Julieta Arroyo González: “Este conflicto fue una lección para muchos que creían que podían vivir con poder político para siempre”
Doña Julieta Arroyo desde niña tuvo interés en la política partidaria.
Equipo Proyecto Memorias del 48 en Belén
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Julieta Arroyo González es vecina de La Asunción y seguidora de Liberación Nacional. Para la época de 1948 era una niña, pero mantiene muy vigente lo ocurrido en aquella época. “En ese tiempo, la gente se informaba por telégrafo y emisarios, casi no había vehículos, la gente usaba caballos para movilizarse.” contaba.
“Yo era muy pequeña para la época pero hay cosas que lo marcaron a uno. Me acuerdo de un día que le fuimos a dejar comida a mi papá a la planta de máquinas y estaban tomadas. Yo no entendía qué significaba que estuvieran tomadas, pero sabía que mi papá, Ernesto Arroyo, no podía salir de la planta. También estaban en la planta Lalo Cambronero, Braulio Murillo y Tobías Villalobos que eran los que estaban operando las máquinas ”, recordó Arroyo.
Un día, ella estaba sentada en una grada afuera de su casa cuando de pronto escuchó a un oficial decir: “Alto ¿ahí quién vive?”. Y resultó ser que venía su abuelo, don Filiberto González Arce a visitar a su hija y él les dijo a los oficiales: “Vengo a recoger a mi hija que vive en esta casa”. “Yo creo que lo dejaron pasar porque mi abuelo les regaló sardinas”, relataba Julieta.
Mencionó que habían grupos de soldados en lo que hoy es Lindora, San Rafael e incluso La Guácima, mientras que en Belén la gente corría hacia los cafetales para que no los agarraran.
Divisiones familiares
“Varias familias dejaron de hablarse, tuve tíos calderonistas que no se podían ni ver con los liberacionistas. Una de mis tías, Regina González, tuvo que irse de Belén por el conflicto. Los Arroyo de San Rafael, que eran mi familia, eran liberacionistas. Del lado de mis tíos, que eran de apellidos González Arce, conocidos popularmente como conejos, estaba mi tío Juan Conejo, él cuando tomaba gritaba donde fuera “Viva Pepe Figueres” sin importar quienes estaban al lado”, describió Julieta.
“Había problemas entre vecinos. Como la gente no estudiaba casi ni iba a la escuela, las peleas eran puro veneno, poco se aportaba. La gente hablaba de política en las cantinas, en los corredores de las casas, nadie podía ir a parques”, mencionó.
Líderes comunales
Recuerda que en el partido Liberación Nacional, una de las principales lideresas a nivel cantonal fue María González González. Ella trabajó muchos años en el partido Liberación Nacional, era hija de Cipriano González. Pero, hay que reconocer que Juan Sanabria, Mauricio Villegas, Hernán Villegas apoyaron mucho a María González. “Eso sí, después de María González, seguía yo Julieta Arroyo”, contó entre risas.
Además, destacó que en este proceso pese a las diferencias políticas, hubo dirigentes muy buenos y que colaboraron de distintas maneras para el beneficio del cantón y de manera silenciosa como doña Margarita Mora.
Sin embargo, según Julieta, en Belén también pasaron cosas feas: el atentado en el ferrocarril, personas tirando boñiga a las casas y grandes pleitos en las cantinas. No recuerda el rol que jugó la Iglesia Católica quizás porque ella era muy pequeña, pero recuerda que al sacerdote Chanito lo definían como enérgico y a la vez chistoso.
Vena Política
Para Julieta, su interés en la política viene de su familia, ya que el ex presidente León Cortez fue padrino de bodas de su padre y madre. Además, en la casa de su abuelo, Filiberto González Arce, en San Rafael, muy cerca de donde está hoy Proyecto Gol, se reunían políticos como Ricardo Jiménez. Y recuerda que una vez su papá le dio a don Ricardo un vaso de agua y éste le dio a cambio una peseta que en aquel entonces era mucha plata.
Además, su padre Ernesto Arroyo, a quién Julieta describe como un hombre muy preparado y educado, fue regidor de Belén y síndico en San Rafael.
Recuerda que su abuelo, Filiberto González, trató de ser cortés con los personajes de ambos bandos. Por su casa pasaban desde liberacionistas hasta mariachis: Queco Álvarez, Juan Durán, Los Coyunda de La Ribera, sin importar el color político.
Tiene en su memoria que José Figueres Ferrer “Pepe” estuvo en un encuentro político en Belén en lo que popularmente se conocía como “La Arrocera”.
“El triunfo de Figueres fue el acto más heroico porque estaba peleando por darnos libertad de expresión. Nos hizo sentir que los países no los puede gobernar un caudillo a su antojo; Si eso no hubiera sucedido Costa Rica hubiera sido un caos porque se hablaba de una dinastía que quería gobernar. Don Rafael Ángel Calderón Guardia hizo un montón de cosas pero esas ideas no eran propias de él, las trajo de otro lugar donde ya estaban desarrolladas”, dijo Julieta Arroyo.
Posterior al 48
Para Julieta, lo vivido en 1948 fue: “un hito que marcó a mucha gente entre buenos y malos. Ahora, le doy gracias a Dios de que no hubo nada grave. La gente era muy efervescente,las divisiones entre los partidarios de los dos partidos fueron muy grandes y esto nos dividió como sociedad”.
Recuerda que en 1955, andaban buscando hombres para reclutarlos y los mandaban a luchar, vio a muchas mujeres que les tocó ir a estos nuevos conflictos como las hijas de Braulio Murillo, quienes vestían traje militar y andaban armadas. La gente temía que volviera a pasar lo de 1948.
Para las nuevas generaciones
Según Julieta Arroyo: “En todos los países del mundo debería existir un archivo verídico de esos procesos. La importancia de esto es que las nuevas generaciones tengan fundamentos para verificar y conocer con mayor detalle la información de este tipo de conflictos, y que valoren los tiempos de ahora y no aquellos momentos difíciles que nos tocó vivir a nosotros”.
“Este conflicto de 1948 fue una experiencia para quienes nunca habíamos vivido un conflicto bélico, fue una lección para muchos que creían que podían vivir con poder político para siempre”, finalizó.
El Proyecto “Memorias de Belén en el 48” es apoyado por el fondo Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura.
