Teletrabajo en tiempos de COVID-19: una negociación “ganar-ganar”


Por: Alexander Porras Quesada*

La cultura del teletrabajo viene en constante crecimiento desde hace unos años atrás, tanto en empresas públicas como en privadas. Con la eventualidad de la pandemia por el COVID-19 este crecimiento sufrió una acelerada transformación y muchas organizaciones optaron por enviar a las y los trabajadores a desempeñar sus labores desde sus hogares. En mi caso particular desde el inicio de esta situación trabajo desde mi casa (antes de ella no había optado por esta modalidad laboral). 

Como trabajador y ser humano analizo la situación que se me presenta con esta nueva realidad desde tres aristas:

A nivel personal descubro que ya no me topo con presas esperadas o inesperadas de camino a casa, que cuento con más tiempo de disfrute familiar y para el desarrollo personal, que existe un ahorro significativo de dinero asociado al desplazamiento, alimentación y vestimenta. Esta situación me permite ser igual o más productivo en mis funciones. 

A nivel empresarial, existe un ahorro en sus costos fijos como la electricidad y el consumo de agua, la posibilidad de mejores resultados por parte de los y las trabajadoras, menor ocupación de espacio físico y, por ende, toma de decisiones inteligentes sobre qué hacer con estos espacios. 

A nivel país, quizá el mayor beneficio es la generación de menos emisiones de dióxido de carbono al ambiente, reducción de accidentes de tránsito, entre otros.

Sin embargo, los beneficios del teletrabajo solo serán disfrutados si existe la disposición y responsabilidad de los funcionarios y principalmente de las organizaciones en adaptarse al cambio, en entender que esta modalidad llegó para quedarse y que podemos sacar mucho provecho como individuos, empresas y sociedad en general, si de manera comprometida lo implementamos. 

Duele escuchar que instituciones como la Municipalidad de Belén dudan en plantear una política agresiva en la implementación de esta modalidad laboral, en donde dependencias como Talento Humano, Dirección Jurídica, Auditoría Interna, procesos del Área Administrativa Financiera, Informática, por citar algunas, tengan que asistir de manera presencial a sus puestos de trabajo y justificar hasta con dictámenes médicos la posibilidad de teletrabajar, pudiendo ejecutar sus labores desde la comodidad de su hogar sin afectar la continuidad de los servicios brindados a la comunidad. Incluso para la Administración sería resolver un problema de años de análisis y discusión, como lo es el hacinamiento del actual edificio y determinar la necesidad o prioridad de construcción del tan comentado edificio nuevo.

Con empatía pienso en las y los trabajadores municipales, en la capacidad y compromiso que tienen por la institución, que al implementar una administración moderna, sin liderazgos negativos y sin temor al uso de tecnologías, se puede generar una relación en el que ambas partes ganen como en toda negociación exitosa. 

“Ganar-ganar”: más salud y vida para las personas, más eficiencia y eficacia para la institución. 

*El autor es Licenciado en Administración de Negocios con enfasis en Mercadeo, 20 años de experiencia en función pública, vecino de San Antonio.

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