De ridículos, de alcaldes y espías


Gaspar Rodríguez*

Un par de máximas para condimentar un poco: «Sancho, si los perros ladran es señal de que avanzamos». “Nadie patea a un perro muerto”

El martes 25 de septiembre el alcalde desató el más espectacular de los ridículos, al encargar a sus compañeros de la fracción del PUSC (dicho sea de paso, mi partido) al leer una carta que él mismo mandó a redactar (digo que mandó a redactar porque no conozco la pluma del señor alcalde), en la que entre otras cosas me destituyó de dicha fracción, aduciendo cosas no ciertas (mentiras).

¿Por qué digo que ridículo? Porque no fue el momento ni el lugar. El momento y el lugar debió ser en el comité político y en reunión, no en una sesión municipal que nada tiene que ver con asuntos político-partidistas.

¿Por qué lo hizo de esta manera? Para ocasionar daño, para tratar de desprestigiarme, cosa que no lo logró, porque como dije antes, lo que logró fue caer en el ridículo (el que cava una fosa para que caiga su hermano, el que cae en ella es él mismo), así fue como lo vieron mis compañeros regidores y algunos compañeros de la misma dirigencia del partido.

Ese mismo día, minutos antes, la compañera Lorena González, que es parte de ese grupo, renunció a la vicepresidencia del Concejo, evidenciando que todo estaba montado y dirigido desde la alcaldía, dejando ver el resentimiento (por no decir rencor) que tiene el señor alcalde hacia mi persona.

En otros tiempos yo le apoyé, como miembro que soy del partido, pero yo apoyaba a aquel joven lleno de nobleza, de gran corazón, con una gran sensibilidad social, al socialcristiano auténtico, que se comunicaba sin tratar de imponer su criterio, que aceptaba la discrepancia, que llegaba a acuerdos. Pero me vine a dar cuenta que la persona en la que yo creí ya no es lo que fue.

Ahora tiene personas a su alrededor que le están causando un gran daño cuando le dicen que sí a todo, son incondicionales en todo y le han hecho creer que su palabra es sagrada, que es el dueño de la verdad absoluta y todo aquel que discrepe, que le contradiga, le discuta, lo califica de tonto, de idiota, doy fe de eso y el señor presidente municipal también. Y le vendió barata esa idea a sus compañeros de fracción, ahora ellos también, cuando alguien no está de acuerdo con él, piensan lo mismo.

Ante el público, él sigue pareciendo ser el que era, solo que perdió el norte, el objetivo. El espíritu que ahora lo mueve es su ego, son sus aspiraciones políticas, que dicho sea de paso, parecen ser muy altas, de cómo ganar votos para perpetuarse en el poder.

Les hablé de personas que lo apoyan incondicionalmente, a estas se les ha unido otras, específicamente, el espía del periódico Belén Al Dia, quien no deja de pasar oportunidad para atacar al Concejo.

Resulta que en las últimas ediciones hace referencia, de forma malintencionada, al asunto de las dietas, las que suben o bajan de acuerdo al presupuesto, en un porcentaje establecido por ley, pero el señor espía quiere dar a entender que nosotros nos estamos subiendo el monto de estas y lo asocia de manera tal que parezca que rebajamos el presupuesto de uniformes de los funcionarios para subirnos las mencionadas dietas.

Nada más lejos de la verdad, ese presupuesto (el de los uniformes) lo aplicamos al contrato de limpieza que el mismo alcalde había rebajado a medio tiempo, señor espía, cerciorarse de la información que le están suministrando, confirme los datos, porque lo pueden estar induciendo al error.

 

*Vecino de La Ribera, regidor municipal del PUSC

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