Los domingos en familia terminan en el Teatro Municipal El Nacimiento


Parte del elenco original de la obra “Potrerillos 1907… por los caminos de mi abuelo” en el Teatro Municipal El Nacimiento.

Ulises Araya Chaves

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Luego de que los feligreses habían terminado de comulgar, el cura procedió a dar los anuncios parroquiales, uno de ellos era el que esperaba la familia Rojas Murillo para saber a dónde ir tras concluir la misa.

-Esta noche se presenta, en el Teatro Municipal El Nacimiento, la obra “La noche que salió la luna llena”. Es muy recomendable, pues trata sobre el tema del suicidio adolescente.

Y así lo hizo la familia, los Rojas Murillo se dirigieron hacia “El Nacimiento”, al llegar hicieron fila y entraron al teatro que, para ese momento, contaba ya con dos años de inaugurado.

Tomaron los últimos asientos disponibles, las demás personas tuvieron que ver la obra de pie. Esa noche de octubre de 1999, los belemitas salieron emocionados, muchos con lágrimas en sus ojos, reflexionaban sobre la importancia del acompañamiento familiar al adolescente.

El niño Tomás Rojas, primogénito de aquella familia, estaba deslumbrado: era su primera vez en un teatro y, desde ese día, supo que esa sería su profesión. Al llegar a casa, el niño no paró de preguntar a sus padres sobre todo lo relacionado al arte de la dramaturgia, y entre todas esas preguntas, una fue la de cómo surgió aquel teatro tan grande, rodeado de naturaleza.

Su padre, siempre informado de los asuntos de su pueblo le relató la historia:

– Todo surgió en 1997, año en que Belén celebraría su 90 aniversario. El Concejo Municipal, presidido, entonces, por el Ejecutivo Víctor Víquez, discutía qué actividades podrían realizar para conmemorar la fiesta más importante del cantón y es cuando surge la idea visionaria: ¿Por qué no realizar una obra que retrate la historia del cantón? Al fin de cuentas Belén había sido un semillero de actores y actrices de gran talento, además tenían los contactos con varios directores.

La logística se la pasaron a la Asociación Cultural El Guapinol y, mediante un presupuesto especial que les dio la “Muni”, se pusieron manos a la obra.

El Guapinol contrató al director José Chaves para el montaje, vinieron las audiciones, la investigación histórica y finalmente las prácticas, y fue aquí en donde surge la problemática ¿Dónde presentar la obra?

Sigifredo Villegas y José Chaves fueron encomendados para ir en busca de un lugar, y luego de incansables visitas, alguien les “sopló” que la Muni recién había comprado un terreno ubicado en el bosque El Nacimiento, inmediatamente, se dirigieron a la zona.

Al llegar, pudieron ver el bodegón y luego de dejar volar la imaginación, apreciaron la potencialidad del lugar.

-Mirá Sigi, ahí es donde se secaba el arroz, tiene una chimenea, acá es donde puede estar la tramoya. Dijo Chaves.

-Si usted le ve las cualidades a esto, diay entonces démosle forma. Contestó Sigifredo.

No perdieron el tiempo y se fueron a traer a los demás miembros del grupo. A partir de ahí es donde inició la “quijotada”.

Parte de las labores de limpieza que se hicieron al lugar

Decenas de manos voluntarias se sumaron a los trabajos, todo el elenco se apuntó a quitar el polvo y darle vuelta al lugar. Fello Zamora trajo sus tanques de agua y mangueras para limpiar el sitio, Xinia Vargas y Esmeralda Zamora recogieron dinero de bar en bar para poder comprar los telones, el Concejo Municipal autorizó ₡ 500 000 más para reparaciones y hasta las empresas privadas se apuntaron.

Macho Zamora donó los adoquines y puso su maquinaria para quitar una gran tolva de cemento que estorbaba, y la recién instalada INTEL donó los juegos de luces para el teatro. Con tan buena suerte toparon, que hasta las butacas consiguieron a un precio de ganga, en un cine que recién había cerrado en Heredia.

Los trabajos se extendieron cerca de un año y, finalmente, el 26 de diciembre de 1997 se dio la inauguración del teatro con el estreno de “Potrerillos 1907… por los caminos de mi abuelo”.

Todas las presentaciones que vinieron después fueron un llenazo y la alegría que se originó entre los teatreros no fue para menos, por fin tenían un lugar construido con sus propias uñas, sudor y sangre, todo para darle rienda suelta al talento belemita.

Recorte de periódico de la época, la noticia de un nuevo teatro en Belén recorrió el país.

Tomás, sorprendido, agradeció a su padre por el relato. Al poco tiempo, el niño comenzó su carrera, ingresó al grupo Argamasa y el mismo pudo sentir lo que era expresarse en la tarima de cedro del Teatro el Nacimiento.

Transcurrieron los años y, con grandes sacrificios, Tomás se convirtió en un gran actor.  No obstante, a sus 20 años, en el 2007, sucedió la tragedia de la gran inundación del río Quebrada Seca que dañó el puente que llevaba al Teatro. Este suceso fue el que sirvió a los políticos de turno como excusa para cerrar el teatro y mandar nuevamente al exilio a los actores y actrices del cantón.

Hoy, Tomás tiene 33 años, es licenciado de Artes Escénicas, graduado de la Universidad Nacional y sus obras se exhiben habitualmente en el teatro La Palestra de Ciudad Colon.

Él todavía continúa sin entender muy bien por qué se cerró el Teatro Municipal El Nacimiento, y más dudas le genera el saber que, ahí mismo, a la par del abandonado teatro, opera la bodega municipal.

-Tal vez un día podamos regresar. Piensa a diario Tomás.

 

Referencias:

Chaves, José y Josseline Villegas. Los caminos del teatro en Belén. Belén, Heredia: Editorial Publitex, 2018.

Asociación Cultural El Guapinol. “El Teatro Municipal El Nacimiento y la propuesta del Guapinol” (blog). Revisado 11 de febrero del 2020. http://elguapinol.blogspot.com/2010/09/el-teatro-municipal-el-nacimiento-y-la.html

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1 Comentario

  1. Maravillosa historia cultural sobre el Cantón de Belén. La historia no debe olvidarse jamás!!! Es el legado de nuestros ancestros.

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