Funcionarios municipales realmente ¿especiales?


Nadie, o quizás muy pocos, saben dónde trabajaron; se les permitió no marcar hora de salida y de entrada; aparentemente, no fueron supervisados: hicieron teletrabajo a pesar que en la Municipalidad no hay una normativa relacionada a esa modalidad laboral y hasta donde se sabe, nadie en nuestro Gobierno local trabaja desde la casa o fuera de las instalaciones y, sumado a lo anterior, se les pagaron extremos laborales que aparentemente no les correspondían.

Todo ese legajo de situaciones excepcionales se les permitió a un grupo de funcionarios municipales que fueron contratados con la finalidad de que realizarán los planos de lo que sería el nuevo edificio municipal.

Se trató de una contratación “especial”, a un tiempo fijo. Lo que quizás muchos no imaginábamos es el significado de ser contratado por “servicios especiales”, porque su trato fue realmente especial.

Como si esto no fuera poco, súmele que todo el trabajo que realizaron estas personas, el diseño estructural de lo que debió ser el nuevo edificio municipal, no cumplió a cabalidad con las expectativas especialmente del Concejo Municipal.

Bien lo señaló en su momento el presidente municipal, Eddie Méndez, quien gracias a su formación de arquitecto, se empeñó en analizar a fondo la propuesta y encontró una serie de situaciones técnicas que hicieron imposible darle seguimiento a ese proyecto, decisión que fue acuerpada por sus compañeros regidores y regidoras.

Así, pues, después de todo este tiempo, tenemos una inversión de casi ¢50 millones que se gastaron en ese grupo de personas, con fondos públicos que provienen de los bolsillos de los belemitas; dinero que prácticamente se perdió y del cual nadie se va a responsabilizar.

Debemos reconocer el trabajo minucioso de la Auditoría Municipal, la cual ha permitido sacar a la luz esta y muchas otras irregularidades; no en aras de mancillar el trabajo del Gobierno local, sino que se tome como una oportunidad para reconocer y corregir los errores.

Ahora bien, es oportuno que la Municipalidad y todos sus departamentos empiecen a trabajar con base en proyectos e ideas a largo plazo y, así, sacudirnos de ocurrencias e iniciativas que naufragan antes de llegar a costa y que nos cuestan millones a la población belemita.

No quisiéramos dejar de lado a todos aquellos funcionarios y funcionarias municipales que sí son especiales; por su empeño en hacer las cosas bien, por laborar con ahínco, por su don de servicio y por su honestidad en sus acciones. Todos ellos y ellas ponen en alto, con su trabajo, a nuestra comunidad. Sin embargo, a quienes llegan a nuestro Gobierno local a aportar nada o poco no los queremos, esos son prescindibles.

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