¿Por qué los Barroeta de Belén no recibieron la herencia de Rafael Barroeta y Vaca?


Teresa y Carlos junto a su sobrina Ana Zeneida disfrutan las tardes en la casa que les heredó su abuelo, Ramón Barroeta.
Teresa y Carlos junto a su sobrina Ana Zeneida disfrutan las tardes en la casa que les heredó su abuelo, Ramón Barroeta.

 

  • Rafael Barroeta y Vaca fue uno de los más grandes millonarios de Costa Rica, en el siglo XIX

 

Roberto Rodríguez Sánchez

[email protected] 

En Belén, por años ha despertado la curiosidad la familia Barroeta, quienes son descendientes de Rafael Barroeta y Castilla, presidente de la primera Junta Superior Gubernativa, y se han creído herederos de los millones de colones con que el fundador de la Institución Barroeta, Rafael Barroeta y Vaca, dotó a sus parientes.

Actualmente, de los hijos de esta distinguida familia belemita, siguen con vida Teresa María de Jesús y Carlos Luis, quienes comentaron la historia de sus ancestros.

Según Teresa, el lazo que une a los Barroeta es por el señor Felix Barroeta, el cual dejó las opulencias con que vivía, se vino para Heredia y se casó con Pastora Matamoros con quien tuvo solo un hijo, llamado Ramón, ya que murió cuando este apenas tenía 9 años. 

A Ramón lo criaron las tías, cuando Santa Bárbara estaba cubierta de montañas. Sin opulencias, fue criado como campesino, no le gustaba salir, y solo pasaba mucho tiempo en su casa. Al tiempo, supo de la existencia de un tío muy rico que vivía en San José, dueño de fincas de café, cacao, caña de azúcar y ganado, tanto en el Cacao de Alajuela como en Guanacaste.

Este era don Rafael Barroeta y Vaca, quien le dijo: “le voy a dar 500 pesos a tu esposa, porque la acabo de conocer ahora”. Con este dinero, Ramón se vino para San Antonio y compró la tierra donde hoy habitan Teresa y Carlos. El resto lo donó, y la gente le pedía prestado, aunque algunos no le devolvieron nada, relató Teresa.

“Mi abuelo se quedó y no volvió donde el tío. Cuando supo que ya estaba agonizando se fue y este le dijo las últimas palabras a él: “por qué me abandonaste. Te hubiera dejado millonario, pero ya el testamento lo dejé para que los niños pobres estudiaran”, mencionó Teresa. 

“De ahí nació la Institución Barroeta, aunque se metieron a estudiar hasta los ricos. A nuestro abuelo le preguntó que porqué no metía a estudiar a los hijos, solo que este se resistió, no los puso a estudiar y perdió el acceso a los beneficios de la institución”, agregó.

Los tíos y el papá de Teresa y Carlos insistieron en obtener una parte de la fortuna de Barroeta, por lo que contrataron a un abogado para realizar los trámites respectivos. No obstante, este no logró alcanzar los objetivos. “Mi tío José María le dio plata y nada le hizo. Esto era para que le sacara un poco de la fortuna que tenía Rafael Barroeta. El abogado fue un ladrón, se robó la plata de mi tío y se fue para Nicaragua. Entonces, dejaron todo quedito”, argumentó.

Por otro lado, la Junta de la Institución nunca creyó en el parentesco aduciendo que nadie lo había podido probar. 

Esta no fue la primera humillación que tuvieron, en una ocasión, el papá de Teresa y Carlos, Rafael Barroeta Ugalde, fue a pedirle una ayuda al Dr. Calderón Guardia para costear los estudios del hijo en el Colegio San Juan Bosco, en El Salvador. La sorpresa de este fue que el doctor se refirió despectivamente cuestionándole “de quién sabe dónde había sacado el apellido” y afirmando que ellos no llevaban ni una sola gota de sangre Barroeta. 

No fue sino por la intervención de un sacerdote y profesor en el Colegio San Juan Bosco, que don Rafael no le dio una paliza a Calderón Guardia, ya que era muy bravo y se había arrollado las mangas de la camisa.

A pesar de los comentarios negativos de los que han sido objetos, los actuales Barroeta son reconocidos en diversos lugares. “A mí los doctores en el Hospital México me dicen: ahí viene el millonario, mire el millonario. Yo le digo: Millonario pobre, soy pobre, no valgo ni un cinco”, recordó Carlos. 

“En la calle, en la fábrica de papel, en Heredia me lo han dicho. Una vez estaba en la cama de operaciones y me decía el doctor: ¿qué tiene el millonario?”, agregó.

Anterior El Semáforo Loco: la mejor comida hecha con amor, hasta la puerta de su casa
Siguiente Autobuses Barrantes y Araya cumple 60 años de servir a los belemitas

No Hay Comentarios

Dejar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *