Celebramos la apropiación de espacios públicos para garantizar la seguridad alimentaria


El hambre ha mantenido una prevalencia cercana al 7 % en la región latinoamericana.

Redacción El Guacho

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De acuerdo al Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el mundo de 2019 y elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en la región de América Latina y El Caribe el hambre ha mantenido una prevalencia cercana al 7 %. Esta crisis alimentaria, advierte el documento, es agravada y prolongada por las conmociones económicas que sufren los países. Además, sugiere que el debilitamiento de la economía disminuye desproporcionadamente la seguridad alimentaria y la nutrición en donde las desigualdades son mayores.

La pandemia del COVID-19 ha obligado a mirar con detalle sus efectos en la alimentación de las personas en el mundo y ha generado incertidumbre de cómo agravará la condición del hambre, en especial en las regiones más empobrecidas. En Costa Rica, al menos 551 mil personas que se quedaron sin empleo, han tenido que idearsela para continuar adquiriendo el sustento diario para alimentarse. Esto según la tasa de desempleo más reciente presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, la cual alcanzó el 24 % durante los meses de mayor incidencia pandémica.

La familia belemita no escapa de esta crisis. Ante ello, en el cantón surgieron varias iniciativas ciudadanas para generar soluciones a la situación que se vive. Entre ellas destaca la campaña “De belemitas para belemitas”, liderada por la Asociación de Desarrollo Integral de La Asunción (ADILA), la cual logró que 490 personas pudieran recibir alimentos durante los primeros meses de la pandemia. 

Por otro lado, un grupo de vecinos de Barrio San Vicente, con el afán de autoabastecerse decidió hacer de los lotes valdíos cercanos a sus casas una huerta, en donde cultivan diferentes productos agrícolas.

Esto denota la importancia de la organización comunitaria en la búsqueda creativa de alternativas para paliar las diversas crisis que las comunidades enfrentan.

Aunado a lo anterior, la FAO recomienda la generación de políticas para proteger la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas.

Enhorabuena, el gobierno local, liderado por la Unidad de Ambiente, inició el proyecto Producción para autoconsumo familiar, el cual cuenta con la participación de más de 120 personas de manera virtual y enseña a las familias la construcción de huertas en propiedades municipales.

Celebramos esta decisión, sabiendo que contribuirá a mantener el sustento de la población belemita, en especial de quienes se han visto más afectados por los efectos del COVID-19; y que hará de nuestro cantón un territorio más resiliente. Además, a través de este proyecto se puede iniciar un proceso de uso de aquellos predios municipales que se encuentran con poco uso. Ante lo cual se debe pensar en políticas municipales que alienten a los vecinos a utilizar esos espacios y garanticen la permanencia en el tiempo.

Este es un paso en la socialización y apropiación del espacio público que todos los belemitas debemos celebrar.

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