Inicia proyecto que promueve las huertas urbanas en Belén


La iniciativa de las huertas comunales ha contado con una excelente participación de los belemitas.
  • Además fomenta la apropiación de espacios públicos y la seguridad alimentaria

Jennifer Castillo Torrez, Roberto Rodríguez Sánchez, Iván Jiménez Quesada

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En la actualidad,  Belén se ha convertido en una ciudad corporativa, con mucha afluencia de residenciales, debido a esto cuenta con muy pocas áreas verdes y las zonas agrícolas cada día disminuyen; por esta razón y ante la preocupación por la seguridad alimentaria y los impactos del COVID-19, la Municipalidad de Belén dio inicio al curso de construcción de huertas urbanas. 

Este tiene como finalidad brindar los conocimientos teóricos y técnicos de cómo construir una huerta desde cero y así poder cultivar los alimentos de forma orgánica. 

El curso es ofrecido a 180 participantes de manera virtual y un grupo seleccionado de 40 de ellos tienen sesiones presenciales en la finca municipal, donde se iniciará la construcción de una huerta comunitaria modelo. En ese sitio se brindará el seguimiento ya sea a los participantes que asisten presencialmente como a los que asisten de manera virtual. 

El curso es totalmente gratis y la Municipalidad brinda todos los recursos al igual que las herramientas para su realización. Al finalizar, los participantes podrán cultivar diferentes tipos de hortalizas tales como: lechuga, albahaca, tomate, chile dulce entre otros. 

El ingeniero agrónomo, Arturo Rojas Vargas, del grupo Cumbres y con 12 años de experiencia en temas de capacitación en el uso de huertas como espacios pedagógicos, es la persona encargada de brindar el asesoramiento a quienes participan. Para él este proyecto viene a resolver un problema que se hizo cada vez más notorio, que es la seguridad alimentaria de las comunidades.

“Iniciamos un huerto comunitario con un modelo para que las familias tengan técnicas para producir alimentos desde cero. En las sesiones virtuales vamos a ir orientando a los participantes a que desarrollen sus propios proyectos en las casas, dándoles fundamento teórico y de diseño”.

Los participantes del curso están muy entusiasmados por poder desarrollar su huerta urbana. Foto cortesía Ivan Jiménez Quesada.
Los participantes del curso están muy entusiasmados por poder desarrollar su huerta urbana. Foto cortesía Ivan Jiménez Quesada.

Juventud vuelve a la tierra

En el proyecto participan varios jóvenes belemitas, uno de ellos es José, un vecino de La Ribera que desde hace varios años ya tenía curiosidad sobre el tema. “Había aprovechado un curso de abonos orgánicos que se hizo en la Biblioteca. Siempre he querido plantar. Mi primo también plantó, tuvo un pequeño proyecto en Ciudad Cariari. Quería aprovechar estos tiempos para tener mi propio alimento. Nos metimos con la idea de luego poder hacerlo en la casa”.

Para este joven, “Belén ha perdido la cultura de tener terreno para cultivar, se ha tirado a hacer complejos residenciales e industriales. No está demás tener espacios verdes no solo para recrearse, sino para producir alimentos para el cantón, la comunidad o para nosotros mismos. Esa es la motivación, volver a la agricultura para que no tengamos que ir siempre al supermercado a conseguir alimentos”, detalló. 

Otra de las participantes del proceso es Irlania una joven vecina de La Ribera que se mostró muy entusiasmada con la iniciativa. “Estoy involucrada en varios proyectos que la Municipalidad ha facilitado, me encantan las plantas. En mi casa tengo unas mini huertitas que me inventé y ya he cosechado lechuga, albahaca, romero, entre otras.  Cuando escuché que nos iban a abrir un espacio para hacer una huerta urbana me emocionó mucho y decidí inscribirme para aprender todo lo que pueda”, explicó. 

Considera que “es importante cultivar el propio alimento. Con esto, estoy asegurándome que como un alimento libre pesticidas, aditivos y otro montón de cosas que llevan lo que encontramos en el supermercado. A parte que es algo muy bonito. Usted está en contacto con la naturaleza todo el tiempo”.

“En mi casa tengo muchas plantas y me levanto a las 5 o 6  de la mañana y voy directo a las plantas. Es una forma de entretenerse, libera estrés, a usted se le pasa el tiempo super rápido. Cuando veo ya son las 11 de la mañana y ya se me fue el tiempo. Yo digo que los chiquillos tienen que soltar un poquito todos los aparatos electrónicos. Es muy importante para la vida diaria reencontrarse con la naturaleza, empezar a sembrar, reconocer los tipos de árboles”, relató.

“Nosotros hace poco empezamos a recolectar semillas de los árboles autóctonos de Belén y ha sido una experiencia muy bonito. Hemos visto jacarandas, llamas del bosque, guanacastes. Es emocionante ver todo el proceso de crecimiento. No sabemos si los veremos ya grandes porque requiere mucho tiempo”, argumentó.

Irlania considera que los jóvenes del cantón deberían acercarse más a este tipo de iniciativas “hacer huertas en la casa, suculentas, ornamentales, es una experiencia muy bonita, aunque no tengan tierra. En mi casa solo hay cemento, me ideé y conseguí unas cajas plásticas grandes y ahí sembré lechuga, tomate, chile dulce. Ya he tenido la experiencia de comerme un tomate y una lechuga de mi huerta. Es algo muy enriquecedor para todos. Hay que cambiar el chip, estamos en tiempos de que el estrés nos gane. Esto es una forma de liberarse”, mencionó.

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