Belén: Tierra heredada de nuestros pueblos originarios


Panorámica de las base de una estructura de vivienda indígena y atrás el recinto funerario.

Belén tuvo una vida activa entre los años 300 a. C. y 1000 d. C., siendo parte del reino Huetar de Occidente, bajo el liderazgo del cacique Coyoche o a quien los españoles nombraron “Andrés de Garabito”. Esto, de acuerdo con Luz María Campos González, escritora del libro 75 años de cantonato, su origen, historia y desarrollo.

Por otra parte, de acuerdo con Javier Artavia, arqueólogo del Museo Nacional, “El 10 de octubre de 1996 se recibió la petición formal para realizar el estudio arqueológico. Días después, el Museo Nacional realizó la inspección para conocer el lugar. Ya para el 23 de octubre se notifica a INTEL que la inspección fue positiva, observando en los terrenos abundante material arqueológico”.

Precisamente, se encontró evidencia de una gran actividad indígena en la finca que sería posteriormente la empresa INTEL. Fue para entonces que varios vecinos de la comunidad, con alta conciencia del patrimonio cultural, se opusieron a la construcción de este proyecto empresarial. En ese momento, el Museo Nacional propuso, a raíz de esto hallazgos, el proyecto arqueológico denominado “La Ribera H-33LR: Un vistazo al pasado”, cuyo objetivo era estudiar la evidencia arqueológica para contribuir a la reconstrucción del modo de vida característico de las poblaciones que habitaron el lugar entre el 300 a. C. al 1000 a. C., para preservar la valiosa información sobre nuestros pueblos originarios que allí se encontraba.

Distinciones funerarias encontradas en el sitio.

De acuerdo con Artavia, “Las labores de rescate se iniciaron el 14 de enero de 1997, en los dos sectores principales definidos en la Evaluación Arqueológica de 1996”. Mientras que el segundo sector de esta excavación no se encontró evidencia significativa, el otro sector brindó resultados reveladores:

“En cuanto al sector I, se destacó como el área con más evidencia cultural del sitio arqueológico, ocupando alrededor de siete hectáreas. Este sector fue objeto de un muestreo intensivo y de excavaciones horizontales. Estas últimas evidenciaron, hasta la fecha, un total de ocho estructuras habitacionales agrupadas en dos conjuntos; la primera con dos estructuras rectangulares y la segunda con seis estructuras entre circulares y rectangulares. Los cimientos fueron elaborados con piedras acarreadas del río más cercano, y ensambladas en hileras verticales, donde se colocaron filas superpuestas de cantos”. Así indicó Artavia en el estudio Rescate arqueológico de dos sectores del sitio H-33LR La Ribera Zona de Impacto de la Planta de Manufactura Intel en la Ribera de Belén, Heredia. Ms. Departamento de Antropología e Historia, Museo Nacional de Costa Rica.

El arqueólogo también mencionó que “El segundo conjunto reportó particularidades importantes, en la disposición de las estructuras en el entorno. Las mismas fueron construidas alrededor de una plaza pequeña flanqueada por las edificaciones; lo que indica, una organización del espacio social de acuerdo a las actividades de la comunidad. La ubicación de estos conjuntos y la información de otros sectores destruidos durante la instalación de varias empresas en el área sugiere un patrón de asentamiento formado por agrupaciones de viviendas cada 200-500 metros.”.

Huetares fuimos entonces, pero de cómo fuimos, poco sabemos. Al respecto, Adolfo Constenla, reconocido lingüista, expresó en uno de sus artículos:

“Sabemos que los españoles se toparon con grupos indígenas ricos en todo tipo de manifestaciones culturales, más por temor, desconocimiento, desinterés, o bien, porque era su misión despedazar ese tipo de creencias e implantar su religión cristiana, no registraron, ni se preocuparon por escribir dichas prácticas, se sabe muy poco sobre los ritos de enterramientos, y se puede inferir a partir de su arte (esculturas, adornos corporales en oro, vasijas y otros restos materiales) tan solo algunos aspectos de su cosmovisión”.

Conforme cambia la identidad belemita con los años, se pierden las prácticas y costumbres identitarias, su historia se olvida y se levantan muros de condominios que nos segregan unos de otros, cada vez se vuelve más confusa a la pregunta ¿quiénes somos como pueblo?

Para la realización de este artículo, se consultaron las siguientes fuentes: Artavia, Javier. (1998). La Ribera H-33LR: Un vistazo al pasado. Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional. San José, Costa Rica. Campos González, Luz María. (1982). 75 años de cantonato, su origen, historia y desarrollo. El Guapinol. San Antonio de Belén, Costa Rica. Artavia C, Javier et al. (1997). Rescate arqueológico de dos sectores del sitio H-33LR La Ribera Zona de Impacto de la Planta de Manufactura Intel en la Ribera de Belén, Heredia. Ms. Departamento de Antropología e Historia, Museo Nacional de Costa Rica. Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional. San José, Costa Rica. Constela Umaña, Adolfo. (1984). El huetar: observaciones sobre los materiales disponibles para su estudio y sobre las hipótesis en torno a sus afinidades lingüísticas”. Filología y Lingûistica.

 

Redacción El Guacho

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