Hay que ayudar, pero también controlar


Informe de Auditoría Interna encontró falencias en las transferencias que la Municipalidad brinda a terceros.

En cualquier momento en que se pueda brindar ayuda, hay que brindarla. Pero cuando este tipo de ayudas se realizan con fondos públicos, además de la buena intención de colaborar, se requiere de compromiso, responsabilidad y una gran dosis de transparencia. 

Esa transparencia se logra siguiendo toda la normativa legal, contable y administrativa que tutela las transferencias a terceros desde un órgano  como lo es la Municipalidad de Belén. Esto no es nada nuevo, es de siempre y las leyes se hicieron para cumplirlas, a pesar de que pareciera que en nuestro Gobierno Local, algunas se entregan como si fueran un cheque en blanco al portador: no hay controles ni lineamientos a seguir y se entregan sin saber quién será el beneficiario. 

Imagínense que peligroso estar otorgando ayudas sin llevar controles de a quienes se les brindan. Se corren múltiples riesgos: que la ayuda no llegue a beneficiarios que realmente lo requieran, que solo se ayude a unos pocos o a los mismos de siempre, entre otros riesgos.

¿Se imagina usted otorgar ayudas por casi 16 millones de colones y que no se tengan los suficientes respaldos que validen esta salida de dinero?  o ¿brindar becas de ayuda económica a beneficiarios de los cuales no se cuenta con un estudio socioeconómico que valide que estas personas requieren de la ayuda? Pues estas son solo algunas de los hallazgos encontrados por auditoría. 

Lamentablemente, se volvió una costumbre que en los informes de auditoría se encuentren falencias a nivel de control interno que atentan contra la eficiencia en el uso de los recursos públicos. Lo peor de todo, es que cuando estos temas llegan al Concejo Municipal, hay algunos regidores que se hacen los que el tema no es con ellos,  ignorando y casi descartando las importantes recomendaciones que dicho órgano de control municipal emite para el bien de la Administración Municipal. 

Lo expuesto por Auditoría Interna con el manejo de las transferencias a terceros, nos recuerda aquel refrán que utilizaban nuestros abuelos que decía que: “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”, porque quizá estas ayudas se entregan con la mejor intención de aplacar la difícil situación que experimentan las personas, pero el no acatar los procedimientos y normativa contable los podría llevar “camino al infierno”. 

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