Cocinemos con azafrán


Imagen con fines ilustrativos.
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Andrea Molina
Andrea Molina

Andrea Molina*

El primer uso que se le dio al azafrán fue con propósitos medicinales. Inició en Asia y se fue moviendo hacia Europa y el resto del mundo. Ahora podemos encontrarlo como una de las principales especies más caras utilizadas en la cocina mediterránea, aportando un elegante aroma y un explosivo sabor. 

Además del singular gusto y clase que le otorga a los platillos, podemos alabarlo por el gran valor nutritivo que encontramos en ese pequeño pistilo. 

Estudios recientes han demostrado que puede ser la solución para problemas que hasta han llegado a cobrar muchas vidas alrededor del mundo, tales como el alzheimer, la depresión y otros menos mortales, pero bastante incómodos y dolorosos como el síndrome premenstrual en las mujeres. 

Durante 6 semanas, se analizaron los efectos del azafrán versus el prozac o mejor conocido en Costa Rica como la fluoxetina. ¿Qué pudieron encontrar? Que tan solo 30 miligramos de azafrán por día alivia los síntomas de la depresión en los pacientes tanto como el prozac, con la gran diferencia que el azafrán no tiene efectos secundarios, y en lugar de eso ayuda a mejorar la salud física y mental. 

En otro estudio, se pudo observar cómo los pacientes con alzheimer que consumieron 30 miligramos de azafrán por día lograron moderar y mejorar sus síntomas considerablemente en tan solo 16 semanas. Esta misma dosis diaria logra controlar los dolores y emociones que tenemos que pasar mes a mes las mujeres antes o durante nuestro periodo menstrual o bien, con menstruaciones irregulares. 

Los beneficios de esta flor no se detienen ahí, sino que el simple hecho de olerla tiene efectos a nivel psicológico y neuroendocrinológico. 

Por lo general, minimizamos los efectos de las terapias o medicinas alternativas, ya que no se ha generado suficiente evidencia científica o tal vez por simple tabú a su alrededor. Pero la realidad es que son tratamientos tan buenos o incluso a veces superiores a la medicina convencional. Ahora, gracias a los avances en el estudio podemos dosificar y estandarizar las porciones necesarias de consumo. 

*Asistente de investigación en terapias alternativas. 

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