Truenos, centellas y las cogidas de café 


Este fue uno de los principales recolectores de café de Belén, se ubicaba en Calle El Arbolito.
  • Una historia de antaño sobre las lluvias y el grano de oro en nuestro cantón

 

Ana Teresa Sánchez Zumbado (Q.E.P.D)*

 

 

 

 

 

Durante los primeros días del mes de octubre se daba un fenómeno natural conocido popularmente como el “Cordonazo de San Francisco”. Desde muy tempranas horas empezaba a oscurecerse. Luego la lluvia, la rayería, los truenos, los relámpagos y el viento arremetía con fuerza contra los sembradíos, produciendo gran angustia entre la población. 

Las familias se reunían en la sala para rezar el trisagio, así le pedía a Tatita Dios que los librara de las estrellas y centellas. Otros al ver el “viento huracanado” optaban por meterse debajo de la cama, taparse con la cobija o encerrarse en un cuarto oscuro mientras repetían el “Santo, Santo, Santo, señor Dios de los ejércitos llenos están los cielos y la tierra de tu gloria”.

Los señores que trabajaban en fincas cafetaleras se preparaban para la víspera del cordonazo, porque decían que después de la tempestad les tocaba ir a renovar la propiedad, ya que debían despuntar todas las ramas que caían sobre las matas de café porque las aplastaban. 

La gente de aquella época vivía humildemente, tenía su casita y su pedazo de tierra en  donde cultivaba maíz, arroz, frijoles y otros. El cultivo más popular de la época era el maíz.

Después, con el surgimiento del cultivo del café, en manos de los hacendados, quienes detectaron el gran negocio que prometía la producción de este grano, se dio origen a una nueva clase social que le daba la posibilidad de incursionar en la política y que sus hijos fueran a estudiar al exterior.  

Por su parte, algunos pequeños productores sobrevivieron a este embate, pero otros trabajaron como recolectores de café para ganarse el sustento. Los caficultores tomaban medidas extremas para proteger sus plantaciones de la enfermedad que afectaba las hojas del cafeto, comúnmente llamada Roya. 

En el mes de octubre, los cultivos de café estaban cubiertos con granos rojos y verdes. Era el mes ideal para iniciar las cogidas de café. Los cogedores se presentaban en el cafetal alrededor de las 5:30 a.m. a 6:00 a.m. Llevaban sus canastos, se vestían  con “varios chuicas” para protegerse de los mosquitos y del sol; además, traían sus comidas envueltas en hojas de plátano y su botella de café o fresco. 

En el descanso se reunían con otros compañeros a digerir los alimentos e intercambiarse algún bocadito. Algunos de ellos disfrutaban esta labor mientras cantaban. Terminaban la jornada a las 2:00 p.m. y luego les medían el café recolectado en la cajuela y les pagaban con un boleto que se hacía efectivo los sábados. 

El procedimiento en los beneficios de café de antes era muy rústico. Echaban “el café cereza” en un estanque grande con agua durante 24 horas para quitarle la broza. Después, lo tiraban al suelo para que se secara a puro sol, porque no había estufas ni nada. Luego llenaban un canal de piedra con el producto y con una trilla movida por bueyes le daban varias vueltas hasta que se desprendiera la cáscara y así se obtenía un excelente café. 

Con este método tan “sencillo” se empezó la exportación de café de Costa Rica para el mundo. La provincia de Heredia se destacó por ser una de las mayores productoras de la época. 

El cantón de Belén, se desempeñó una importante actividad comercial ya que los sacos de café se recibían en la estación del ferrocarril con destino al puerto de Puntarenas, para ser embarcados a Europa con destino final a Inglaterra, el mercado de mayor auge de aquella época. 

 

Este fue uno de los principales recolectores de café de Belén, se ubicaba en Calle El Arbolito.

 

* La escritora fue diplomada en Comercio Exterior en el Colegio Universitario de Alajuela en 1986, Bachiller en Comercio Internacional de la Universidad Internacional de las Américas en 1990.Autora de los libros Es Mejor reír (2004) y  Belén Antes: Un pueblo con chispa joven, (2007) , de donde se tomó esta historia. 

 

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