“Confúndelos con tus silencios, sorpréndelos con tus acciones”


Imágenes con fines ilustrativos

Yendry Delgado Aguilar*

El día que leí la frase en el título captó mi atención, pues creo que los silencios comunican, y las acciones por sí solas también.

A lo largo de mi vida, he tenido la oportunidad de toparme con personas muy valiosas y, frecuentemente, se sorprenden y se sienten  muy halagadas cuando se les hace retroalimentación positiva sobre su persona. Esos comentarios me hacen reflexionar, porque efectivamente, yo también considero que son seres humanos excelentes, cuando sin hacer aspavientos van forjando su camino, en el día a día van construyendo con sus acciones, y al cabo de los años pues toca recoger los frutos.

Muchas veces, perdemos la noción de dónde estamos viviendo en nuestra cotidianidad, el aquí y el ahora que suena tan cliché, es lo único que existe y si fuéramos plenamente conscientes de eso, viviríamos una vida plena y apreciando cada detalle. Todo sería extraordinario porque palparíamos el milagro de estar vivos y eso no hace ruido, el ruido nos lo hacemos generalmente desde adentro, desde nuestros pensamientos y falsas percepciones de la realidad. 

Un evento sucede y somos nosotros mismos los que lo cargamos con nuestros juicios de valor, todos los conceptos que llevamos dentro inmediatamente quieren tomar postura y generamos muchísimo ruido interno.  Solo pongámonos a analizar nuestros diálogos internos, ¿qué nos decimos a nosotros mismos todos los días?, al despertarnos, ¿cuál es la primera frase que viene a nuestra cabeza? Me atrevo a decir que la mayoría de las veces son preocupaciones: que las cuentas, que el trabajo, que el estudio, pensamos qué le vamos a decir al jefe, al compañero, a la pareja, a los hijos.

Viviríamos extraordinariamente, si tan solo dejáramos que la vida se suceda sin expectativas, que sea el corazón quien nos guíe, que la inspiración nos mueva, porque estaríamos conectados con lo que realmente somos  y no con lo que se espera que seamos. Obviamente, perseverando en alcanzar nuestros anhelos más profundos, esos que se encuentran en el silencio, allá, mucho después de toda esa bulla que nos autogeneramos. 

La invitación respetuosa en esta ocasión es para que sorprendamos con buenas acciones, en silencio, con un gesto podemos alegrarle la vida a alguien: una llamada, hacerle un mandado a alguien, regalar una flor, cuidar las plantas y animales, hacer voluntariado. Las oportunidades sobran si estamos atentos a lo que nos rodea y, si lo hacemos desinteresadamente, nos genera satisfacción y paz. 

Siempre nuestras acciones van a generar una consecuencia, busquemos conscientemente que nuestras consecuencias sean maravillosas.

*Vecina de San Antonio, consultora en flores de Bach código CST-2019-0709Y

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