La Situación de las Cárceles en Costa Rica


Los centros penales han tenido una evolución desde las décadas de los 70 y 80.

Por: Marilyn Ortega, Erika Álvarez, Lirios Baltodano y Xorshi Gómez*

Desde la década de 1970 y 1980 en Costa Rica, los centros penales han ido evolucionando y estableciendo lineamientos y reglamentos para el abordaje de las personas en prisión. Además, con la entrada en vigor de convenciones y tratados internacionales se busca garantizar los derechos de las personas privadas de libertad, sin embargo, este proceso se encuentra lejos de ser terminado, debido a diversos factores socioeconómicos y políticos.

Por otra parte, podemos mencionar el escaso interés de parte de la agenda política para generar acciones en pro de establecer mecanismos de control social que recomienden como última opción el ingreso de una persona a un centro penal. En este sentido, un cambio de paradigma desde los derechos humanos se hace urgente. 

Las formas de poder y control ejercidas por parte del Estado a través de las instituciones como lo son los centros penales lejos de brindar estrategias y herramientas para una vida en libertad se convierten en un espacio para el deterioro de habilidades laborales y sociales en las personas, e incluso en algunas ocasiones se convierte en el inicio de una vida asociada al consumo de sustancias psicoactivas y psicotrópicos (ingesta de medicamentos prescritos para trastornos mentales).

Asimismo, dentro de los desafíos que enfrenta el sistema penitenciario está el enfoque de atención de las personas privadas de libertad, esto debido a que los planes de acción se han establecido para todas las personas por igual, es decir, no se toman en consideración la necesidades y particularidades de cada población.

Desde la teoría crítica de los derechos humanos, los centros de privación de libertad necesitan ser reinventados, de manera que cumplan con una visión transformadora de las condiciones de vida para quienes son residentes de estos lugares. Claro está, que los cambios deben tener su inicio en la prevención y el establecimiento de alternativas viables frente al encarcelamiento, razón por la que mejorar las condiciones de violencia y hacinamiento que enfrentan las cárceles en Costa Rica es imperioso, aunque para eso se necesita la creación por parte del Estado de políticas sociales que garanticen la promoción de sanciones alternativas a la prisión, que fomenten en los individuos y grupos, estrategias y oportunidades de acceso a oportunidades y sobre todo que potencien la protección de los derechos humanos, ya que aunque son personas privadas de libertad, son sujetas y sujetos de derechos, por lo tanto debe garantizarse que vivan con dignidad. 

Referencias.

Andrade, A. (2018). Encarcelados: Costa Rica. [Documental]. Recuperado de: 

https://www.youtube.com/watch?v=tZC-T0tWN4Q&t=19s

Emma, R. (2016). Inside The Worlds  Toughest Prisons “Costa Rica: Una cárcel en el fijo de la navaja”. [Serie].

*Estudiantes de la Maestría en Derechos Humanos y Educación para la paz del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional

Anterior Costa Rica llega a lo 108.866 casos confirmados por COVID-19
Siguiente Costa Rica suma 746 casos COVID-19 el domingo y 540 el lunes: 111.257 casos COVID-19 totales

No Hay Comentarios

Dejar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *