Política comunal vrs Política Partidaria


Imagen con fines ilustrativos.
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Melissa Flores Nuñez*

Para quienes nos corre por la sangre la pasión por el trabajo comunal, es complicado que se nos diga “es que te encanta la política”. Para quienes la pasión llego primero por un partido político y no por el voluntariado activo en su comunidad quizás sea todo un halago, y con esto no desmerito uno del otro pero si reconozco que en este tema el orden de los factores definitivamente si afecta el producto…

De mi infancia recuerdo con gran nostalgia las reuniones de familia para el día de las elecciones, la mitad de mi familia vestida en color sangre y la otra en color bosque (bipartidismo común de aquella época) pero todos orgullosos de la libertad de una elección. 

Tengo varios políticos en la familia y siempre he creído que de la buena política se debería heredar la pasión por la ayuda social, el compromiso comunitario y la de defender posturas sin ofender la preferencia de los demás, buscando lo correcto en el actuar, aunque muchas veces en el proceso lo meramente legal se aleje del bienestar social.

Por 10 años he defendido el compromiso de fortalecer una comunidad que ha sido vista como lejana, ajena al Cantón, quizás no por decisión propia de los Belemitas o de los vecinos de Ciudad Cariari sino por falta de organización. Esa misma que mueve a favor o en contra la balanza para decidir si somos parte o no de la comunidad a nivel cantonal, de oportunidades de desarrollo cultural, deportivo o social. Y es que pagar el impuesto es responsabilidad del ciudadano, pero el trato igualitario y visibilizacion comunal recae más en las decisiones de tipo municipal.

Ahí es justo donde debe reconocerse que una Asociación de Desarrollo Comunal aliviana las cargas de una Municipalidad, fortaleciendo una comunidad sin excluir a sus miembros por intereses particulares, sociales o políticos entre otros. Justamente ahí es donde inicia la sensible diferenciación de la Política Comunal de la Política Partidaria.

De la primera aplaudo que escucha con igualdad y no solo en época electoral, es cercana al pueblo y trabaja casi siempre con las uñas y sin necesidad de aplausos o reconocimiento económico, pues se basa en el voluntariado de su misma comunidad.

De la segunda rechazo que muchas veces percibe en la organización comunal una lucha de poder y egos, pues algunos liderazgos no nacieron desde lo comunal sino desde un compromiso político, y creen que al dejar que otros brillen podrían perder su luz, esa que más bien tiende a encandilar.

Se les olvida que los políticos están de paso pero la herencia del trabajo comunal estará por siempre…ojala todos empezaran su escuela política por ahí.

*La autora es lideresa comunal, vecina de Cariari, Asunción de Belén.

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