La pastilla del día después: un avance en los derechos de las mujeres


Imagen con fines ilustrativos

La aprobación de la pastilla del día después ha generado gran polémica en el país; ya que existen muchas dudas, desinformación y datos falsos que circulan en el ambiente nacional y belemita. 

Mucha de esta desinformación viene de personas y grupos que piensan que la sola posibilidad de concepción, sin que tan si quiera se haya fecundado el óvulo, debe estar por encima de la seguridad y salud de la mujer, sin importar su decisión, contexto y posibilidades reales de ejercer una maternidad responsable. 

En muchos casos, se piensa que el embarazo debe ser una especie de lección moral para las mujeres que optan por tener una vida sexualmente activa, sin que medie un deseo de reproducirse. La vivencia de una sexualidad libre y responsable en la mujeres no debe verse como un hecho digno de castigo, sino que debe respetarse como un legítimo derecho de estas, para tener una salud plena e integral.

El hacerse cargo de un nuevo ser humano supone energía, tiempo, estabilidad económica y psicológica, entre otros factores; en el caso de las mujeres, además, el embarazo implica varios cambios físicos, mentales y emocionales, por lo que si no se siente preparada para esto y sabe que sus condiciones económicas no le permitirían ejercer una maternidad responsable, si sufrió una violación o si simplemente no quiere ser mamá, es comprensible que evite el embarazo y su decisión debe ser respetada por la sociedad.

La opción de poder comprar la pastilla del día después es un gran avance para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en nuestro país. Desde 1923, cuando se conformó el primer grupo feminista en Costa Rica, las condiciones de las mujeres han mejorado; sin embargo, aún queda camino por recorrer. 

En nuestro cantón, por ejemplo, se sigue juzgando a las mujeres por sus decisiones sexuales; aún está presente el acoso a niñas, jóvenes y adultas; existen muchas denuncias por violencia doméstica, pero hay otras tantas que no han podido salir del círculo de violencia. Todo esto tiene una raíz en común, la creencia machista de que tenemos algún derecho sobre los cuerpos y decisiones de las otras personas, especialmente de las mujeres. Por eso, desde El Guacho queremos invitarle a reflexionar sobre su entorno y sus propias acciones, para que contribuya en la medida de sus posibilidades a una sociedad más justa para todos y todas.

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