abril 13, 2024

La salud sexual y reproductiva de las mujeres continúa siendo un campo de lucha y concientización dentro de la población costarricense, especialmente cuando se habla de la menstruación, donde las frases que usualmente se utilizan son aquellas del tipo “eso es sucio”, “de esas cosas se habla sólo en privado”, “no le diga a nadie que anda con la regla porque da asco”, etc.

Es frente a estos escenarios que a nivel latinoamericano se han construido diferentes estrategias para construir espacios seguros y educativos en pro de la salud menstrual, y desde donde nace la iniciativa costarricense Red Marea Roja. Una colectiva fundada por 3 mujeres educadoras menstruales y especialistas en el tema, que actualmente cuenta con 28 mujeres integrantes que apoyan y luchan desde diferentes profesiones, y que trabajan por la educación, la salud y la dignidad menstrual en Costa Rica.

De acuerdo a sus representantes, la Red “tiene como objetivo democratizar conocimientos a través de espacios de construcción colectiva, de formación, capacitación e información, así como generar nuevos conocimientos y posicionar la educación menstrual en la esfera pública visibilizando la necesidad de reconocer la menstruación digna como un derecho humano.”

 

Desde esta visión, y a partir del trabajo colectivo de Marea Roja, se realizó el primer Festival de la Menstruación en el país, inspirado en los diferentes festivales de esta índole realizados en otros países como México y Brasil, lugar donde las fundadoras de Red Marea Roja Vanessa, Nashlie y Sara se conocieron, y donde por primera vez se piensa en la creación de un espacio para conmemorar el 28 de Mayo (Día de la visibilización de la menstruación o día de la Salud Menstrual) en Costa Rica; idea que poco después se transformaría en la Red y en el Festival de la Menstruación.

“El Festival de la Menstruación busca abordar esta problemática al proporcionar un espacio seguro y educativo donde las personas puedan aprender sobre la menstruación, el ciclo menstrual, su sexualidad, compartir experiencias, y acceder a recursos e información confiable”, comentan las voceras de la Red. “Creemos fielmente que al generar conciencia y al fomentar el diálogo en torno a la menstruación, contribuimos enormemente a la dignidad menstrual que es uno de nuestros principales objetivos.”

Las actividades del festival se desarrollaron pensadas desde la cultura y el arte, como una forma amena de romper con los tabúes y estigmas en torno a la temática, mediante actividades como la pintura, el collage, la música y la danza, permitiendo el acercamiento de la población al debate y la escucha.

“En cuanto a la recepción de la idea, hemos encontrado una mezcla de reacciones. Algunas personas han mostrado entusiasmo y apoyo, reconociendo la importancia de abrir espacios de diálogo y educación sobre la menstruación. Sin embargo, también ha habido resistencia y críticas por parte de aquellos que consideran que hablar abiertamente sobre la menstruación es innecesario o inapropiado” comentan las voceras de la Red sobre los diferentes retos que han enfrentado en el proceso.

Para conocer más a profundidad del festival y las actividades llevadas a cabo, pueden encontrar la noticia completa en la próxima edición impresa de El Guacho en agosto.

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