El Real Cariari: el ocaso de un mall


Actualmente, en uno de sus costados, ya se pueden observar los trabajos de remodelación.

Luis Zárate Alvarado

lu[email protected]om

Quizás nadie imaginó que los hechos que sucedieron en el último lustro de la década de 1990 cambiarían para siempre a Belén.

Faltaban 5 años para darle la bienvenida al nuevo siglo, cuando dos sucesos marcaron el rumbo de esta comunidad.

El 8 de diciembre 1995 se inauguró, en las afueras de La Asunción, carretera a Heredia, un centro comercial a la usanza del modelo de compras americano, el Mall Real Cariari.

En aquel entonces, eran pocas las comunidades que contaban con un mall: San Pedro en San José, y el Internacional, en Alajuela, motivos suficientes para creerse privilegiados.

En 1996, gobernaba José María Figueres Olsen, a quien le correspondió anunciar la llegada de Intel a La Ribera. La planta entró en operaciones entre 1997-1998 y representó para Belén un salto a un modelo empresarial de comunidad.

Calculados o no, ambos hechos, contribuyeron a modificar para siempre el pueblo que conocieron nuestros padres y abuelos.

Con Intel, se abrieron las puertas para la instalación de más empresas y hoteles de lujo, hasta llegar a lo que tenemos hoy con el surgimiento de los centros corporativos.

Sin embargo, con el Real Cariari la historia es otra, su modelo de consumo no sobrevivió al comercio electrónico del siglo XXI y hoy está obsoleto.

Aquel edificio de 3 pisos, de anchos pasillos y de tiendas con enormes ventanales, está casi en el olvido: sus cines ya están cerrados, los locales comerciales vacíos y los compradores ausentes.

Historia

Este mall fue construido por el costarricense Willy Lizano (fundador de la fábrica de salsas Lizano) y por el Grupo Funtanet de México (que también erigió el Centro Colón y el hotel Quality Centro Colón, ubicados en el Paseo Colón, San José).

Wendy Cruz, una de las comerciantes pioneras del Real Cariari, recordó que los dos primeros años fueron “terribles”; sin embargo, todo cambió en 1997 cuando se construyó el puente que comunica La Asunción con La Aurora de Heredia, porque facilitó el acceso a aquel lugar.

Cruz afirmó que la inauguración de los cines también ayudó al apogeo del centro comercial que, durante un buen tiempo, atrajo la atención de cientos de belemitas. De hecho, algunos trabajaron en sus tiendas, mientras otros lo veían como un lugar para entretenerse.

“En aquel entonces, era algo novedoso. Las personas se acercaban y pasaban acá los fines de semana”, rememoró Cruz. Por sus pasillos, desfilaron grupos de jóvenes y parejas. Familias enteras recorrieron cada esquina.

Uno de los atractivos era jugar en las máquinas electrónicas del tercer piso. El ganador obtenía tiquetes que eran cambiados por premios. El carrusel era otro de sus atractivos que captaba la atención de los más pequeños.  

En aquel entonces, algunos medios de prensa estimaron 45 mil visitantes por semana.

Decadencia

Con el pasar del tiempo, se realizaron otras inversiones en el inmueble, por ejemplo, se construyó una torre donde se hacían eventos. Hoy, esta zona es ocupada por un call center, también se levantó un área de comida y se edificó un hotel.

Sin embargo, lo inevitable estaba por suceder. Los síntomas de que algo andaba mal empezaron en el 2014. En ese año, se retiró la cadena CCM Cinemas y, en el 2016, el cierre de locales comerciales era constante, entre abril y marzo se clausuraron 17 negocios.

Para Wendy Cruz, otro de los aspectos que también afectó fue el cierre controlado de los parqueos y su cobro por horas.

Esa medida se implementó por una ola de robos de carros que se empezaron a dar en el 2005, que se convirtieron en titulares constantes en los noticieros.

Uno de los factores que influyó en la ruina del Real Cariari fue el auge de las compras en línea en tiendas como Amazon y Wish.

Este fenómeno no solo afectó a este mall, se trata de un virus mundial que en Estados Unidos cerró al menos un 9% de los centros comerciales. En aquel país, causó la clausura de minoristas y de importantes cadenas de tiendas por departamentos, como Sears.

Sobrevivir

No obstante, no todo está perdido para el Real. El grupo inmobiliario Pinmsa, dueños de Plaza Lincoln y Avenida Escazú, pretende relanzarlo para convertirlo en un centro corporativo, con la finalidad de combinar trabajo con lugares de esparcimiento y de alimentación.

Estos inversores pretenden dejar atrás el viejo mall de 1995 para darle una estética y modelo de negocio que se ajuste al 2018. Incluso, actualmente, ya se pueden observar algunos de los trabajos.

Reto

Para los dueños de locales del Cariari, como Wendy Cruz, uno de los principales retos del lugar es implementar un sistema de transporte público integrado que involucre las comunidades aledañas y los centros corporativos ubicados en La Ribera.

“Creo que se requiere de rutas de buses especializadas que muevan gente desde y hasta esos lugares”, agregó.

Otro de los aspectos es mejorar el flujo del tránsito en las vías que comunican Heredia y San Joaquín.

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