La literatura y la etnobotánica son los temas que regirán el fondo artístico de la Municipalidad en el 2019


Roberto Rodríguez Sánchez

[email protected]

La literatura y la etnobotánica son las temáticas que regirán la ejecución del Fondo Concursable para el desarrollo artístico en el cantón de Belén. Temas poco usuales y fuera de la idea tradicional que del arte se tiene.

Para el 2019, se seleccionaron dos propuestas. Una tiene que ver con la realización de talleres de escritura creativa y la otra pretende rescatar el folclor de las plantas útiles belemitas.

Los talleres de escritura creativa se realizarán en el marco del proyecto “Descubriendo el cantón desde pequeños lápices belemitas”, presentado por Ana Isabel Hernández González; mientras que el rescate del folclor es un proyecto a cargo de José Ángel González Ramírez, en el cual se pretende también incluir la memoria etnobotánica y evaluar los recursos florísticos actuales del cantón.

Ambos proyectos iniciarán su ejecución a partir de de febrero de 2019 y deben tener listos los resultados durante un periodo de 12 meses para que sean mostrados a la comunidad.

Este sería el tercer año consecutivo en que esta iniciativa se lleva a cabo, a través del financiamiento de la Municipalidad de Belén. Con ello se pretende fomentar la creación, la promoción y la difusión del arte belemita, para promover y preservar la diversidad cultural.

La literatura también es un arte

Cuando se le preguntó a Isabel Hernández sobre la relación de la literatura con la cultura, respondió: “La literatura es un arte”.

“Usualmente como sociedad enfocamos los recursos destinados a la cultura a otro tipo de actividades. En efecto, la gente piensa en música o pintura. Este fenómeno también se presenta en la educación formal. Por ejemplo, en las escuelas solo dan música y artes plásticas, pero si una niña quisiera hacer danza o escribir un cuento, no puede porque nuestro sistema educativo no le ofrece esas alternativas a los infantes”, detalló Hernández.

“En el caso de la escritura, es sabido que en las clases de español dan ciertas herramientas para analizar textos pero no para producir material literario. Esto tiene relación con la forma en que se estructuran los pensamientos y se profundiza en el conocimiento de la realidad”, agregó.

El proyecto liderado por Hernández pretende desarrollar talleres de escritura creativa en las escuelas públicas del cantón. En ellos, se espera la participación entre 20 y 30 estudiantes por escuela, y se desarrollarán actividades y mecanismos para mejorar las habilidades de escritura de los niños y aumentar la imaginación.

En los talleres, se incluirán actividades para que los niños se involucren con la comunidad. Para ello, se planteó llevar a diferentes actores comunales a las escuelas y hacer una dinámica de entrevistas donde los niños puedan jugar de periodistas e inspirados en ellos escriban cuentos, poesía o algún otro género literario que quieran.

“Aún no se han delimitado el número actores. Probablemente estos se distribuyan por escuela para que haya diversidad y los niños no solo se enfoquen en pocas historias”, mencionó Hernández.

“Además, me parece muy importante el contacto que va haber entre los actores comunales y los niños, porque eso despierta en ellos interés por su comunidad y que sean ciudadanos más participativos”, añadió.

El producto final de este proyecto será, a parte de los beneficios intangibles, la presentación de un libro con una recopilación de las obras literarias al final de año.

¡¿Qué más cultural que las plantas?!

En un mundo sin plantas, la especie humana desaparecería. Esta es la opinión que tiene José González, encargado del proyecto “Rescatando el folclor de las plantas útiles belemitas, memoria etnobotánica y evaluación de los recursos florísticos actuales”, al preguntarse: ¿Qué haríamos en un mundo sin plantas?

“Esto es porque las plantas nos ayudan ¿Qué es lo que se come? Las plantas están implícitas en la cultura”, agregó González.

“No obstante, dada la importancia de ellas, existe un abandono terrible. Nadie sabe lo que maja, lo que quita, lo que siembra. Todos lo hacen como algo completamente mecánico. No saben absolutamente nada de las plantas. Eso es parte de la educación. La gente que conoce las plantas crea un ámbito más amplio”, mencionó.

Con tal de subsanar el vacío existente, pretende desarrollar una base de datos que incluya dónde se encuentra cada planta y para qué sirve. Además, visitará varias áreas del cantón que aún conservan flora nativa con tal de hacer un inventario y seleccionar algunas especies para escribir fichas; y realizará entrevistas a personas mayores que de alguna forma tienen conocimiento sobre los usos de la vegetación que le rodea.

La idea es que la información pueda ser accesible a través del uso de la tecnología. Y que en un futuro puedan desarrollarse talleres o cursos donde la gente se informe sobre las plantas y su uso, incluyendo exóticas y nativos.

Anterior Breve acercamiento a la pobreza y marginalidad, de las mujeres belemitas
Siguiente El teatro en Belén vive gracias a libro que recupera su historia

No Hay Comentarios

Dejar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *