¿Qué es la adicción, la marihuana y el cáñamo?


La terminología del cáñamo se caracterice por un cierto desorden lingüístico que puede crear confusión semántica.
La terminología del cáñamo se caracterice por un cierto desorden lingüístico que puede crear confusión semántica.

Licda. Priscilla Spano Carazo*

La adicción usualmente es vista por lo que no es: un vicio, una debilidad moral, falta de voluntad o el efecto de traumas de infancia.  Centrándose la atención en las personas que la presentan en vez de en una enfermedad de fondo como la causa de los diversos comportamientos adictivos en quienes la sufren. 

Así como se le suele relacionar de forma muy limitada con el alcohol y otras drogas, dejando de lado medicamentos (de género adictivo) que igualmente la disparan. Lo cierto es que es una enfermedad que raramente cuenta con educación comunitaria.   Costa Rica no es la excepción.

Si bien el alcohol y otras drogas fueron la puerta de entrada para el estudio e investigación de esta enfermedad crónica, hoy se ha comprobado que también puede presentarse en otros síntomas físicos más allá de la dependencia química, tales como: relaciones tóxicas, trabajo excesivo, desórdenes alimenticios o sexuales, juegos de apuestas, de poder y de alto riesgo, adicción a la tecnología, entre otros.

Nadie es culpable de presentarla, sí responsable de su recuperación.  Debiendose traspasar los mecanismos de negación que la caracterizan de minimización, justificación y racionalización.  Maniobras psicológicas que facilitan su progresión, haciendo creer tanto a quienes la presentan visiblemente como a sus familias, que no la tienen.   Negación que bien puede ser traspasada con profesionales conocedores de esta enfermedad e idóneamente la hubieran vivido.

Otra de sus características es que este síndrome es de extremos. Por ejemplo, una persona que ha heredado la condición primaria para desarrollar una dependencia química, al inicio puede hacer uso de una droga como la marihuana con fines recreativos y sentirá una fuerte ilusión de bienestar.  Como hay otras que tendrán   inicialmente una muy baja tolerancia, malestar y hasta aversión con pérdida de control hacia dicha sustancia. 

Así como es común que las poblaciones con alto riesgo a desarrollar eventualmente una dependencia química giren sus conversaciones, pensamientos y estilo de vida respecto a su sustancia de preferencia (cualquiera que cambie el estado de ánimo), sea legal o ilegal.  Concepto que incluye medicamentos de género adictivo y comida “chatarra.”  Como están en riesgo de desarrollar este tipo de adicción quienes “aborrecen” dichas sustancias.

Lo cierto es que este tipo de reacciones extremas no es raro que provengan de una carga genética transgeneracional de antepasados o familiares cercanos que presentan o presentaron alcoholismo crónico o cualquier otra dependencia química.

El concepto de esta enfermedad, sus diversos síntomas y dinámica en el sistema familiar, deben ser prevenidos y tratados en todos sus miembros con el fin de cambiar formas de pensar, sentir y de actuar.  Así como para desaprender roles y reglas poco saludables que inducen a la rigidez, aislamiento, negación y silencio que conlleva esta enfermedad multicausal.  Tanto en quienes la presentan visiblemente, como menos detectables en quienes viven a su alrededor.

Es importante también aclarar la confusión que actualmente impera respecto a la planta cáñamo, llamado científicamente cannabis sativa.  La que si bien es una planta herbácea conocida desde hace 3000 años por su gran importancia económica, agrícola, industrial y médica, es distinguida también por las repercusiones de su uso como droga.   Prevención que debe darse.

El hecho de que esta planta posea esas diferentes aplicaciones y usos, es el motivo de que la terminología del cáñamo se caracterice por un cierto desorden lingüístico que puede crear confusión semántica.  Así como ser objeto de manipulación por asociaciones y colectivos que abogan por la legalización del cánnabis (marihuana o picadura para fumar producto de la subespecie cannabis sativa indica).  Obviándose sus efectos negativos y relación con el desarrollo de la dependencia química por esta enfermedad de fondo como la causa. 

Así como se debe aclarar desde la perspectiva científica y de la práctica terapéutica el por qué la marihuana como toda una planta no puede ser considerada medicinal al contener también miles de compuestos que son tóxicos y adictivos.  

Conocer a fondo los productos derivados de esta planta que favorecen la progresión de la enfermedad adictiva y sus síntomas espirituales, mentales, emocionales como sus efectos psicosomáticos, son temas de vital importancia. Así como identificar el altísimo costo económico que representa esta enfermedad para el sistema de salud pública de cualquier país.  

La buena noticia es que la adicción es una enfermedad tratable cuando se le conoce y se le aborda adecuadamente. 

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(*)  La autora es Adictóloga.

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