía que se generó en aquellos años donde todo era más sencillo y podíamos pasar horas de horas hablando y riendo, aún sigue viva. Fue vernos y una gran sonrisa se asomó por nuestras caras. La conexión inmediata se hizo presente, fue sentirse en casa. Recordamos tantas historias, nos reímos a carcajadas recordando anécdotas tan divertidas. Y agradecíamos por la dosis de dopamina, serotonina, oxitocina y todas las hormonas que se generan cuando uno se ríe a carcajadas y la pasa bien.

Valoramos profundamente la experiencia de vivir, pero de vivir en agradecimiento por todo, aún por el dolor. Y comprendiendo que todo tiene una razón de ser, cada persona, cada situación, cada etapa. En la Vida nada tiene desperdicio para el que logra ver más allá de lo evidente.

Abrimos la invitación a que usted, vuelva ver para atrás y converse con su propia versión de hace 10 años, la de hace 20 años, la de hace 30 años. Cuánto hemos avanzado (Puede ser afirmación o pregunta). La respuesta es muy suya y ojalá le haga reflexionar.

 

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