Pandemia de la COVID-19 evidencia desigualdad en acceso a internet en nuestro cantón


Algunos belemitas sufren día a día para poder conectarse.
Algunos belemitas sufren día a día para poder conectarse.

Belemitas nos cuentan sus peripecias para «Conectarse»

Luis Eduardo Sánchez Quesada

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Para algunas personas conectarse a trabajar o a estudiar es cuestión de encender un dispositivo y dar un click; sin embargo, para otras el poder conectarse implica todo un reto.

En algunas ocasiones no hay dinero para conectarse, no se cuenta con computadora o celular. O si hay alguno disponible no sirve o está siendo utilizado por otro integrante de la familia, y en el peor de los casos, esto ha causado que algunos tengan que suspender sus estudios y formación profesional.

El Guacho conversó con algunos belemitas que sufren día a día una serie de inconvenientes para poder «conectarse», como lo hacen el resto de sus compañeros de clases.

“Yo estaba ahorrando para pagarme la Universidad y luego arreglar o comprarme una “compu” pero con la llegada de la COVID-19 tuve que cancelar mis planes, ya que no tengo plata para comprarmela, y no me quedaría para pagar la Universidad. Además, me redujeron la jornada de trabajo, entonces estoy sacando apenas para la comida y los gastos básicos. La “compu” y la Universidad van a tener que esperar», mencionó Priscila Ureña, una joven vecina de La Ribera.

Otro de los relatos es de una madre de familia, quien también pasa congojas cada vez que sus hijos ocupan conectarse. “Yo les voy a ser muy claros, yo tengo un plan prepago porque no me alcanza para pagar más, y cuando los chiquillos ocupan conectarse a veces ya ni salDo tengo. Entonces les digo que no se pueden conectar. Sé que esto hace que algunos se burlen, pero no todos tenemos las mismas condiciones. A como está la cosa o comemos o pagamos el internet porque lo poquito que gano no alcanza. Me duele mucho que se queden sin las clases virtuales pero la bolsa no me da para más. Yo usaba el internet de la biblioteca pública o de los que hay en algunos parques del cantón, pero con esto de la COVID-19 nos quedamos sin esa posibilidad», detalló María Rodríguez Rodríguez, vecina de Barrio Fátima.

«Yo estaba estudiando virtualmente, pero a inicios de la pandemia, en marzo, me despidieron y a los 15 días se me jodió el teléfono. Era lo que usaba para conectarme, entonces tuve que retirarme. Tenía compañeros que no me creían que en pleno siglo XXI me quedara sin celular y sin computadora porque la que tenía ya se había jodido, lo que hace que no tenga internet. Algunos me dicen cómo hago para no poder usar redes sociales o ver películas en las plataformas digitales. Lo que no saben es que para ellos es muy fácil porque tienen todo, pero para uno es una tortura porque se queda sin los medios para seguir aprendiendo”, nos comentó Jorge López, vecino de La Ribera de Belén.

Lamentablemente, estos casos se repiten no solo en nuestro cantón, sino también en todo el país. Como una alternativa para atacar dicha problemática, el Programa de Hogares Conectados de la SUTEL anunció recientemente que 46.000 hogares costarricenses recibirán una computadora e internet gratuitos como medida para disminuir esta brecha tecnológica que ha sido evidenciada aún más con la situación de la pandemia de la COVID-19.

Asimismo, el Comité Cantonal de la Persona Joven está planteando un proyecto para favorecer a jóvenes con problemas de conectividad; no obstante, aún existen detalles por definir en cuanto a su ejecución.

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