julio 25, 2024
Imagen con fines ilustrativos. Foto de Pavigym.

Imagen con fines ilustrativos. Foto de Pavigym.

Patricia Sánchez Cerdas*

Cuánta gente después de ahorrar con tanto pero tanto sacrificio unos pesos compraron un terreno en el centro de Belén. Hace unos 50, 60 o 70 años o más que creímos ser muy afortunados por tener nuestra casa en el puro centro.

La compró nuestro padre abuelo, en nuestro caso tío Hermes Sánchez Borbón, hijo de Wilfrido Sánchez Mondragón ‘’Billo’’ el que tuvo el primer negocio de medicina que existió en Belén, la Botica Principal.

No sé a cuántas personas vi pasar por ahí, por los papelitos para la calentura, la medicina de los nervios, los polvos para los pies. Mi padre me curó de dolencias de ovarios, dolor de cabeza, tos. Yo había recurrido a varios doctores por un problema y mi madre, 20 años después de la muerte de papá, recordó los ingredientes. Los fuimos a comprar a Fishel San José, mi mamá me lo hizo y me curé. 

Bueno, en fin, yo soy una de las menores y mis recuerdos no son tantos. Mis hermanos mayores sí tuvieron más vivencias. ¿A qué vendrá toda esta historia? Mi padre fue regidor varias veces, tuvo arduas luchas, siempre por su pueblo Belén, ayudó a la Municipalidad cuando se hacía el trabajo gratuito, y con honradez. Y resulta que ahora uno está en su casa, propiedad de antepasados y simplemente un día retumban las paredes de aquel viejo hogar.

¿Qué pasó? Se escucharon ruidos, se rajó la pared, se le quebraron los santos a mi hermana ¿y qué es? Ah un gimnasio que pusieron en la propiedad de al lado, a nadie le importa que esta familia esté pasando por un problema tan serio. -Oídos sordos, no es conmigo. -Pasen al Ministerio de Salud.

Es entonces cuando uno pregunta, ¿Qué pasa con los sentimientos de la gente, de nuestra gente, de nuestro pueblo? -Ah que nos vayamos! Resulta fácil, si ya no está papá, cuando lo necesitaron hasta los ricos más ricos de Belén, que no se fuera, pero ahora ya pasó. Se olvidó el agradecimiento, el respeto, la admiración, y ahora solo plata para la muni ¿y qué con su gente?, ¿no es su deber defender a su pueblo, respetar a sus antepasados y sus grandes sacrificios?, ¿cuántos de estos personajes municipales se curaron o a sus familias con un papelito de don Javier? Ahora se creen muy importantes porque pueden pagar a un doctor.

La lucha de las personas que quedan en el centro es muy dura: son nuestras casas, nuestros vecinos, es nuestro barrio. No queremos salir de ahí. Y al final, de camino, que nos enfermemos con ruidos, movimientos y olores ¿Por qué no hacen las cosas bien? ¿Qué hay detrás de todo esto? No se quiere obstruir el trabajo de nadie, pero sí defender nuestra salud emocional, física y mental. 

Que triste es que después de que nuestro abuelo y padre lucharon por el bienestar de este pueblo, que ni siquiera haya un respeto para el hogar que curó las dolencias de muchos belemitas, ¿Qué pueden esperar los que no? Por eso digo, mi pueblo ya no es mi pueblo Belén, sino un lugar donde se quieren enriquecer algunos, sin importar la salud de los otros. 

Ahora es el pueblo donde se quiere hacer dinero a como dé lugar, y la municipalidad enriquecerse también. 

*La autora creció y nació en el centro de San Antonio de Belén, es hija de Carmen Cerdas y Javier Sánchez quien recibió la orden Rita Mora y nieta de Bicho Sánchez.

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