La represa hidroeléctrica Belén: una herencia del “progreso” liberal


En esta fotografía publicada en El Libro Azul de Costa Rica de 1916, se puede apreciar la represa hidroeléctrica Belén apenas unos años después de construida. Se denota la manipulación del caudal del río y la amplia cobertura vegetal a su alrededor.
En esta fotografía publicada en El Libro Azul de Costa Rica de 1916, se puede apreciar la represa hidroeléctrica Belén apenas unos años después de construida. Se denota la manipulación del caudal del río y la amplia cobertura vegetal a su alrededor.

M.Sc. German D. Alvarado Luna

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A finales del Siglo XIX y principios del XX, el Estado costarricense regido, fundamentalmente, por la ideología liberal, tuvo como principal meta alcanzar el “progreso económico”, entendido, esencialmente, como la acumulación de riquezas. El Río Virilla fue fundamental en ese propósito, pues su fuerte caudal proveyó la fuerza hidráulica suficiente para contribuir al desarrollo de una incipiente industria eléctrica, que tuvo como meta mecanizar la producción nacional, iluminar los espacios urbanos por donde transcurría la elite cafetalera, y proveer de fuentes energéticas al Tranvía y al Ferrocarril al Pacífico en el periodo entre guerras mundiales donde la oferta de  carbón y petróleo fue restringida. 

En el sur del cantón de Belén, en el sector conocido como Puente Mulas, se construyó en 1912 la tercera planta hidroeléctrica en el Río Virilla y la quinta a nivel nacional. Ese sitio tuvo condiciones óptimas, debido a las facilidades de conexión entre ambos lados del río proveídas por Puente Mulas, la gran cantidad de nacientes que alimentaban al río, y a la caída de agua cercana a dicho puente. Esta represa fue construida por la Compañía Nacional de Luz Eléctrica de San José, Heredia y Alajuela, perteneciente a los empresarios nacionales Felipe Alvarado y Roberto Jiménez. En sus inicios, esta represa alimentó dos unidades generadoras de 1250 KW. Diez años después, su capacidad fue duplicada a 5000 KW, convirtiéndose en una de las hidroeléctricas más potentes del país en aquel momento. 

Esta compañía se establece en ese sitio gracias a las negociaciones con José María Solera, propietario de la finca Potrerillos en Belén, y José Manuel Herrera, propietario de la Hacienda Lindora, en Santa Ana, los cuales a cambio del uso de sus fincas para construir la represa obtuvieron electricidad gratis. Luego, la compañía, valiéndose de la Ley de Fuerzas Hidráulicas de 1910, obtuvo la concesión estatal del uso de las aguas del Río Virilla por 50 años.  Finalmente, la empresa debió negociar con la Municipalidad de Belén, que permitió en 1913 el desarrollo de dicha obra a cambio de la colocación de un alumbrado público gratuito en ciertos sectores del cantón (iglesia y edificio municipal). 

Fotografía tomada por Fernando “Ches” Venegas (q.e.p.d.) en 1993 donde se aprecia que las bases de la estructura de la represa de la hidroeléctrica continúan siendo las mismas.
Fotografía tomada por Fernando “Ches” Venegas (q.e.p.d.) en 1993 donde se aprecia que las bases de la estructura de la represa de la hidroeléctrica continúan siendo las mismas.

Ahora, como  precisa el historiador Goebel (2015) el afamado “progreso económico” de los liberales, concibió a la naturaleza únicamente en términos de las potenciales rentas que podría generar. En términos concretos, la conservación o destrucción de esos espacios dependió únicamente de las ganancias económicas, que, dicho sea de paso, se concentraron en una porción muy pequeña de la población. Así, en la Costa Rica liberal, fue posible que en un mismo espacio se conservaran algunos elementos naturales y se destruyeran otros.

 Este fue el caso de la construcción de la planta hidroeléctrica Belén en el Río Virilla, cuyas obras -consideradas en su momento como “dignas de aplaudir” por las fuertes intervenciones ingenieriles realizadas en el  entorno natural, mediante la construcción de los muros y las laterales de mampostería para embalsar el agua, la extracción de materiales (arena y piedra) en la peña del río, la captación de los manantiales para engrosar el caudal, el cavado de túneles, y la construcción de canales, rebalses y compuertas-, generaron impactos ambientales importantes, los cuales son difíciles de calcular, pero que los expertos en la materia, señalan que, en general, han sido unas de  las principales causas de degradación de los ecosistemas de agua dulce. 

Por otro lado, Goebel (2015)  indica que la producción de energía hidroeléctrica pudo haber tenido un impacto ambiental favorable en los bosques ubicados en los márgenes de las nacientes y los ríos. Este autor señala que el Estado desde principios del Siglo XX comenzó a tomar medidas para proteger dichos bosques, para evitar la disminución del caudal de los ríos que alimentaban las plantas hidroeléctricas.

En 1928, la empresa estadounidense Electric Bound and Share adquiere esta represa.  Para 1969, pasa a manos estatales bajo el alero de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz. En 1991, la planta de la represa es ampliada gracias a una donación del gobierno austriaco. La represa, 108 años después, sigue ahí, como una herencia del sueño de progreso de los liberales, pero también como una herencia de las contradicciones ambientales generadas por dicho sueño. 

Notas

-El autor es historiador, profesor de Estudios Sociales y especialista en Desarrollo Sostenible. 

-El presente documento forma parte del proyecto “Memorias de Puente Mulas”, financiado con los fondos concursables para el desarrollo artístico de la Municipalidad de Belén.

-La fuentes para elaborar este documento fueron: Actas de la Municipalidad de Belén (1911-1917); Fernández, J. (1985). 100 años de actividad eléctrica en Costa Rica.; Flores, O. (1993) Historia del proceso de nacionalización de la industria eléctrica en Costa Rica 1884-1968; Goebel, A. (2015). Los bosques del Progreso; ICE (2001). Plantas Hidroeléctricas de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.; Rodríguez, G. (2020). ¡Y Fuimos Barva! Potrerillos, Origen del Pueblo de Belén – Heredia, desde la óptica y perspectiva -Catastral-Registral; Rodríguez, G. (2020). Hacienda Lindora, testigo del crecimiento, desarrollo de un pueblo e importantes acontecimientos de la historia patria.; Sánchez, R. (2002). Las plantas hidroeléctricas en el cantón de San Ramón y sus implicaciones ambientales.

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