Se cumplen 10 años de la gran inundación


  • El Quebrada Seca tuvo sus mayores desbordamientos entre los días 13 y 16 de junio del 200
  • Más de 270 casas, 40 locales comerciales y al menos 8 oficinas de instituciones públicas resultaron dañadas

La tragedia del desbordamiento del río Quebrada Seca, ocurrida durante el mes de junio del 2007, fue una realidad que tuvo consecuencias en cientos de belemitas que vieron cómo, en menos de tres días, lo perdieron todo.

El miércoles 13 de junio –día del santo patrono– en el ocaso, las aguas del río fueron aumentando lenta pero sostenidamente, hasta desbordarse por completo y arrasar con todo lo que se encontró a su paso.

Esa lluviosa noche, no hubo juego pólvora en la plaza, todo el cantón se abocó por completo en solidaridad con los damnificados. En el barrio San Isidro, todavía es recordada la historia de cómo entre muchas personas rescataron al finado Oldemar “Gorila” de las aguas turbias del Quebrada Seca, cuando este por poco es arrastrado por la corriente, o cómo el carro de don Rodolfo Murillo Campos –mejor conocido como Jaiciado– se transformó en una lancha que literalmente navegó cientos de metros por la calle.

No dio tiempo para dimensionar las graves consecuencias de la inundación, cuando los vecinos todavía sacaban el barro de sus casas, tres días después, el sábado 16 de junio, las aguas volvieron a crecer. Cerca de las 3:00 p.m., el río de nuevo volvió con toda la fuerza para arrebatar lo poco que se había logrado rescatar. Luego de este segundo impacto, muchas familias decidieron trasladar sus viviendas, algunas de manera temporal y otras de forma definitiva.

Lágrimas, ira y desesperanza quedaron incrustados en el corazón del cantón de Belén. Traumas que aún no se han logrado borrar de la memoria y promesas incumplidas por parte de los políticos son parte del legado de esa oscura semana de la que recién se acaban de cumplir 10 años.

¿Por qué ocurrieron las inundaciones del 2007 y por qué cada vez son más frecuentes?

  • Desarrollo urbano desordenado y poco sostenible son causas de las inundaciones, señala experta
  • Entrevista especial con experta Sofía Guevara Víquez

    El antiguo EBAIS de barrio Escobal fue afectado por las inundaciones.

Las inundaciones del 2007 no fueron cosa nueva, ya en años anteriores el río había mostrado sus dientes, aunque no con tanta fuerza. Desde esa fecha las “llenas” han sido recurrentes y, año con año, pese a los diferentes trabajos realizados en su cauce, acontecen nuevas inundaciones.

El Guacho se dio a la tarea de consultar las causas de que esto sea así, con Sofía Guevara Víquez, quien es Máster de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París, doctorada en ordenamiento territorial de la Universidad de París Este y doctoranda pasante en la Universidad de Costa Rica.

– En su opinión ¿cuáles fueron los factores que se conjugaron para ocasionar la gran inundación del río Quebrada Seca en San Antonio de Belén los días 13 y 16 de junio?

Este tipo de inundaciones, se inscriben dentro de contexto de inundaciones que se dan en la GAM. Hay muchos factores que entran en juego: un desarrollo urbano desordenado y poco sostenible, una mala gestión de residuos, acumulación de materiales y sedimentos dentro del cauce de los ríos. Además, se debe considerar el estado del sistema de alcantarillado, el cual no logra transportar toda el agua que está actualmente corriendo por nuestras ciudades.

Dentro del desarrollo urbano, un elemento que influye mucho en las inundaciones es el tipo de cambio de uso del suelo que se está dando. Usualmente, las urbanizaciones o proyectos inmobiliarios tienden a impermeabilizar la mayor parte del área que comprende un proyecto (cementando las superficies de las propiedades) sin dejar grandes áreas verdes, o sin crear paralelamente tanques de retención congruentes con la cantidad de agua que el proyecto está generando. Este tipo de cambio de uso del suelo genera que toda la lluvia se dirija de manera rápida al cuerpo de agua más cercano (es decir la quebrada o el río), lo que produce inundaciones más rápidas y violentas, pues el agua viene con más velocidad.

– ¿El cambio en el uso de la tierra a lo largo de las últimas décadas y el urbanismo desordenado influyeron en el desbordamiento del Quebrada Seca?

– Ciertamente. Un estudio del CIEDES de la UCR indica que el 63% del área total de la cuenca del río Burío-Quebrada seca es de tipo urbano.

En este aspecto, la misma Sala Cuarta se pronunció, por medio del voto 2005-04050, emitido el 15 de abril del 2005. Este voto le da la razón al ciudadano de San Joaquín de Flores, quien considera que su derecho de vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado fue violentado por las Municipalidades de San Antonio de Belén, de Heredia, de Barva, de Flores, de San Rafael de Heredia, por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, y por la Empresa de Servicios Públicos de Heredia.

– ¿Cuál sería la mejor forma de prevenir que una situación de estas vuelva a ocurrir?

– No hay una única solución o una única receta. Lo que sí es cierto es que reproduciendo las mismas prácticas del pasado no se va a generar algún cambio. La mejor forma de prevenir este tipo de situación es haciendo efectivo lo que ya las municipalidades pueden hacer: regular el cambio del uso del suelo con visión a futuro, es decir, anticipando tanto el crecimiento de la población como también la variabilidad climática. Se puede aplicar un reglamento que promueva el uso de técnicas de retención de agua y el resguardo de las áreas verdes que quedan a lo largo de los ríos. El cantón de Desamparados, por ejemplo, cuenta desde el 2007 con un plan de ordenamiento del territorio que incorpora este tipo de medidas.

Desde que ocurrió el evento de 2007, ha habido muchos proyectos de investigación por parte de las universidades y de la sociedad civil, así como estudios sobre la cuenca del río Burío-Quebrada Seca. Me parece que ese tipo de estudios y proyectos deberían de articularse. Se debería de hacer un balance de lo que se tiene y generar soluciones a partir de ese.

Me parece también muy importante no dejar que la memoria del evento se diluya con el pasar del tiempo. Es importante recordar el fuerte impacto que tuvo los dos eventos de junio del 2007 para no reproducir las prácticas del pasado.

 

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