Belemitas cuentan divertidas anécdotas vividas en las Festividades Patrias


Las actividades patrias siempre dejan divertidas anécdotas, que a pesar del paso del tiempo siempre se recuerdan.. Imágenes con fines ilustrativos.

Curiosos relatos  se dieron en desfiles de faroles y de Independencia

Luis Eduardo Sánchez Quesada 

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Este 14 y 15 de septiembre del 2020, sin duda serán diferentes para todo nuestro país. La pandemia del COVID-19 impide la realización de las tradicionales festividades para estos Días Patrios como Desfiles de Faroles, De la Independencia, la corrida de la Antorcha, entre otras; pero para no pasar  por alto esta importante celebración, lo invitamos a disfrutar de algunas divertidas anécdotas que han vivido varios belemitas en las actividades patrias.  

Se deshace el zapato 

Gerardo era un estudiante de la Escuela España que integraba los abanderados. Durante varias semanas ensayaron en los recreos para poder deleitar a los asistentes a los desfiles. Camisa blanca bien planchada, engomada con almidón para que no quedara ni una sola arruga. Pantalón azul bien arreglado y unos zapatos negros bien embetunados. Eran tiempos económicamente difíciles y a las maestras les tocó hacer milagros para poder comprar el vestuario que Gerardo y sus compañeros iban a lucir. 

Bajo un  sol fuertísimo, arrancó el desfile. La caminata era bien larga y el sol no cesaba. De repente, a Gerardo y compañía se le empezaron a calentar los pies. Más de un compañero y compañera se quedaban pegados en la calle, como si se pararan sobre un chicle. 

Empezaba a oler particularmente, como que algo se derretía. Pero en cierto momento del recorrido, Gerardo ya no aguantaba más. Se detuvo, levantó sus pies y se percató que los zapatos se le estaban deshaciendo. Según contaba Gerardo, los vendedores de los zapatos les habían manifestado que los mismos eran de “excelente calidad,pero nunca los probaron bajo el sol belemita”. 

Gerardo y compañeros terminaron con los pies rojos, múltiples ampollas y quemaduras. A pesar de las dolencias, quedaron felices, porque aunque los zapatos se deshicieron, lograron terminar el desfile aunque a algunos les tocó culminar casi que “a pata pelada”.

El farol sin desfile  

Pasada la celebración del Día de la Madre y las Fiestas de La Asunción, Daniel junto a su abuelo trabajaban en la confección de un farol  para lucirlo el 14 de septiembre. Era una carreta típica bien tallada y pintada. Toda una obra de arte. 

En más de una ocasión, se desvelaron para detallar y culminar de buena manera el farol. La abuela de Daniel, preocupada por la salud de ambos, en más de una ocasión les advirtió: “No se desvelen que se van a resfriar”. Pero Daniel y su abuelo no hicieron caso.  

La mañana del 14 de septiembre, Daniel y su abuelo amanecieron con una tremenda gripe.No se podían  ni levantar. Y su abuela les decía constantemente: “Se los dije, se los dije, pero no me hicieron caso”.  

Aquel hermoso farol de carreta típica con bellos acabados, se quedó sin desfile. Nadie lo lució, nadie lo exhibió. Pero para el desfile del próximo año, Daniel y su abuelo lo lucieron desde bien  temprano, por nada del mundo se perderían la oportunidad de mostrar su bello farol. Lo que muchos ignoran, es que aquella obra de arte hecha farol, tenía más de un año de estar guardada para poder exhibirse. 

Las ansias por Desfilar 

Sofía desfilaba por primera vez un 15 de septiembre. Ella no podía con las ansías. Semanas de dormir mal, de estar nerviosa,  de desear que llegara su momento para lucir su atuendo: un hermoso traje típico y una canasta llena de flores. 

El día llegó, Sofía empezó el desfile engalanando las calles belemitas. A pocos metros del trayecto, su prima Ana, una niña de menor edad que Sofía, se le acercó y le dijo: “Sofi yo siempre he querido desfilar y acompañarte pero aún soy muy chiquitilla y mis papás no me dejan participar”. 

Sofía se  quedó pensando y le dijo a Ana que le diera la mano, que se saltara el cable que separaba al público de los que desfilaban y que se colocara a la par de ella. Luego de esto, empezó la primera participación en un desfile de Independencia, tanto de Sofía como de Ana. 

Aquellas primas, hoy son unas mujeres ya adultas, pero siempre recuerdan esta anécdota. “Ese día Ana y yo confirmamos que estaríamos juntas y apoyándonos toda la vida. Hemos sido primas inseparables, casi como hermanas”, relató Sofía. 

El atuendo inesperado 

Generalmente, los 15 de septiembre en horas del Desfile de Independencia hace un calor insoportable.  Natalia desfilaría por primera vez en estas festividades,  pero muchos de sus compañeros y compañeras, así como padres y madres de familia tenían dudas sobre el atuendo seleccionado para desfilar. 

El atuendo tenía mangas largas, tipo sudadera. Y esta situación hizo que surgieran muchos comentarios negativos: “Solo a ellas se les ocurre un uniforme de manga larga para un 15 de septiembre, con el calor que hace”. 

Pues para sorpresa de propios y extraños, aquel 15 de septiembre amaneció oscuro, con viento, era  un día característico de la época lluviosa, el sol nunca se asomó. Por lo tanto, el atuendo de Natalia y  compañía fue de los más cotizados para poder desfilar, porque los protegía del impensable frío que hizo aquel día. 

Natalia se desempeña actualmente como profesora de Educación Física, y comparte el  anhelo de muchos colegas de ella y estudiantes, de  poder hacer el recorrido de la Antorcha, pero es consciente de que en estos momentos, la mejor forma de hacer Patria es acatando las medidas sanitarias. Ojalá, en las próximas celebraciones sí puedan llevar la Antorcha de la Independencia por todo el país. 

Las historias de Gerardo, Daniel y su abuelo, Natalia, Sofía y Ana, son solo algunos ejemplos de las múltiples anécdotas que ocurren en las actividades de las festividades patrias. Y usted ¿Tiene alguna anécdota particular ocurrida en las fechas patrias?  

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