Indra Hansen Romero: le tocó abrir trecho en el deporte


Acá, vemos a Indra participando en una de sus competencias.

Luis Zárate Alvarado

luis.zarate@periodicoelguacho.com

Indra Hansen Romero fue pionera del atletismo femenino; con apenas 9 o 10 años fue de las primeras mujeres belemitas que se tiró a las calles o a la pista a correr. Por eso, le tocó la ardua tarea de abrir espacio para que otras mujeres tuviesen la oportunidad de practicar cualquier deporte.

Transcurría el año de 1979 cuando Indra, a escondidas de sus padres, salia de su casa bajo cualquier pretexto, para irse a entrenar el deporte de sus amores. En aquella época, el puritanismo de Belén aún campeaba y no se veía muy bien que una mujer practicara deportes y mucho menos que su cuerpo fuera musculoso, como es el caso de nuestro personaje.

Sin embargo, más allá de algunas “miradas feas”, Hansen reconoció que en su época de juventud recibió todo el apoyo por parte de su entrenador, Oscar Alvarez, y de tantísima gente.

De sus primeros años como atleta, Hansen recordó los entrenamientos alrededor de la plaza de San Antonio y, en la calle, donde actualmente está el bulevar, frente a la Iglesia Catolica. Su especialización fueron los 100 metros planos, el salto largo y los relevos.

También, rememoró cómo, en aquellos años, le tocó ser la única mujer en las carreras de atletismo, cuando estas se celebraban como parte de las fiestas patronales de los pueblos; incluso llegando a ganar varias de ellas. “Siempre hacían comentarios de que la carajilla aquí o allá”, aseguró.

Pero en aquel tiempo, era inimaginable que una adolescente compitiera e incluso la ganara a los hombres, por eso en más de una ocasión, a Hansen no le daban el premio que le correspondía como ganadora, provocando que las lágrimas salieran de sus ojos ante aquella injusticia.

Corta pero ganadora trayectoria

La época más gloriosa de esta belemita fue entre 1979 y 1985. Cultivó logros como la declaración de Novata del Año por parte del Círculo de Locutores de Costa Rica, fue Campeona Nacional, Bicampeona Centroamericana y Campeona Iberoamericana, entre otros títulos que descansan en las piernas de nuestro personaje.

Su retiro, quizás prematuro, fue con solo 15 años, posiblemente porque, en aquella época, la práctica del deporte profesional, y especialmente entre mujeres, era cosa extraña, impensable quizá.

“Antes no se le ponía tanta importancia como ahora, que a un atleta bueno se le da seguimiento y apoyo económico; en esos tiempos.no era así”, rememoró Hansen.

Incluso, durante su época de oro le ganó a la recordada Zoila Rosa Stewart, connotada atleta de nuestro país.

Entre los 17 a los 20 años, Indra suspendió la práctica del atletismo, ese tiempo lo aprovechó para terminar sus estudios y para casarse.

Sin embargo la pasión y el amor al deporte la llevó a regresar a las pistas a los 23 años, para aquel entonces ya era madre de varias hijas. Durante aquel tiempo, fue seleccionada mayor, participó en Juegos Centroamericanos y le faltó poco para ir a unos Juegos Olímpicos..

“Las mujeres tenemos las cualidades para practicar cualquier deporte, ahora no hay deportes solo masculinos”, sentenció Indra.

Durante aquel regreso, se involucró en la Asociación de Atletismo como madre de familia, pero durante ese periodo, descubrió que lo de ella no era administrar sino enseñar.

Familia danesa y belemita

Indra tiene sangre belemita mezclada con danesa; su abuelo Hans Hansen Jepsen llegó de Dinamarca huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Él es recordado como el pionero en el campo avícola en nuestra comunidad.

La madre de Indra se llama Mayra Romero Peraza y el padre es Hans Erick Hansen Chávez. Ellos viven en San Antonio, a la par de donde hoy es el restaurante Pung Lung, pero ella reside en La Asunción.

Actualmente, sigue casada con Alfredo Zamora desde hace 30 años, tiene 4 hijas, todas atletas, Stephanie, Tatiana, Rocio e Indra. Incluso sus retoños marcaron récords nacionales y han sido merecedoras de becas deportivas.

De las primeras entrenadores

Después de su regreso y de su paso por la Asociación de atletismo, Indra se enfocó en la enseñanza del deporte y se convirtió en las primeras entrenadoras avaladas por la Federación Internacional de Atletismo. Años después se convirtió en disertante, entrenadora de entrenadores, certificada por el ente mundial de la disciplina.

Indra reconoció que convertirse en entrenadora de alto nivel también fue un reto, porque al ser una de las primeras mujeres en ejercer ese cargo “ los hombres como que no les gustaba mucho que una mujer fuera entrenadora y ahí hubo otra batalla para que fuera aceptada”.

Aseguró sentirse satisfecha de ver que las muchachas que ella preparó, ya son más aceptadas. “Me tocó abrir trillo en todo, aquello era un mundo de hombres”, insistió.

“Gracias a Dios me tocó a mi abrir las puertas a otras muchachas para que ellas surjan”, según dijo.

Entre las anécdotas que cuenta como disertante es que en algunas ocasiones alguien hacía el comentario de que “¿cómo puede saber ella más que yo?”; una frase despectiva que denota un gran machista.

“El deporte ayuda a las mujeres a empoderarse, nosotros hemos recibido capacitaciones sobre estas cosas, y eso nos ayuda para tratar de que todo sea de mucho provecho”, relató.

“La sociedad entiende que las mujeres tenemos que estar presente en todos los campos para avanzar”, dijo Indra.

Hace algunos años, Indra se sometió a una operación, y vivió de nuevo una pausa en su pasión. Actualmente, esta belemita está involucrada con el equipo master de atletismo, es entrenadora de aletas de entre 30 y 55 años, y espera participar en el Mundial de esta categoría el otro año.

Uno de los objetivos de Indra es involucrarse en la Asociación de Atletismo para ayudar a impulsar esa disciplina en nuestra comunidad: “en mi época el atletismo brillaba en los Juegos Nacionales, ahora es la natación”, lamentó.

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