Casa de la Cultura: De la represión policial a la expresión cultural


El edificio fue construido en ladrillo en su parte exterior y repellado en su parte interna.

Luis Zárate Alvarado

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Lo que en algún momento fue un sitio lúgubre, usado por la policía para encerrar a quienes cometían delitos menores, hoy es un edificio que da rienda suelta a la expresión artística mediante la música, pintura, teatro y manualidades. 

Se trata del edificio en donde hoy se ubica la Casa de la Cultura, en San Antonio de Belén. En ese lugar, tiene su oficina la Unidad de Cultura de la Municipalidad,  instancia que realiza esfuerzos por propagar las bondades que ofrece el arte a personas de todas la edades.

Este edificio está estrechamente vinculado con la fundación de Belén. Fue construido en 1908, durante la administración de Cleto González Víquez, solo un año después de que Belén se convirtiera en cantón. 

Además, es considerado el primer edificio municipal y en la oficina donde se encuentra la Unidad de Cultura se realizó la primera sesión del incipiente Concejo Municipal belemita.

Fue declarado de interés histórico por el Ministerio de Cultura, durante la presidencia de José María Figueres Olsen.

Según cuenta Karla Villegas, funcionaria municipal, se cree que en este sitio, antes de construirse el actual edificio, había una plaza.

 Por las rejas de las celdas, algunos le tiraban pachas de guaro a sus amigos que estaban encerrados, recordó un señor ex presidiario cuando visitó la Casa de la Cultura.

Militar

Por muchos años, alojó a la Guardia Rural del pueblo. Habían dormitorios, posiblemente para los oficiales en servicio e, incluso, aún se conservan los calabozos y sus puertas de rejas tan características. La diferencia es que hoy sirven de bodegas que almacenan toda la clase de insumos culturales. 

El edificio fue hecho con ladrillo expuesto en su parte exterior y repellado en el  interior. Presenta características propias de los edificios militares; distribución simétrica,  pasillo central y patio interno.

Se conserva su puerta principal, de dos hojas y con montate de rejas. Destacan las ventanas en forma de guillotina. El piso original era de color blanco y negro.

Originalmente, el edificio contaba con un patio interior característico de edificios militares de la época. 

Transformación

Fue entre 1999 y 1998 cuando este edificio se transformó de sede de la Guardia Rural a espacio dedicado a la cultura. Esto se debió a la iniciativa de una comisión cultural y el apoyo de Víctor Víquez, ejecutivo municipal de aquel entonces. 

De aquella comisión cultural, se destaca el trabajo de Esmeralda Zamora y de Xinia Vargas, actrices que hoy siguen luchando por más espacios artísticos. 

También fue relevante el aporte de una extranjera de nombre Imilia Egberts, quien impulsó la creación de la Casa de la Cultura como un proyecto estudiantil.

Según fuentes documentales, los entusiastas de esa idea tuvieron que realizar un arduo trabajo para acondicionar el lugar, ya que “tenía una imagen triste y recién construido”.

Se tiene registrado que, desde noviembre de 1998, ya se realizaban algunos talleres artísticos. La idea de transformar este recinto en una Casa de la Cultura data de enero de 1999, su inauguración oficial fue en abril de 1999.

 Las vigas de madera se han mantenido sosteniendo el edificio desde 1908.

Otro de los problemas que se presentó en aquella época fue que la gente de Belén no había tenido la oportunidad para entrar en la Casa y conocerla con sus puertas abiertas.  

Pintar la edificación fue fundamental para cambiar la cara del lugar, y según el informe realizado por la estudiante a cargo del proyecto, aquello se realizó gracias a un grupo de entusiastas.

Según detalla el informe final de la estudiante, la actividad sirvió de publicidad y mucha gente se acercó a conocer más sobre la Casa de la Cultura y asistió a la  apertura.

Las puertas de madera y sus rejillas aún se conservan luego de más de 100 años.

“Creo que esta publicidad dio otra dimensión a la imagen que tenía, ahora la casa se liberó de la imagen anterior”, señaló Imilia Egberts en el documento.

Este sitio también resguarda algunas historias sobrenaturales. Contó Karla Villegas que una vez Marcelo Villegas, instructor de piano que acostumbra grabar sus clases, registró en un audio un susurro de proveniencia desconocida, posiblemente se trate de una psicofonía.


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