Edición especial «Apuntes Históricos de mi Pueblo»: Capítulo IX. Superación del pueblo


Antiguo altar de mármol inaugurado por Monseñor Monestel el 8 de diciembre de 1906. En la actualidad, una parte del altar se encuentra en la capilla de adoración de la oficina parroquial.

Por. Filadelfo González Murillo*

Vista por Monseñor Monestel, la necesidad de dotar al pueblo de buena agua potable, pues la que hasta entonces había ya no lo era, debido al mayor ensanche del pueblo, comunicó su idea de conducir el agua desde su nacimiento hasta el límite del pueblo por medio de una cañería.

Después de mandar a analizar el agua y de haber resultado ser de magnífica calidad en unión de varios vecinos entusiastas y previo los estudios preliminares, se emprendieron los trabajos el 5 de abril de 1907. Fue recibida por el pueblo la primera remesa de tubos para la cañería.

En esos mismos días y en vista del abandono en que se encontraba el Distrito por parte de las Autoridades de la Provincia de Heredia, ya que sus fondos se invertían en obras ajenas al adelanto del pueblo, por iniciativa siempre de Monestel, varios vecinos entre los que se encontraban don Esteban Murillo, don Fermín González, don Laudencio Rodríguez y el que esto escribe, emprendieron los trabajos con el fin de elevar el Distrito a rango de Cantón, lo cual se consiguió mediante el Decreto del Congreso sancionado por el Poder Ejecutivo en marzo de 1907¹. A continuación, esa misma semana fue nombrado el Primer Jefe Político, que lo fue don José Murillo Alfaro y se eligió el Primer Ayuntamiento Municipal, para el que fueron elegidos don Esteban M., Presidente; don Fermín González, Vicepresidente; don Fidel Chaves, Regidor fiscal; don Nereo Zumbado, Secretario Municipal y don Filadelfo González Tercero.

Deseando hacer la inauguración del cantón y la cañería el 13 de junio, fiesta de nuestro Santo Patrono con la que se daba mayor realce a la fiesta, se apuraron los preparativos y diversas comisiones, se repartieron el trabajo cumpliendo cada una de ellas con su respectivo cometido.

El 13 de junio de 1907, fue inaugurado el Patrón y también la cañería, previa la bendición de la Fuente, hecha por el ilustrísimo, Monseñor Stork, y en otro acto continuo el señor Presidente de la República, don Cleto González Víquez, quien, abriendo la llave que había sido preparada hizo saltar por los aires el líquido elemento.

Olvidaba decir que diversas comisiones habían invitado para esta fiesta al Sr. Presidente de la República y a su gabinete, al Sr. Obispo y su Cabildo, representantes del Poder Legislativo, del Poder Judicial y principales autoridades de la Provincia de Heredia y Alajuela.

Todos estuvieron debidamente representados después de las ceremonias de reglas, se sirvió en el salón de la escuela un espléndido banquete a los invitados y al pueblo se le regaló con refrescos y licores con lo que terminó la fiesta en santa paz.

El altar de mosaico de mármol había sido pedido por Monseñor Monestel en 1905 (si mal no recuerdo) y para completar el pago de dicho altar hizo rifar su propio anillo, un brillante solido que se rifó en 1 000 colones. Lo mismo que la balaustrada de mármol que rodeaba el Presbiterio. El altar fue inaugurado por él, el 8 de diciembre de 1906.

El 11 de febrero de 1908 se celebró por primera vez y con gran pompa la festividad de Nuestra Señora de Lourdes. La víspera del día, en la noche fue iluminada la fachada de la Iglesia y los jardines, en uno de los cuales está la gruta, con faros y luces de colores. Con esta, la Iglesia tenía un aspecto pintoresco en su interior.

Después del solemne rosario, cantado por primera vez al aire libre en la Gruta y de haberse quemado un magnifico juego de pólvora, se dio públicamente una función cinematográfica, diversión esta que en aquellos tiempos apenas principiaba. Terminó aquella fiesta después de las once de la noche y toda la multitud se dispersó sin un grito, sin el menor escándalo y sin que hubiera habido que lamentar menor desgracia. Esto, presenciado por el célebre criminalista costarricense Lic. José Astúa Aguilar, quien se encontraba aquí de temporada, lo hizo exclamar ‘’Si tan solo para mantener la paz y armonía entre los pueblos sirviera la Religión, habrá que mantenerla’’.

¹Siendo presidente Don Cleto González Víquez.

*El autor fue vecino de toda la vida de San Antonio de Belén, fue además Jefe Político (antigua denominación de la figura de Alcalde) de Belén. Los relatos narrados provienen de un cuaderno de apuntes redactado en 1924, que el autor regaló a su hijo Ricardo ‘’Ricardito’’ González y que varias décadas después fueron transcritas para su publicación por Benedicto Zumbado Z. La mayoría de relatos provienen de los abuelos del autor, Niberato González y Concepción Moya, quienes a su vez el autor explica que eran nietos de los fundadores del pueblo.

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